Si has llevado un smartwatch más de un año, conoces esa raya fina que aparece un día en la pantalla sin que sepas de dónde ha salido. Casi siempre es el marco de una puerta o el canto de una mesa. Los relojes de toda la vida lo resolvieron hace mucho con cristal de zafiro y cajas de titanio, y por eso esos materiales se han quedado en la gama cara. El OnePlus Watch 4 se ha apuntado a los dos.
Frente al Watch 3, que tenía la caja de acero inoxidable, OnePlus ha pasado al titanio entero y ha sumado la certificación IP69. Por dentro lleva Wear OS, el sistema de Google para relojes, con Gemini integrado como asistente de voz, y ahora se queda por debajo de los 200 euros. Por ese dinero, lo normal sería esperar aluminio y cristal templado, y aquí te llevas lo otro.
Titanio y zafiro: lo que notas en la muñeca

El titanio pesa menos que el acero y el sudor no le hace mella, así que el reloj se queda en 43 gramos. Es de los que olvidas que llevas a la media hora.
El zafiro es el cambio que se agradece con los meses. Es un cristal durísimo, el mismo que montan muchos relojes mecánicos caros, y aguanta llaves, cremalleras y esquinas sin que la pantalla AMOLED de 1,5 pulgadas acabe llena de marcas. Si tuviera que quedarme con un solo argumento, sería este.
Luego está el agua. Con 5ATM puedes nadar con él, y el IP69 va un paso más allá: lo certifica para aguantar chorros a presión y agua caliente. Enjuagarlo en el grifo después de una tarde de barro no es ningún drama.
Cómo sacarle partido entre semana
El GPS dual es lo que más vas a agradecer si sales a correr por ciudad. Entre edificios altos, un GPS sencillo se pierde y dibuja líneas que atraviesan bloques. Con este, la ruta que ves luego en el móvil se parece mucho más a la que hiciste. Y el ritmo que te marca, también.
El electrocardiograma se hace desde la propia muñeca y tarda alrededor de un minuto. No sustituye a una consulta, pero te da una lectura que puedes enseñar al médico si algo te inquieta.
Y como es Wear OS, tienes en la muñeca aplicaciones de Google como Maps, útil para seguir las indicaciones por una calle que no conoces sin sacar el móvil del bolsillo. Las notificaciones se leen de un vistazo, que, siendo sinceros, es para lo que más se usa un reloj así.
La batería, sin la letra pequeña
Las más de dos semanas que anuncia la descripción son ciertas, pero en modo ahorro, con el reloj recortando funciones para estirar la carga. En su modo normal, con Wear OS funcionando como en cualquier reloj de Google, la cuenta baja a unos cinco días, y con un uso intensivo se queda en torno a tres.
Si vienes de una pulsera que cargabas cada quince días, cuenta con enchufarlo un par de veces por semana. Si tu reloj anterior pedía cargador cada noche, el cambio lo vas a notar para bien.
Merece la pena si tu reloj va contigo al trabajo, al gimnasio y a la piscina, y no se queda guardado en la mesilla. Por lo que cuesta, no te obliga a elegir entre llevarlo a todas partes y tratarlo con el cuidado de un reloj caro.
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