El verano avanza y, con él, vuelve una de las consultas más habituales entre quienes planean un baño, dónde están apareciendo más medusas. La respuesta apunta una vez más a los mismos grandes focos del litoral español, aunque con matices según la zona, la especie y la intensidad de los reportes. Plataformas de seguimiento como Meduseo permiten ver avisos en tiempo real y muestran que, en estos días de calor, hay tramos del Mediterráneo y del sur peninsular donde la presencia de estos organismos es especialmente persistente.
Un verano de vigilancia constante
La distribución de medusas no depende solo de la temperatura del agua, aunque este factor influye mucho en su proliferación y en su llegada a zonas de baño. También pesan las corrientes, los vientos, la disponibilidad de alimento y la dinámica de cada costa. Esto explica por qué algunos arenales repiten año tras año en los mapas de avisos.
La presencia de medusas no se limita al Mediterráneo. En Cantabria y en Asturias también se han registrado episodios relevantes en julio de 2026, con avisos, picaduras y banderas preventivas en algunas playas del Cantábrico.
Los grandes focos
Si se observa el patrón que se repite en los mapas y reportes de esta temporada, los principales "puntos negros" se concentran en cinco grandes zonas. La primera es Andalucía oriental y occidental, con especial atención a Almería, Cádiz, Málaga y Granada. La segunda es la Comunidad Valenciana, donde destacan tramos de Alicante y Valencia. A ello se suman áreas muy concretas de Cataluña, Murcia y Baleares, sobre todo en días de mar calmada y temperaturas altas.
En Almería, hay riesgo alto y numerosas incidencias en puntos como la ciudad de Almería y playas próximas del entorno de Cabo de Gata y la capital. También aparecen con frecuencia otros enclaves del litoral almeriense en los listados de seguimiento. Entre ellos, Bajadilla, Guainos Bajos o la Fabriquilla.
Las playas con más riesgo
La costa andaluza vuelve a figurar entre las más expuestas. Cádiz y Málaga aparecen de forma recurrente en los reportes, con referencias a Getares en Algeciras, La Rada en Estepona y otros arenales de la Costa del Sol donde los avistamientos se repiten cuando el mar se calienta. Granada también entra en esta lista, con Calahonda y otros puntos de su litoral entre los más mencionados.
La Comunidad Valenciana también mantiene una presencia importante en el mapa del verano. En Alicante se repiten zonas como Muchavista, San Juan, Denia, Jávea o la Cala del Tío Ximo en Benidorm, mientras que en Valencia se siguen mencionando con frecuencia la Malvarrosa, el Cabañal, el Perellonet, Cullera, Gandía y Oliva.
Murcia, por su parte, sigue teniendo como zona especialmente sensible el entorno del Mar Menor y La Manga, donde los avistamientos suelen acumularse por la propia configuración de la laguna y su intercambio con el Mediterráneo.
Cataluña y Baleares
Cataluña tampoco se libra del problema, sobre todo en la Costa Brava, la costa de Barcelona y la Costa Dorada. En los informes analizados aparecen con frecuencia Empuriabrava, Sa Tuna, Montgó, el entorno del golfo de Roses, Castelldefels, Gavà, Sitges, Calafell, Torredembarra, La Pineda y Salou. Son zonas muy transitadas en verano y, por tanto, muy sensibles a cualquier episodio de medusas que altere el baño.
En Baleares, la foto también es clara. Mallorca, Menorca e Ibiza registran avistamientos en distintos puntos, aunque con intensidad desigual. Meduseo destaca en Mallorca playas como Ses Illetes, Sant Elm, Cala Tuent, Cala Sant Vicenç y Sa Coma. Por su parte, en Menorca, Son Xoriguer, Cala Macarella, Sant Tomàs, Cala en Porter y Cala Morell; y en Ibiza, Port de Sant Miquel y Cala Portinatx.
El norte tampoco se libra
El norte ha tenido también episodios muy visibles este mes de julio. En Gijón, por ejemplo, varias playas han llegado a ondear banderas amarillas y rojas por la presencia de medusas y carabelas portuguesas, una especie especialmente urticante. En Cantabria, Cruz Roja llegó a registrar más de 120 picaduras en una sola jornada, con alertas repartidas entre varios arenales del litoral.
Esto confirma que el mapa de medusas ya no puede leerse solo como un problema del sur o del este. En la segunda quincena de julio, el calor, los vientos y las corrientes están empujando ejemplares también hacia el Cantábrico. Así, la vigilancia se ha extendido a prácticamente toda la costa española.
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