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De Goya a la realidad virtual: Faro Santander convierte el arte en una experiencia

El nuevo espacio cultural de Banco Santander reúne cinco siglos de historia del arte con tecnología, creación contemporánea y actividades educativas

De Goya a la realidad virtual: Faro Santander convierte el arte en una experiencia
Vista de una sala del nuevo museo de Faro Santander. Foto Belén de Benito

Un Goya puede ser el punto de partida. O un autorretrato de Frida Kahlo. También una obra de Leonora Carrington, una experiencia inmersiva en 360 grados o un recorrido virtual por la historia de uno de los edificios más reconocibles de Santander. Apenas unas semanas después de abrir sus puertas, Faro Santander empieza a mostrar las distintas caras de un proyecto que busca ir más allá de la exposición tradicional.

El nuevo museo impulsado por Banco Santander, en su histórica sede del paseo de Pereda, reúne patrimonio artístico, exposiciones temporales, tecnología, creación contemporánea, propuestas para la infancia y una programación de actividades dirigida a públicos muy diferentes. El edificio, transformado por el arquitecto David Chipperfield, se convierte así no solo en el lugar en el que se muestran exposiciones, sino también en parte de la propia experiencia cultural.

Uno de sus ejes es Obras Maestras de la Colección Banco Santander, que permite recorrer casi cinco siglos de historia del arte. Comisariada por María Dolores Jiménez-Blanco, la exposición reúne obras de artistas como Tiziano, el Greco, Rubens, Velázquez, Goya, Zurbarán, Sorolla, Picasso, Miró, Tàpies o Barceló, entre otros, y propone nuevas relaciones entre épocas y artistas a partir de grandes temas como las historias sagradas, los paisajes, los bodegones y el retrato.

Como explica Daniel Vega Pérez de Arlucea, director de Faro Santander, la exposición inaugural es “una declaración de intenciones” que busca demostrar que una colección permanece viva cuando es posible volver a mirarla y formularle nuevas preguntas.

De Frida Kahlo al México moderno

Esa mirada se amplía con México moderno en la Colección Gelman Santander, una de las principales exposiciones de la programación inaugural. La muestra reúne algunas de las figuras esenciales del arte moderno mexicano del siglo XX, entre ellas Frida Kahlo, Diego Rivera, María Izquierdo, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros o Gunther Gerzso, además de un importante fondo fotográfico.

Comisariada por Marisol Argüelles, la exposición recorre la construcción de la modernidad artística mexicana y, al mismo tiempo, la historia de Jacques y Natasha Gelman como coleccionistas. Frida Kahlo ocupa un lugar destacado, con obras como Diego en mi pensamiento o Autorretrato con monos. La muestra podrá visitarse hasta el 10 de enero de 2027.

México está presente también más allá de las salas. La programación asociada incorpora cine, música, conversaciones y actividades especiales que establecen conexiones entre las obras y el contexto cultural en el que fueron creadas.

Leonora Carrington vuelve a Santander

Otro de los grandes nombres de la programación es Leonora Carrington, cuya relación con Santander constituye el punto de partida de El surrealismo sintomático: Leonora Carrington. La exposición se centra en uno de los periodos más complejos y decisivos de su trayectoria: los años de la Segunda Guerra Mundial y su estancia en Santander entre 1940 y 1941.

La muestra reúne pinturas, dibujos y textos de aquellos años y, entre otras piezas, se presenta por primera vez al público, Villa Pilar, obra realizada por Carrington en Santander en 1940 y que permaneció durante décadas fuera de la mirada pública. Es la primera exposición dedicada específicamente a la producción de la artista durante su estancia en Santander y está organizada por Faro Santander en colaboración con el Freud Museum London.

La exposición se extiende, además, fuera del propio edificio a través de actividades que permiten reconstruir la relación de Carrington con la ciudad, entre ellas un paseo sonoro por el Parque de la Vaca, donde estuvo situado el sanatorio en el que permaneció ingresada.

Una visitante admira una de las obras de Canaletto en una de las salas de Faro Santander. / DAVID S. BUSTAMANTE.

La tecnología, parte de la experiencia

Una de las claves para entender Faro Santander está fuera del concepto tradicional de sala de exposiciones. La tecnología forma parte del propio relato cultural del museo y de la manera en la que el visitante se relaciona con sus contenidos.

El ejemplo más visible es Cubo, una instalación digital de gran formato que ocupa dos plantas del edificio. Un sistema de proyección inmersiva de 360 grados transforma su interior, mientras que una superficie LED de cerca de 400 metros cuadrados envuelve el exterior. La instalación utiliza recursos audiovisuales y digitales para reconstruir la historia y la transformación de la antigua sede del banco y la ciudad de Santander.

La experiencia se completa con realidad virtual, que permite al visitante adentrarse en una recreación histórica de algunos de los espacios más emblemáticos del edificio. De este modo, la tecnología no aparece como un añadido, sino como una herramienta para contar historias, recuperar la memoria del inmueble y ofrecer nuevas formas de acceder a los contenidos.

Faro incorpora también audioguías gratuitas accesibles desde el teléfono móvil mediante códigos QR, con información sobre las exposiciones, el edificio y su historia. La tecnología se convierte así en una de las vías para ampliar la experiencia de la visita y facilitar distintas formas de aproximarse al arte.

El arte también se aprende jugando

La voluntad de acercar la cultura a públicos diferentes tiene uno de sus mejores ejemplos en Llamita, un espacio especialmente pensado para la infancia, las familias y los centros educativos que sitúa el juego y la experimentación en el centro de la experiencia.

Concebida como una galería de experimentación lúdica y artística, Llamita propone otra manera de relacionarse con el arte: tocar, construir, imaginar, observar y crear forman parte del aprendizaje. El espacio, comisariado por Sara San Gregorio, cuenta con materiales, mobiliario y propuestas diseñadas para estimular la curiosidad y la creatividad de los más pequeños.

Llamita es también una pieza importante de la propuesta educativa de Faro Santander. Las actividades para familias y centros escolares combinan el recorrido por las exposiciones con experiencias y talleres adaptados a distintas edades. Los niños dejan así de ser únicamente espectadores para convertirse en participantes activos de la experiencia cultural.

Un grupo de visitantes con gafas de realidad virtual en una de las salas de Faro Santander. / DAVID S. BUSTAMANTE.

Un espacio para la creación y la conversación

La propuesta de Faro no se limita a las grandes figuras de la historia del arte. Marisma, es el espacio en Faro dedicado al desarrollo y la presentación de proyectos artísticos vinculados al territorio de Cantabria. Aquí cobran vida los proyectos colaborativos desarrollados junto a creadores y agentes culturales de la región. En su primera exposición se muestran los trabajos de los artistas seleccionado en la primera convocatoria del programa de Ayudas a la Creación de Faro Santander.

A ello se suma una programación que busca mantener activo el edificio más allá de las exposiciones. Diálogos Faro reúne a artistas, comisarios, arquitectos y especialistas para conversar sobre los temas que atraviesan las muestras, mientras que la música, el cine, las actividades familiares, los talleres y propuestas como Jardín Sonoro extienden la actividad cultural a otros espacios del museo.

Entre esas iniciativas se encuentran Los Jueves de Faro, que arrancan con el ciclo cinematográfico. 

La mirada sostiene la historia. La construcción del lenguaje cinematográfico moderno en México, desarrollado en colaboración con el Instituto Cultural de México en España y la Filmoteca de Cantabria Mario Camus. El programa conecta el cine mexicano con la figura de Jacques Gelman, productor cinematográfico y creador, junto a Natasha Gelman, de la colección que hoy se expone en Santander.

Arte clásico y moderno, creación contemporánea, tecnología, educación, cine, música y conversación conviven así dentro de un mismo proyecto. Esa combinación permite entender la propuesta de Faro Santander: plantear la cultura no únicamente como algo que se contempla, sino como una experiencia en la que cada visitante puede descubrir, participar y establecer sus propias conexiones.

Y quizá sea ahí, más que en la acumulación de grandes nombres, donde se encuentre uno de los principales retos del nuevo museo: conseguir que quien entre atraído por un Goya, una Frida Kahlo o una obra de Leonora Carrington encuentre también otras formas de acercarse al arte; que una familia pueda descubrirlo a través del juego, que la tecnología abra nuevas puertas para comprenderlo y que cada visita ofrezca nuevos motivos para regresar.

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