En el fútbol, como en la vida, el dinero no garantiza la felicidad. Ni el éxito. Que un club invierta una inmensa cantidad de dinero no le garantiza, de forma automática, que las millonarias piezas que coloque sobre el tapete de juego hagan paredes, tiren caños y defiendan según los cánones: dejando pasar al jugador o a la pelota, pero nunca a ambos.

Por supuesto, el fútbol moderno se ha encargado de que los equipos con más músculo financiero tengan la posibilidad de comprar mayor talento y, de esa manera, tener más cerca los títulos. Historias ocasionales como las del Leicester campeón de la Premier League son sorprendentes en el bucle de goleadas que los conjuntos más poderosos despliegan jornada sí, jornada no.

Aún así, el análisis de las cuatro grandes ligas europeas -Liga, Premier League, Serie A y Bundesliga- que ha realizado Goalnomics , uno de los proyectos de TicketBis, demuestra que de los 10 equipos que más gastaron en fichajes en el año 2015 sólo uno consiguió alzarse con el título, y apenas uno más acabó entre los tres primeros en su competición. Estos dos clubes, la Juventus y el Atlético de Madrid respectivamente, pusieron sobre la mesa casi 136 millones de euros cada uno para conseguir el éxito deportivo, pues la Vecchia Signora levantó el Scudetto italiano y las tropas del Cholo Simeone llegaron a la final de la Champions League. 

En el lado contrario de la balanza están el Chelsea, el Liverpool y el Newcastle británico. Los primeros pusieron 90,5 millones de euros al servicio de José Mourinho, pero The Special One se marchó a mitad de temporada de un equipo que sólo pudo ser décimo, mientras que a los chicos de Liverpool sólo les alcanzó para ser octavos pese a que su directiva reforzó la plantilla con 126 millones de euros.

Más sangrante es el caso del Newcastle. Las urracas, que tuvieron que tirar de Rafa Benítez en las últimas jornadas, gastaron 108 millones de euros para acabar bajando a Segunda División tras ser 18º.

Pese a dispendios como los que han efectuado los dos equipos de Manchester o el Valencia de Peter Lim, lo cierto es que conseguir el título de una de las cuatro grandes ligas de Europa vale sólo 81 millones de euros. Esa es la media del gasto en fichajes de los campeones de España, Inglaterra, Italia y Alemania, es decir, Barcelona, Leicester City, Juventus y Bayern de Munich respectivamente.

De esos cuatro, el que más invirtió en refuerzos fue el equipo de Turín, que reforzó su plantilla con 136 millones de euros e incorporaciones como Paulo Dybala y Alex Sandro que costaron 32 y 26 millones respectivamente. El Bayern de Munich, por su parte, gastó 88,5 millones de euros para sumar a su ya nutrido plantel a Douglas Costa o Arturo Vidal, que costaron 67 millones entre los dos. Leicester y Barcelona gastaron poco más de 50 millones cada uno.

En el lado contrario de la balanza estuvieron los cuatro equipos que finalizaron últimos en sus respectivas competiciones. Estos también se dejaron cantidades importantes de dinero en reforzar unas plantillas que no rindieron según lo previsto.

El caso más llamativo es el del histórico Aston Villa británico, que perdió la categoría después de invertir 66,45 millones de euros. El campeón de Europa en 1982 jugará esta temporada en el Championship inglés después de gastarse 12 millones en Jordan Ayew o de pagar por Jordan Amavi más de 11 millones de euros.

La historia del Hannover 96 germano no es muy diferente, pues este año tendrá que pelear por el ascenso pese a gastarse 18,4 millones de euros. Mismo destino sufrieron el Hellas Verona en Italia y el Levante en España, tras gastarse en ambos casos seis millones de euros.

Si bien se ha reducido la inversión media de los campeones de las cuatro ligas más competitivas del Viejo Continente, lo cierto es que aún se necesita una fuerte inversión para alzarse con el título más importante de Europa: la Champions League.

La media de gasto en fichajes de los siete últimos campeones roza los 110 millones de euros, sobre todo por culpa de enormes inversiones como las que realizaron Real Madrid y Barcelona en los años 2014 y 2015. Fueron 175,7 y 166,7 los millones invertidos para comprar los servicios de Gareth Bale o Luis Suárez.

De ese periodo, el campeón que menos dinero dedicó a reforzar su plantel fue el Bayern de Munich, que en el año 2013 gastó  70,3 millones de euros, de los cuales 40 fueron a parar a las arcas del Athletic de Bilbao a cambio de Javi Martínez.

El último campeón, el Real Madrid, gastó 85,5 millones de euros. La mayor parte de ellos se dedicaron a sumar al croata Kovacic y al brasileño Danilo a una plantilla con Zinedine Zidane al mando.

Por supuesto también se necesita un potente esfuerzo económico para alcanzar la final de la Liga de Campeones. De media, los últimos siete finalistas se gastaron casi 58 millones de euros. Este promedio sí esta desvirtuado: nadie gastó tanto como el Atlético de Madrid para llegar al partido por el título el pasado mayo en Milán. Los colchoneros no tendrán buen recuerdo de ese choque pero no pueden negar que su directiva hizo todo lo posible para hacerse con el título, ayudando a Simeone con 136 millones de euros en fichajes.

El equipo que menos tuvo que tirar de chequera para alcanzar el partido por el trofeo fue el Manchester United del año 2011, que perdió ante el Barcelona en Wembley. Aquél conjunto, aún dirigido por Sir Alex Ferguson, invirtió apenas 29 millones de euros.

Con casi 3.000 millones de euros en fichajes, los clubes europeos han gastado un 24% más que el año pasado en incorporaciones. Esa cantidad, que sin duda va a crecer cuando se abra el mercado de invierno, refleja la burbuja que rodea al mundo del fútbol en el Viejo Continente.

La competición que mejor salud económica ha demostrado es la Premier League inglesa, responsable de 1.500 millones de euros, mientras que los alemanes de la Bundesliga han tirado de austeridad y sólo han movido 465,67 millones de euros. En el medio, los 599 millones de la Liga española y los 664 de la Serie A transalpina.