En muchos casos ha sido un espejismo. La ansiada bajada de precio del combustible que se había anunciado para el 1 de septiembre para la gasolina y el gasóleo apenas ha tenido impacto real en el bolsillo de los consumidores. La cláusula que se activó, y que prometía rebajar 10 céntimos más del impuesto de hidrocarburos por litro de diésel, -añadidos a los 10 de agosto- ha durado un suspiro. En el caso de la gasolina, lejos de bajar, el mes ha comenzado con subidas de precio.
De algún modo, la medida de contención de precios que en el caso del gasóleo debía aliviar los precios a algo más de 18 millones de conductores. En el de la gasolina, con 10,5 millones de vehículos, debía provocar sólo una moderada subida. Ambas predicciones se han visto sobrepasadas por varios factores que han anulado y reducido en la práctica sus efectos en buena parte de las estaciones de servicio.
La situación ha hecho que el sector del transporte denuncie la falta de traslado de los descuentos en las gasolineras y que las estaciones de servicio aseguren que, pese a aplicarlos, en muchos casos son otros factores los que bien han minimizado su impacto o directamente lo han anulado. La previsón era que dentros del plan de desescalada de descuentos iniciado en marzo, en septiembre el Impuesto Especial de Hidrocarburtos -en condiciones normales situado en 37,9 céntimos por litro-, sólo se rebajara 5 céntimos. El encarecimiento en más de un 15% interanual hizo que en el caso del diésel se activara una clausula de emergencia prevista y incrementará la bonificación en 20 céntimos -10 ya aplicados en agosto y otros 10 en septiembre-. En cambio, la gasolina, al encarecerse por debajo, se continuó con la previsión de rebajar sólo 5 céntimos el Impuesto de Hidrocarburos frente a los 10 de agosto.
Precios internacionales disparados: "Están en máximos"
En los últimos días el precio de los combustibles no ha dejado de incrementarse. Las cotizaciones internacionales de los carburantes han marcado una tendencia alcista que ha sobrepasado los 20 céntimos que debían dejarse notar en el caso del diésel o incluso han incrementado el aumento de 5 céntimos que se preveía para la gasolina.
El sector recuerda que en el primer día del mes, cuando en teoría debía empezarse a notar la rebaja del gasóleo, en muchas estaciones de servicio aún suministraban con un combustible adquirido previamente “con todos los impuestos incluidos, sin rebaja”, asegura Nacho Rabadán, presidente de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES): “Según vayamos rellenando existencias y compremos con el impuesto con descuento, se irá trasladando esa rebaja al precio”, apunta. Pero advierte: “Siempre que las cotizaciones internacionales, que están disparadas, en máximos, nos lo permitan”.
La inestabilidad en el estrecho de Ormuz ha vuelto a tensionar los mercados en los últimos días. Basta un dato para entender cuál ha sido el comportamiento del mercado en los últimos días de agosto y los primeros de septiembre, cuando los descuentos del Gobierno confiaban en poder contrarrestar el encarecimiento de combustibles. El barril de petróleo Brent cotizaba a 89,8 dólares el 31 de agosto. Sólo un día después se disparó a 92,46 y a 95,57 dólares ayer. Supone un incremento del 6% en apenas dos días. Sólo entre el 1 y 2 de septiembre el encarecimiento del crudo ha sido del 3%.
Rebajas menores a las previstas
La CEEES recuerda que es esa cotización internacional la que marca el precio de compra de la gasolina y el diésel que debe asumir cada estación de servicio y la que fijará su margen para ajustar precios. Advierte de que la posibilidad de que la tendencia al alza de los precios vaya a moderarse “está muy lejos de suceder”. Hoy el diésel es un 110% más caro que hace sólo un año.
“Quizá el que apuró mucho para que el día 1 le llegara la cisterna con el impuesto especial de hidrocarburos más bajo podrá repercutir mejor esa bajada, pero el resto tendrán complicado con una cotización internacional tan elevada que a este ritmo se comerá todos estos descuentos en dos o tres días. Este incremento del coste de aprovisionamiento que soportamos se va a comer esa rebaja del impuesto”, apunta Rabadán. Recuerda que “una rebaja lineal no tenía sentido” y que por ello el sector reclamó que la mejor opción pasaba por mantener la reducción del IVA de los carburantes del 21% al 10%.
Pese a todo, el portavoz de la CEEES recuerda que en el primer día del descuento en la gasolina previsto para septiembre sí se ha notado, también ayer. Señala que si la gasolina debía subir 6,1 céntimos (5 céntimos por el impuesto de hidrocarburos más el IVA), “subió de media poco más de 3,3 céntimos”, si bien este martes era ya de 6,1 céntimos. En el caso del gasóleo, si la previsión de reducción del precio pasaba por 10,2 céntimos “bajó algo más de 6 céntimos”. El precio medio de la gasolina alcanzó ayer los 1,779 euros por litro y los 1,781 euros en el caso del precio del diésel.
Malestar en el sector del transporte
Desde la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer), su secretario general, Juan José Gil, denunció ayer que las rebajas anunciadas en los precios de los carburantes no se estaban viendo reflejadas en buena parte de las estaciones de servicio. Apuntó que estaban siendo inferiores a las esperadas: “Este sistema de ayudas no nos gusta. Parte de esas rebajas se quedan por el camino y siempre resulta difícil comprobar si las rebajas se han producido o no”.
Desde Fenadismer reiteran que la mejor medida que debía haber aprobado el Gobierno era asignar ayudas directas al transporte, en este caso 20 céntimos por litro, como se hizo en la guerra de Ucrania: "Es el mejor modo de poder contar realmente con la ayuda”.
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