Las cifras y los números parecen estar dando la razón a la filosofía del desarrollo sostenible y a sus convencidos. La sostenibilidad ha pasado de ser un añadido en la gestión de las empresas desde el inicio del siglo XXI a un activo necesario para su resiliencia.

Cerca de 23 billones de dólares americanos se gestionan en el mundo según criterios ESG (Environmental, Social and Governance) de acuerdo al último informe de Global Sustainable Alliance de 2016, lo que ha supuesto un incremento del 25% respecto a 2014. Más de 800 inversores institucionales, que gestionan activos por valor de 100 billones de dólares estadounidenses, toman como referencia la información de Carbon Disclosure Project para invertir en compañías que luchan para frenar el cambio climático. Y Larry Fink, presidente de BlackRock, el mayor inversor de fondos mundial, pedía en enero en su carta anual a las empresas en las que invierten que, además de velar por asegurar sus beneficios, tuvieran un propósito social para afrontar los retos globales.

La sostenibilidad se ha situado como un vector de cambio para las empresas y ha pasado de ser un movimiento aspiracional o necesario para salir bien en la foto a convertirse en una nueva forma de liderazgo, en la que los presidentes y consejeros delegados que asumen como propio el desarrollo sostenible y movilizan a sus organizaciones para que su actividad gire en torno a él son ejemplos inspiradores para otros directivos y marcas, y consiguen recuperar su legitimidad ante la sociedad.

El Acuerdo de París para frenar el cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que marcan la Agenda 2030 de los desafíos globales, se presentan como una oportunidad histórica para que las empresas transiten hacia una economía baja en carbono, fomenten el cuidado medioambiental, reduzcan las desigualdades con sus productos y servicios, sigan impulsando la igualdad de género, mejoren la salud de los más de 7.000 habitantes de la Tierra o apuesten por la innovación para mejorar la vida de todos. Por primera vez en una reunión de este tipo, la presencia de esos altos cargos en las organizaciones se hizo notar en París.

Este tránsito hacia la presencia continuada de los principios del desarrollo sostenible en el día a día de las organizaciones se presenta como una realidad imparable en la que las empresas que ya han integrado la Sostenibilidad en su gestión están más avanzadas y cuentan con una ventaja competitiva con respecto a las que todavía no la han impulsado. La presión de los inversores para acelerar la integración de los criterios sociales, medioambientales y de buen gobierno en la gestión de las compañías también está contribuyendo a su impulso, al igual que las demandas de los diferentes grupos de interés -sociedad civil, empleados o gobiernos- para fomentar la transparencia.

“Redesigning the Good Life: Brands Serving Humanity” es el lema de la cuarta edición de Sustainable Brands Madrid 2018, evento internacional de referencia, centrado en la persona y el entorno, que está impulsado por la consultora Quiero, y que analizará del 8 al 9 de octubre cómo las marcas pueden contribuir a mejorar el modelo económico y social actual, poniendo a las personas en el centro de todas las decisiones empresariales y en el diseño de productos y servicios orientados a mejorar nuestra calidad de vida.

El liderazgo ejemplar y el activismo corporativo serán dos de los cuatro ejes del encuentro en el que más de 30 ponentes internacionales compartirán esa inspiración. Impulsores del cambio en empresas comprometidas como Patagonia, Ikea, Toms, Fairphone, Unilever, Nike o The Body Shop compartirán su experiencia y nos invitarán a reflexionar para acelerar esta transformación.

El tiempo donde tiene que producirse ese cambio es ahora, y por eso necesitamos líderes inspiracionales con nuevas actitudes y firmes convicciones que tengan una visión de 360º de la sostenibilidad, y a los que no les asuste llevar la contraria. Ya no vale con impulsar pequeños cambios, sino que es necesario fomentar cambios sistémicos para afrontar los retos en un entorno cada vez más incierto. Además, esos líderes tienen que impulsar el propósito de las empresas y fomentar esa transición hacia la búsqueda del bien común en el que ganemos todos. Y apostando por la sostenibilidad ganamos todos. Empresas, ciudadanos, administración. Tú ganas, yo gano.

Sandra Pina, socia y directora general de Quiero, y directora de Sustainable Brands Madrid 2018