Por primera vez en la historia, una expedición explorará el suelo submarino de la Antártida para analizar los efectos del cambio climático y de las posibles emisiones de metano generadas por los cráteres que el deshielo ha formado en las profundidades. El proyecto, bajo el nombre de ‘Explosea’, está impulsado por el Instituto Geológico y Minero de España. Partirá de Punta Arenas (Chile) el próximo 16 de febrero y concluirá en Ushuaia (Argentina) el 18 de marzo. El buque oceanográfico Hespérides albergará al grupo de investigadores que lidera Luis Somoza, profesor de investigación en la mencionada institución dentro del Departamento de Geología y Cartografía Geológica Marina. Con él colaboran expertos de España, Rusia, Austria o Perú.

El objetivo de la campaña es explorar y detectar posibles emisiones submarinas de metano y otros gases relacionadas con el cambio global o con actividad hidrotermal asociada a volcanismo activo. El equipo de Somoza ha detectado en la Antártida cráteres submarinos de 2,5 kilómetros de diamétro y tratarán ahora de evaluar sus condiciones, si están o no emitiendo gases o si existen trazas de metano. Para ello, contarán con un mini submarino ‘ROV Explorer’ portatil capaz de detectar este tipo de emisiones.

«En principio, el metano no debería afectar al entorno antártico”, explica Somoza en charla con ‘El Independiente’; “pero uno de nuestros objetivos es conocer si pudiera haber fauna quimiosintética. En ambientes extremos de metano y baja temperatura podría existir una fauna marina distinta a la del entorno antártico». El profesor ilustra la teoría con el ejemplo del Golfo de Cádiz, donde se han detectado grandes bancos de mejillones que se alimentan de metano.

¿Por qué se forman esos grandes cráteres?

«Los grandes cráteres evidencian una rápida desestabilización del suelo congelado o de los hidratos de metano. El ascenso del nivel del mar puede haber generado un progresivo deterioro del suelo congelado», prosigue. En este viaje tratarán de comprobar si los cráteres se producen por el retroceso progresivo de los glaciares. Para ello, estudiarán los surcos submarinos que han dejado con su paulatino deshielo.

Vista de cráteres submarinos en la Antártida de más de 2 km diámetro y 60 metros de profundidad descubiertos en anteriores expediciones.

Vista de cráteres submarinos en la Antártida de más de 2 km diámetro y 60 metros de profundidad descubiertos en anteriores expediciones. IGME

Cuando se habla de hielo submarino, se alude tanto al posible suelo congelado fósil que ha sido sumergido por la elevación del nivel del mar como a los hidratos de metano, formas sólidas heladas de este gas que existen de forma natural pero que, a bajas temperaturas, generan los citados cráteres y aumentan el riesgo de emisiones, lo que modifica (y deteriora) por completo el hábitat submarino.

Las emisiones de metano, ¿causa o efecto del cambio climático?

¿Las emisiones de metano son provocadas por el calentamiento global o es justo al revés? Somoza conviene que «es cómo preguntarse si fue primero el huevo o la gallina» y aplica un símil para explicar su foco a bordo del ‘Hespérides’: «Para saber si el congelador funciona, tenemos que comprobar si los cubitos de hielo no se están derritiendo. En nuestro caso, serían cubitos de gaseosa, con lo cual, si la nevera no funciona, lo que observaríamos son las burbujas del gas que salen del hielo». «La Antártida es nuestro congelador», añade el experto geólogo, que destaca la importancia de investigar el fondo marino del continente helado ya que «es menos dependiente de las fluctuaciones estacionales que la superficie».

Un experto en investigación del fondo marino

Somoza formó parte del equipo que analizó el hundimiento del petrolero ‘Prestige’ en 2002 frente a las costas gallegas para investigar la posible contaminación derivada del desastre; así como de la expedición que estudió las erupciones submarinas de la Isla del Hierro y su impacto en las poblaciones adyacentes. Ahora lidera la expedición que, por primera vez, otorgará la importancia que merece, dentro del marco del cambio climático y el calentamiento global, al fondo submarino de la Antártida.

El proyecto ha sido financiado por las actividades de I+D del Ministerio de Ciencia y Universidades. Además, en Explosea han procurado reclutar a jóvenes investigadores españoles que están en organismos extranjeros de alta excelencia realizando sus tesis doctorales, para reconectarles con la actualidad científica de España.