Después de dos meses utilizándolo durante el verano en España, hay una cosa del Levoit Windi Mini Pro que he terminado valorando mucho más de lo que esperaba: poder moverlo de una habitación a otra sin pensar dónde está el enchufe.
Parece un detalle menor hasta que empiezas a hacerlo constantemente. Lo he usado donde me apetecía en cada momento y, en la práctica, ofrece casi todo lo que esperaría de un ventilador convencional: varias velocidades, oscilación, funcionamiento silencioso y suficiente caudal de aire para refrescar una zona concreta. La diferencia es que aquí desaparece el cable durante el uso.
También hay margen de mejora. La base de carga funciona bien y resulta cómoda en casa, pero durante estos dos meses he echado de menos algo tan sencillo como un puerto USB-C directamente en el propio ventilador. Especialmente porque este es precisamente el tipo de aparato que tiene sentido llevarse fuera de casa.

Características clave del Levoit Windi Mini Pro
- Funcionamiento inalámbrico: batería con una autonomía oficial de entre 5 y 20 horas.
- Cinco velocidades: permite ajustar bastante bien la intensidad del flujo de aire.
- Oscilación de 90°: útil para repartir el aire por una zona más amplia.
- Ruido: la marca especifica un nivel inferior a 20 dB.
- Base de carga: el ventilador se recarga simplemente colocándolo sobre ella.
- Luz nocturna: iluminación cálida de 2700 K integrada, con tres niveles de luminosidad.
También cuenta con resistencia a salpicaduras IPX4 y se incluye un mando a distancia. Sus dimensiones son de 22 × 22 × 36 cm.
Levoit Windi Mini Pro: mucho más práctico de lo que parece sobre el papel
El Windi Mini Pro es un ventilador compacto de torre cuya principal diferencia frente a un modelo doméstico convencional está en su batería integrada.
Levoit anuncia una autonomía de entre 5 y 20 horas, dependiendo del uso y de la velocidad seleccionada. También especifica cinco velocidades, oscilación de 90 grados y un flujo de aire máximo de 7,0 m/s.
Sobre el papel son buenas cifras, pero durante mis pruebas lo que realmente ha marcado la diferencia no ha sido ningún número concreto. Ha sido poder coger el ventilador y cambiarlo de sitio.
No hay que desenchufarlo, buscar otra toma de corriente y volver a colocar el cable. Lo levantas, lo llevas donde quieras y sigues utilizándolo.
Después de dos meses en pleno verano, es precisamente esa libertad la que más sentido le da al producto.
Mi experiencia tras dos meses usándolo en verano

He utilizado el Levoit Windi Mini Pro durante aproximadamente dos meses este verano, y ha acabado siendo uno de esos aparatos que se integran rápidamente en la rutina.
En vez de tener un ventilador asignado permanentemente a una habitación, puedes mover este según dónde estés. Y al no depender de un cable durante el funcionamiento, también resulta mucho más sencillo colocarlo exactamente donde quieres.
La batería, en mi experiencia, dura bastante y permite aprovechar realmente ese carácter portátil. No he realizado una medición cronometrada para compararla con las cifras oficiales de 5 a 20 horas, así que no tendría sentido dar un número concreto. Sí puedo decir que la autonomía me ha parecido suficientemente larga como para no estar pensando constantemente en cargarlo.
Eso es importante. Un aparato inalámbrico deja de resultar práctico rápidamente si tienes que devolverlo a la base cada poco tiempo. Aquí no he tenido esa sensación.
Cinco velocidades y oscilación: funciona como un ventilador de casa, pero sin cable

Una de mis dudas iniciales era si el formato portátil implicaría renunciar a parte de la funcionalidad de un ventilador convencional.
No ha sido así.
Tiene cinco velocidades, por lo que puedes pasar de una corriente bastante suave a un flujo de aire considerablemente más intenso. La oscilación de 90° también hace que no tengas que mantenerlo apuntando permanentemente hacia un único punto.
Levoit anuncia un flujo de aire de hasta 7,0 m/s. En mi uso no he medido esa velocidad, pero sí he comprobado que tiene fuerza suficiente para que no dé la impresión de estar utilizando un pequeño ventilador de compromiso.
Y ahí está parte de su atractivo: no se siente como un ventilador portátil al que se le perdonan ciertas carencias por funcionar con batería. Durante estos meses lo he utilizado como utilizaría cualquier otro ventilador doméstico.
Lo silencioso que resulta es uno de sus mejores argumentos
El ruido es uno de los puntos donde más me ha gustado el Windi Mini Pro.
Es muy silencioso, algo especialmente agradable cuando quieres tenerlo cerca durante bastante tiempo o utilizarlo por la noche.
El fabricante habla de menos de 20 dB en determinadas condiciones de funcionamiento. No he medido personalmente el nivel sonoro con un sonómetro, pero mi impresión durante el uso coincide con la idea general que propone Levoit: no es un ventilador que resulte molesto constantemente en segundo plano.
A velocidades bajas, precisamente, esa combinación entre poco ruido y ausencia de cable funciona especialmente bien.
Puedes colocarlo cerca sin que el sonido se convierta en protagonista.
La calidad de construcción también convence
Hay otro aspecto que puede pasar desapercibido mirando simplemente las fotografías del producto: el Windi Mini Pro se siente sólido.
Después de manipularlo y moverlo con frecuencia durante estos dos meses, no he notado crujidos extraños, holguras ni piezas que den sensación de fragilidad.
El plástico transmite buena calidad y el conjunto está bien ensamblado. Tampoco aparecen esos pequeños ruidos o vibraciones que algunos ventiladores empiezan a desarrollar durante el funcionamiento.
Puede parecer secundario, pero en un producto portátil importa bastante. Precisamente porque vas a cogerlo, cambiarlo de habitación y manipularlo mucho más que un ventilador convencional.
Aquí Levoit ha conseguido que el aparato tenga una construcción acorde con su planteamiento.
La luz nocturna parece un añadido menor hasta que empiezas a utilizarla

El Windi Mini Pro incorpora una luz cálida de 2700 K con tres niveles de luminosidad. Según Levoit, uno de ellos está pensado específicamente para situaciones de relajación.
No es la función por la que compraría el ventilador, pero sí resulta agradable por la noche.
Permite crear algo de iluminación ambiental sin tener que encender una lámpara adicional y encaja bastante bien con el funcionamiento silencioso del aparato.
Es uno de esos extras que al principio parecen estar incluidos simplemente para ampliar la lista de características, pero que tienen una utilidad real dependiendo de dónde coloques el ventilador.
La base de carga es cómoda en casa, pero también es mi principal crítica

El sistema de carga tiene una idea bastante buena detrás.
En lugar de conectar y desconectar un cable continuamente, colocas el ventilador sobre su base y empieza a cargarse. La propia Levoit presenta este sistema como una forma de simplificar la recarga.
En casa funciona estupendamente.
Mi problema aparece precisamente porque el Windi Mini Pro es tan fácil de transportar.
Imaginemos que quieres llevártelo de camping o pasar unos días fuera. Si necesitas cargarlo, tienes que acordarte también de coger la base. No es especialmente grande ni supone un problema serio, pero es una pieza adicional que hay que transportar.
Después de usarlo estos meses, mi principal petición para una futura versión sería añadir un puerto USB-C directamente al ventilador.
No eliminaría necesariamente la base. De hecho, mantendría las dos opciones.
En casa podrías seguir dejándolo cómodamente sobre ella; fuera, bastaría con llevar un cable USB-C que probablemente ya utilizas para otros dispositivos.
Sería un cambio pequeño que reforzaría bastante la idea de producto portátil.

Una batería que permite olvidarse bastante del enchufe
Levoit especifica una autonomía de entre 5 y 20 horas dependiendo de las condiciones de uso.
Como comentaba antes, no he realizado una prueba controlada para comprobar esos extremos, pero después de dos meses mi experiencia con la batería ha sido positiva.
Dura bastante.
Y, más importante todavía, dura lo suficiente para que el funcionamiento inalámbrico no parezca un truco comercial.
Si un ventilador con batería tuviera que cargarse constantemente, acabaría utilizándolo conectado o dejándolo siempre en el mismo sitio. En mi caso no ha ocurrido eso. He podido aprovechar de verdad la posibilidad de moverlo.
¿Para quién tiene sentido el Levoit Windi Mini Pro?
Creo que tiene especialmente sentido si sueles mover el ventilador por diferentes zonas de casa.
También puede resultar interesante para dormitorios, despachos, terrazas protegidas o situaciones en las que simplemente no quieres tener otro cable cruzando la habitación.
Su certificación IPX4 añade cierta resistencia frente a salpicaduras según la información oficial de Levoit, aunque evidentemente esto no significa que sea un aparato pensado para dejar bajo la lluvia.
También le veo bastante lógica para viajar o hacer camping gracias a la batería. Paradójicamente, es justo ahí donde la necesidad de transportar también la base de carga me parece más evidente.
Si nunca vas a mover el ventilador del mismo rincón de casa y tienes un enchufe justo al lado, probablemente un modelo convencional pueda resolver la misma necesidad por menos dinero.
El valor del Windi Mini Pro está en aprovechar realmente su movilidad.
Pros y contras del Levoit Windi Mini Pro
Pros
- Funcionamiento inalámbrico realmente práctico en el día a día.
- Muy silencioso durante el uso.
- Cinco velocidades y oscilación de 90°.
- Buena autonomía durante mis pruebas.
- Construcción sólida, sin sensación de fragilidad.
Contras
- Para cargarlo fuera de casa hay que llevar también la base.
- Un puerto USB-C integrado haría el producto mucho más práctico para viajes.
Mi opinión después de probar el Levoit Windi Mini Pro
Sí, el Levoit Windi Mini Pro me ha convencido después de dos meses de uso, principalmente porque su batería cambia de verdad la forma en la que utilizas un ventilador pequeño en casa.
No depende permanentemente de un enchufe, es silencioso, tiene suficiente potencia para el uso diario, permite regular bastante bien la intensidad y su construcción transmite calidad.
Además, detalles como la oscilación o la luz nocturna hacen que no parezca simplemente un ventilador básico al que se ha añadido una batería.
Mi principal crítica es muy concreta: quiero USB-C directamente en el ventilador. La base es cómoda cuando está instalada en casa, pero obliga a llevarla contigo si vas a pasar suficiente tiempo fuera como para necesitar una recarga.
Aun así, después de utilizarlo durante buena parte del verano, lo que más valoro es precisamente lo fácil que resulta incorporarlo al día a día. Lo coges, lo cambias de sitio y sigues utilizándolo. Sin cables y sin demasiadas complicaciones.
Para un ventilador portátil, eso es exactamente lo que esperaba que hiciera bien.

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