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Cayetana de Alba, la duquesa que vivió como sintió

La imagen que todo el mundo tiene de la Duquesa de Alba dista mucho de quien era Cayetana en los años 60.
La imagen que todo el mundo tiene de la Duquesa de Alba dista mucho de quien era Cayetana en los años 60. | Europa Press

Hace un siglo, el 28 de marzo de 1926, nació Cayetana Fitz-James Stuart, más conocida como la duquesa de Alba. A lo largo de su vida, Cayetana logró posicionarse como una de las aristócratas más fascinantes del siglo pasado. Desde su bautizo en el Palacio Real, pasando por sus tres matrimonios o los más de cincuenta títulos que la hicieron lograr el récord Guinness como 'La persona con más títulos del mundo'; todo ello ha hecho que se la recuerde como una mujer de carácter fuerte, rebelde e inconformista, cuyo legado aún resuena en la historia cultural y social de España.

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Una infancia marcada por la tragedia y el exilio

Desde niña, Cayetana vislumbraba un futuro brillante. Hija única del XVII duque de Alba y María del Rosario de Silva, tuvo su bautizo en el Palacio Real con los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia como padrinos. El acto tuvo lugar en la pila de Santo Domingo de Guzmán reservada en exclusiva para los miembros de la realeza, dejando entrever la vida llena de grandeza que le esperaba.

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Sin embargo, la tragedia también tuvo presencia en su infancia. Como ella misma relata en su autobiografía Yo, Cayetana (2011), su madre falleció por tuberculosis cuando ella aún era muy pequeña, un vacío que ayudó a forjar su carácter fuerte. Mientras, la vida de exilio en Londres por la Guerra Civil donde su padre ejercía como embajador hizo que compartiera sus tardes de juegos con la futura reina de Inglaterra, Isabel II. Momentos que, años después, recordaría en sus memorias relatando como solía ganar a la entonces heredera al trono británico.

Cayetana, la 'anfitriona de España'

Su primera boda fue con Luis Martínez de Irujo en 1947. El enlace costó 20 millones de pesetas, un presupuesto tan alto que la prensa internacional llegó a calificarla como "la boda más cara del mundo". La relación con Martínez de Irujo fue, de las tres que tuvo, la más aceptada por los miembros de la aristocracia española. Durante el tiempo que estuvieron junto, la pareja tuvo seis hijos. Y, según el dossier histórico de la Fundación de la Casa de Alba, fue Luis quien planeó reconstruir el Palacio de Liria tras ser destruido durante la Guerra Civil. Sin embargo, en 1972 enfermó de leucemia y acabó muriendo tiempo después.

En esa misma época, Cayetana tenía grandes inquietudes eruditas por las que convirtió los palacios que poseía en escenarios de cultura a nivel mundial. Según las crónicas de la época y el archivo de la Fundación Casa de Alba, el 11 de abril de 1959 el Palacio de Liria acogió el desfile de la colección Trapèze de Christian Dior. Un joven Yves Saint Laurent debutó en Madrid de la mano de la duquesa recaudando un millón de pesetas para las Escuelas Salesianas.

Por los pasillos de palacio también pasaron estrellas de Hollywood como Audrey Hepburn y Grace Kelly. Al igual que la primera dama estadounidense Jackie Kennedy, que según el dossier histórico de Dueñas, se quedó tan enamorada del palacio que pintó una acuarela aún conservada allí. Incluso el arte más rompedor llamó a su puerta. En una entrevista concedida al diario ABC en 2009, Cayetana confesó que: "Picasso quería pintarme como a la Maja de Goya, pero a Luis no le hacía mucha gracia".

Un segundo matrimonio mal visto por la nobleza

Tras quedarse viuda de su primer marido, la duquesa se casó por segunda vez en 1978 con Jesús Aguirre, un ex jesuita e intelectual ocho años menor que ella. El matrimonio fue muy criticado por la nobleza que no entendía qué hacía Cayetana con un hombre "progresista" y de clase humilde.

La propia duquesa recordaba con humor que, al principio de su relación, muchos aristócratas evitaban saludar a Jesús. En una ocasión, al notar ese desprecio por parte de algunos invitados en una cena, Cayetana se levantó y dijo en voz alta: "Quien no respete a mi marido, no respeta a la Casa de Alba". El silencio llenó la sala y nunca más se volvió a cuestionar la posición del duque consorte. Juntos consiguieron elevar el prestigio cultural de la casa catalogando archivos que hoy son patrimonio mundial. En los 90 la pareja empezó a distanciarse y en 2001, Aguirre falleció de un embolia pulmonar derivada de un cáncer de laringe.

El último acto de rebeldía de la duquesa

En 2011, la aristócrata sorprendió al mundo contrayendo terceras nupcias a los 85 años con Alfonso Díez Carabantes, un funcionario del Ministerio de Trabajo veinticuatro años menor que ella. El evento tuvo lugar en la capilla del Palacio de Dueñas, aunque no fue muy bien recibido por sus sucesores que temían por su herencia. Para evitar discusiones, la duquesa repartió su herencia en vida: cada uno de sus seis hijos recibió 110 millones de euros, varias propiedades y distintos títulos nobiliarios pertenecientes a la casa de Alba.

En este momento de su vida, Cayetana destacó por su estilo hippie a la hora de vestir. Solía vestir con caftanes y flores en el pelo durante sus veranos en Marbella o en Ibiza, mostrando una imagen muy distinta a la que caracterizaba a la nobleza. En distintas entrevistas de la época, confesó que la moda normal le aburría y que la libertad de Ibiza se le había "pegado a la piel".

Un legado que no se olvida

Para 2026, año de su centenario, se le rendirá homenaje a través de distintas celebraciones. El eje central será la exposición Cayetana. Grande de España, ubicada en el Palacio de Dueñas (Sevilla), comisariada por su hija Eugenia Martínez de Irujo. La muestra hace un recorrido inédito por su vida: desde sus recuerdos de la infancia y cartas con la reina Victoria Eugenia, hasta los vestidos de alta costura que definieron su estilo.

La jefa de la Casa de Alba falleció el 20 de noviembre de 2014, a los 88 años en su querido Palacio de Dueñas. Sus cenizas reposan, por deseo expreso, en el Santuario de los Gitanos, cerca del Cristo de la Salud que tanto amó. Como reza su epitafio en Sevilla, la ciudad donde le habría gustado nacer: "Aquí yace Cayetana, que vivió como sintió".


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