El ex presidente Zapatero ha dejado en manos del juez José Luis Calama la confirmación de su versión sobre el origen de las joyas encontradas en una caja fuerte de su despacho valoradas en 1,3 millones de euros. Según su versión, las 12 joyas más valiosas de las encontradas por la UDEF en el registro que se produjo el pasado 19 de mayo fueron un regalo del rey saudí Abdalá bin Abdulaziz durante una visita a España los días 18 y 19 de junio de 2007, cuando él era presidente del Gobierno.
El escrito de su abogado, Víctor Moreno Catena, explica al juez que Zapatero "guardó las alhajas y permanecieron guardadas durante todo este tiempo, junto a las de origen familiar y otros regalos de amigos, sin uso ni destino alguno y sin conciencia de su valor material".
Es decir, que el presidente del Gobierno amontonó collares, pulseras, sortijas y pendientes de rubíes y diamantes engarzados en oro blanco junto a unas baratijas sin apenas valor y se olvido de ello. Eso sí, tras guardar el alijo en una caja fuerte.
Esta versión sobre el origen de las joyas resulta poco creíble. Zapatero sabía que tenía que devolver ese regalo a Patrimonio cuando abandonase la presidencia del Gobierno. De hecho, en 2011, tras perder las elecciones generales, entregó a Patrimonio del Estado más de 500 regalos; entre ellos, dos relojes con esmeraldas regalo del ya mencionado rey saudí en su visita en 2007 a España. ¿Por qué omitió entregar esas joyas?
Un hombre que siempre ha presumido de su escaso apego al dinero se olvidó de que tenía un tesoro escondido. Un tesoro, por cierto, que valía mucho más que todo lo que poseía. En 2011, su declaración de Patrimonio fue de 209.000 euros. Es decir, que lo que no se acordó de declarar era seis veces superior a lo que consta en su declaración ante Hacienda.
La explicación de por qué no ha dado esta versión hasta ahora, tras haberle dicho al juez Calama el pasado 17 de junio que le explicaría el origen de las joyas en "una semana o diez días", no es menos peculiar. Según ha revelado en su escrito el abogado de Zapatero, un día antes de esa declaración ante el juez de la Audiencia Nacional se remitió una carta, a través de la Embajada de Arabia Saudí en España, a la Corte Real saudí para pedir su colaboración en la confirmación del relato del ex presidente sobre el regalo de las joyas. Protocolo de la Corte Real saudí no contestó. Posteriormente, el pasado 12 de agosto, Moreno Catena insistió con una nueva misiva, esta vez advirtiendo a los saudíes de que se iba a solicitar a la Audiencia Nacional una "solicitud de colaboración internacional". El silencio fue de nuevo la respuesta.
Ahora, el abogado de Zapatero le pide al juez que envíe una comisión rogatoria a la Corte Real Saudí para que atiendan la petición de ratificar la versión de Zapatero. Cosa difícil por un doble motivo: el primero es que el rey Abdalá bin Abdulaziz murió hace once años; el segundo, que Arabia Saudí tiene por costumbre no colaborar con la Justicia española. Nunca lo ha hecho.
El ex presidente olvida que es a él a quien corresponde aportar las pruebas de su versión, no al juez instructor
¿Qué ocurrirá si Calama envía la Comisión a la Corte Real y no contesta? Zapatero olvida que es a él a quien corresponde aportar las pruebas de su defensa, no al juez instructor. Como lo más probable es que Arabia Saudí mantenga su posición de no colaborar, Zapatero siempre podrá argumentar que él dijo la verdad, pero que no ha podido ser corroborada por la cabezonería de Riad.
Pero analicemos ahora por qué esta versión es especialmente beneficiosa para el ex presidente del Gobierno. Si fue un regalo, el delito de contrabando no existe. Y, como ha pasado tanto tiempo desde que se produjo, la posible infracción por no declarar la donación ya habría prescrito. Le quedaría, eso sí, el olvido en su declaración de Patrimonio. Ahora bien, si no se confirma su versión –el regalo del rey árabe–, Hacienda podría considerar que ha habido un incremento patrimonial no justificado, y entonces, ¡paf!, tendría que apoquinar 400.000 euracos.
Si se tratara de un empresario, o un negociante espabilado, la cosa no tendría mayor trascendencia. Se paga, y punto. Ahora bien, estamos ante un político que ha hecho bandera de su honestidad y hasta de su modestia. El propio Pedro Sánchez dijo en su entrevista en El Intermedio, que contará con él en la próxima campaña electoral, porque, argumentó, "sigue siendo un referente" para el PSOE y todos los progresistas.
La versión de su abogado tiene una finalidad penal, jurídica. Pero eso no le arregla a Zapatero el problema fundamental: su pérdida de crédito político.
Zapatero no sólo ha podido defraudar a Hacienda, sino que ha defraudado a miles de ciudadanos que creían en su honestidad. La revelación del regalo saudí no sólo no mejora su imagen, sino que la empeora. Unas joyas valiosísimas que él olvido en una caja fuerte. Él, que fue el impulsor del Código de Buen Gobierno (febrero de 2005), que prohibía expresamente a los altos funcionarios la percepción de todo tipo de regalos más allá de los pequeños detalles de cortesía.
Después de que su amigo Julio Martínez y los dueños de Plus Ultra echaran abajo su explicación sobre el dinero que recibió de la compañía aérea que recibió ayudas públicas, su última versión sobre el origen de las joyas no hace sino confirmar que Zapatero ha sido un auténtico fraude.
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