¿Quién no ha soñado alguna vez con unas vacaciones en las que se pueda combinar tranquilidad, diversión, ocio, turismo cultural… y todo ello con un todo incluido? En cierta forma es lo que un crucero permite pues en el trayecto vas conociendo distintas ciudades, paisajes naturales, culturas… a la vez que en la ciudad flotante encuentras todo un remanso de paz para descansar, piscina, zonas de ocio y espectáculos para disfrutar en las lujosas instalaciones. Sin embargo, en los últimos años se está cuestionando la sostenibilidad de este tipo de turismo a la par que se están incorporando medidas para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible número 12, 13 y 14 dentro del sector crucerista.

Entre los detractores de los cruceros están aquellos que señalan que las llegadas masivas a los puertos en los que se hace escala colapsa en cierta forma la ciudad, molestando a los residentes y sin posibilidad de conocer completamente la cultura de la ciudad visitada, a lo que se suma que el negocio generado no es tanto ya que por norma tienen todos los servicios incluidos en el paquete vacacional. Además, en ocasiones la oferta se puede volver peligrosa como ocurrió no hace mucho en un crucero por el ártico en el que un guardia de oso polar, todos los cruceros deben llevar este tipo de personal abordo, moría tras ser atacado por un oso polar cuando conducía a los turistas fuera del barco. Otra de las argumentaciones que lanzan es la cantidad de desechos que se generan, la perturbación de las especies marinas y la contaminación de los mares por el combustible utilizado.

El auge del turismo de crucero, 2017 cerró con más de 25,8 millones de pasajeros (un millón más que el año anterior que cerró con 24,7 millones de pasajeros confirmados), ha hecho que desde el sector se preocupen por la sostenibilidad del turismo de cruceros y se comience a tomar medidas al respecto. El año pasado fue declarado Año Internacional del Turismo Sostenible por lo que el debate quedaba abierto. Desde el sector se comprometieron a usar y consumir recursos renovables en la medida en que se mantenga esa capacidad de renovación, reducir la cantidad de emisiones a niveles que el medio ambiente sea capaz de asumir, informar a los turistas de las repercusiones ambientales que tiene el uso de los diferentes transportes… Por ejemplo, se estima que un crucero vierte entre 13.000 y 26.000 litros y entre 67 y 130 kilos de residuos tóxicos al mar, en cuanto a la atmósfera un crucero tipo tiene unas emisiones equivalentes a 12.000 vehículos.

El año pasado el turismo de cruceros cerró con más de 25,8 millones de pasajeros. Fotografía: Designed by jcstudio / Freepik

El año pasado el turismo de cruceros cerró con más de 25,8 millones de pasajeros. Fotografía: Designed by jcstudio / Freepik

La sostenibilidad se puede convertir en un punto clave a la hora de decidir como pasar las vacaciones. Según la Organización Mundial del Turismo (OMT) un tercio de los turistas elige el destino en base a su sostenibilidad, al menos el 39% de los turistas le gustaría probar un “ecotour” (tours respetuosos con el medio ambiente) y el 79 % considera de importancia reservar un hotel que aplique prácticas ecológicas y sostenibles. “Entre las tendencias emergentes que configurarán el escenario futuro están la preocupación por la sostenibilidad ambiental, las nuevas tecnologías como instrumento facilitador de operaciones y la segmentación del mercado”, según señala Andrea Muñoz, Responsable de los proyectos SIROCCO y CO-EVOLVE en la Fundación Valenciaport.

Con estos datos, el sector crucerista tiene una gran oportunidad de trabajar por la sostenibilidad y seguir ganando adeptos por lo que ya se ha puesto manos a la obra. Además, muchos son los estudios que se están poniendo en marcha en  este sentido y entre ellos destaca el realizado por la Fundación Valenciaport, el proyecto SIROCCO que reunió a 7 socios de 5 países mediterráneos  cofinanciado por el programa Interreg-Med. «Del análisis realizado por los miembros del equipo de SIROCCO se verificó una serie de problemas en el sector del turismo de cruceros e identificó otros, que requieren acciones coordinadas para su desarrollo. Entre ellas la carencia de datos cuantitativos adecuados, especialmente en lo que se refiere a la impactos ambientales y sociales del turismo de cruceros y sus beneficios económicos. La ausencia de un sistema comúnmente aceptado para evaluar la sostenibilidad de cadenas de valor. Una limitada coordinación en estrategia y política teniendo en cuenta los diferentes niveles de actuación” explica Muñoz. Es por ello que desde SIROCCO se propone la Certificación de Turismo de Cruceros Sostenibles propuesto por SIROCCO (SSCTCS) que sería compatible con con el ETIS (Sistema de Indicadores Turísticos Europeos).

Cierto es que ya se han tomado medidas como la entrada en en vigor la hoja de ruta de la Organización Marítima Internacional (OMI) para la reducción de las emisiones, el hecho de que en 2020 los cruceros que se construyan lleven un sistema de navegación con propulsión de Gas Natural Licuado, un combustible limpio o que la mayoría de los grandes navíos actuales ya han instalado o tienen planes para instalar depuradoras de gases. Ya en la séptima edición del International Cruise Summit Santiago García-Milá, Subdirector de Estrategia y Comercial del Puerto de Barcelona, señalaba que solo un 0,23% de las Partículas de Materia que se hayan en el aire de la ciudad provienen de los cruceros.

Algunos ejemplos de cruceros sostenibles

Como ejemplos de éxito en el tema de cruceros sostenibles se pueden señalar a Costa Cruceros que según la décima edición de su informe de sostenibilidad, llamado “Sea You Tomorrow: En ruta hacia el futuro” ha reducido un 4,8% su consumo de energía,  demás de que el 100% de los residuos generados por los barcos de la compañía han sido recogidos y separados para su eliminación y reciclaje por lo que Costa Cruceros ha registrado una reducción del 2,3% de la huella de carbono.

Otro ejemplo sería el anuncio por parte de Carnival Corporation de la reducción del 25% en las emisiones de carbono antes del año 2020, al tiempo que también defiende el empleo de gas natural licuado (GNL) como combustible alternativo para sus cruceros.