Un hombre entró ayer en una clínica de cirugía estética de Marbella y disparó a bocajarro contra uno de los médicos que trabajaban en ella. El ataque acabó con la vida del cirujano Alexander Aslani, de 57 años.
Aslani era una figura muy reconocida en el mundo de la cirugía estética, con más de 25 años de experiencia, una fiel comunidad de Instagram de 200.000 seguidores y una gran cartera internacional de clientes. Ahora, los investigadores tratan de esclarecer qué se esconde detrás del asesinato del médico, que fue tiroteado en su propia clínica a plena luz del día.
El especialista del aumento de glúteos
Alexander Aslani había construido durante décadas una trayectoria vinculada a la cirugía plástica y, especialmente, al contorno corporal y las intervenciones de glúteos. Antes de poner en marcha su propio proyecto, fue jefe de los departamentos de Cirugía Plástica de los hospitales Quirón de Málaga y Marbella entre 2008 y 2018.
En 2018 fundó Cirumed Clinic, el centro de Marbella en el que finalmente fue asesinado. La propia clínica cifra en más de 14.000 las intervenciones realizadas por Aslani. Entre sus especialidades estaba el llamado Brazilian Butt Lift (BBL), la intervención de moda entre las famosas que combina la extracción de grasa mediante liposucción con su posterior transferencia a los glúteos y de la que asegura haber realizado más de 7.000 procedimientos.
'Mejor Cirujano Plástico de España' así fue galardonado en 2016 por 'Medical and Corporate LiveWire'. Además, desarrolló una importante actividad internacional en congresos y formación de otros profesionales. Uno de sus trabajos sobre una técnica de aumento de glúteos fue reconocido como el mejor artículo de cirugía estética del año 2020 por la revista 'Plastic and Reconstructive Surgery'.
Su popularidad también había traspasado la consulta. El cirujano contaba con una importante presencia en redes sociales con más de 200.000 seguidores en Instagram, donde se mostraba muy cercano de sus pacientes mientras enseñaba orgulloso sus resultados. Su proyección internacional había convertido su clínica en un destino para pacientes llegados de más de 40 países.
La pista de una operación que salió mal
Una de las primeras hipótesis que se manejaron tras el asesinato fue la de un ajuste de cuentas relacionado con el crimen organizado. El entorno en el que trabajaba Aslani hacía que esa posibilidad cobrara especial interés, su clínica de Marbella atendía a una clientela internacional y de elevado poder adquisitivo, con pacientes que viajaban hasta la ciudad desde distintos países para someterse a intervenciones de cirugía estética. Sin embargo, según informa El País, esta teoría ha sido descartada por las autoridades.
Por lo que la investigación se centra ahora en otras posibles teorías. Una de las líneas difundidas por medios locales relaciona el crimen con un posible paciente descontento de la clínica, aunque esta versión no ha sido confirmada oficialmente por la Policía y, por el momento, siguen siendo solo suposiciones.
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