Por primera vez el primer ministro de Canadá, Mark Carney, ha asistido este lunes en Ereván, Armenia, a una cumbre de la Comunidad Política Europea. Cada vez son más los lazos que unen a Canadá con la Unión Europea, sobre todo, en contraposición a los Estados Unidos de Donald Trump. ¿Podría convertirse Canadá en el 28º Estado de la Unión Europea? "La respuesta corta es no", replicó Carney recientemente. Sin embargo, un 57% de los canadienses apoya esta idea, y el 87% es favorable a que se refuercen los vínculos económicos. Con las vueltas que da el mundo, quizá esa respuesta no sea inamovible.
Los canadienses serían especialmente bien recibidos por alemanes y españoles, según una encuesta de YouGov. La mayoría o una amplia parte de los adultos de los cinco Estados miembros más grandes de la UE (Francia, Alemania, Italia, Polonia y España) apoyaría la adhesión de Canadá a la Unión Europea. Los alemanes son los más propensos a hacerlo, con un 55 %, mientras que el 51 % de los españoles y el 46 % de los polacos opinan lo mismo. Aunque los franceses y los italianos son los menos propensos a apoyar la adhesión de Canadá a la UE, con un 42 % y un 41 % respectivamente, en ambos casos superan ampliamente al número de personas que se oponen (29% y 24%).
Unión de 'potencias medianas'
La cuestión no es una especulación periodística. El ministro francés de Exteriores, Jean-Noël Barrot, aludió a la posibilidad en la conferencia Europa 2026, celebrada en Berlín en marzo pasado. "Nueve países son candidatos formales ahora. Otros podrían sumarse. Islandia, en unos pocos meses. Y quizá en algún momento Canadá". El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, también ha dicho que le dejó caer a Carney que debería pensarse su ingreso en la UE.
En realidad, los dos políticos trasladan la cercanía de Canadá a los valores que defiende Europa. Mark Carney, que tiene pasaporte canadiense y británico, y ha sido gobernador del Banco Central en los dos países, abogó en Davos por las potencias medianas.
Reivindica que las potencias medianas que comparten valores refuercen sus lazos y así podrán parar los pies a esos líderes megalómanos que quieren imponerse por la fuerza. Carney suele reiterar que estamos unidos por la fuerza de nuestros valores y por el valor de nuestra fuerza.
Reacción frente a Trump
En la capital de Armenia, Carney aprovechó la ocasión para reunirse con Giorgia Meloni, Pedro Sánchez o Donald Tusk. También fueron importantes sus conversaciones con el primer ministro de Armenia. Nikol Pashinyan está aplicando de forma sistemática una política de creciente distanciamiento respecto a Moscú, de la que forma parte el acuerdo con Azerbaiyán y Turquía. Al apoyar este rumbo, Carney se distancia de la estrategia de Donald Trump y de su visión de dividir el mundo en esferas de influencia de las grandes potencias.
El acercamiento a la Unión es, ante todo, el resultado del distanciamiento con Donald Trump. El presidente de EEUU amenazó con convertir Canadá en el estado número 51 de EEUU. Por este motivo, en abril de 2025 las elecciones federales las ganaron inesperadamente Mark Carney y su formación liberal, y no los conservadores de Pierre Poilievre, hasta entonces favoritos.
El cansancio por los muchos años de gobierno del hasta entonces líder liberal Justin Trudeau pasó a un segundo plano, en opinión de la mayoría de los canadienses, frente al rechazo hacia el vecino del sur. Por una razón similar, el rey Carlos III también comenzó a gozar de una popularidad inesperada. La pertenencia a la Commonwealth británica empezó a percibirse como una garantía más frente a las ambiciones imperiales de Washington.
El modelo de Noruega o Suiza
Canadá forma parte de la OTAN pero queda fuera del Espacio Económico Europeo. Con una población de unos 40,4 millones de habitantes, tiene un PIB superior a la media de la UE. En caso de incorporarse a la UE, sería un contribuyente neto. Habría que modificar el Tratado de la Unión.
El artículo 49 especifica que "cualquier Estado europeo que respete los valores mencionados en el artículo 2 y se comprometa a promoverlos podrá solicitar el ingreso como miembro en la Unión". Sería una operación arriesgada: una vez que se inician las negociaciones para modificar los tratados de la UE, muchas capitales aprovechan la ocasión para imponer sus propias reivindicaciones.
La relación podría evolucionar hacia un modelo similar al de Noruega o Suiza: una profunda integración en el mercado único y los programas de seguridad, sin llegar a formalizar una unión.
Más estabilidad y más prosperidad
A lo largo del último año, Canadá y Europa han estrechado aún más sus lazos. En 2025 se forjó la ambiciosa Nueva Asociación Estratégica del Futuro entre la UE y Canadá, así como la Asociación de Seguridad y Defensa. En febrero, Canadá se convirtió en el primer país no europeo en sumarse a la iniciativa Acción de Seguridad para Europa (SAFE).
"Mientras Canadá trabaja para diversificar nuestras relaciones internacionales, nos fijamos en primer lugar en nuestros socios y aliados europeos de larga data. Compartimos la historia, los valores y la ambición de construir un futuro mejor y más justo. En un mundo más peligroso y dividido, una asociación más sólida entre Canadá y Europa generará más estabilidad, más seguridad y más prosperidad a ambos lados del Atlántico", sostiene el liberal Mark Carney.
Una relación comercial cada vez más sólida
La UE es el segundo socio comercial mundial de Canadá en materia de bienes y servicios, con un valor total de 178.600 millones de dólares en 2025. La UE es la segunda mayor fuente mundial de inversión extranjera directa (IED) de Canadá, después de Estados Unidos. El stock de IED de la UE en Canadá se estimó en 218.800 millones de dólares en 2025, mientras que la inversión directa canadiense en la UE ascendió a un total de 297.000 millones de dólares.
El comercio entre Canadá y la Unión Europea aumentó un 77 % entre 2016 y 2025. A pesar de todo, su valor es de unos 140.000 millones de dólares al año, frente a los 900.000 millones de dólares anuales que supone el comercio entre Estados Unidos y Canadá. Y en cuestión de seguridad es Estados Unidos quien, de facto, protege las vastas extensiones del norte de Canadá frente a los intentos de China y Rusia de hacerse con el control del Ártico.
A corto plazo, el acercamiento a la Unión tiene, por tanto, más bien el objetivo de demostrar a los estadounidenses que Canadá tiene otras opciones. Se trataría, pues, de reforzar la posición negociadora de Ottawa frente a la Casa Blanca.
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