Son aún pocas pero van creciendo las voces que auguran un escenario más bien pesimista sobre lo que puede ocurrir en los mercados. Algunos hablan incluso de escenarios de terror peores a los vividos durante la crisis y otros son más moderados, pero todos coinciden -ya decimos, que de momento aún somos unos pocos- en que hay serios motivos para la preocupación.

Se trata de una situación por otro lado, nada nueva. ¿Cuántos de los que nadaban en una cierta calma o euforia antes de 2007 -por citar la última crisis- veían o querían ver en esos momentos los riesgos e incertidumbres que existían? Desgraciadamente lo que pasó después es de sobra conocido por todos. Quizá la mejor lección que nos dejó la crisis fue que para el futuro no volviéramos a incurrir en los errores del pasado. ¿Realmente lo hemos hecho?

Si miramos con detenimiento el contexto actual descubriremos que sobre nosotros gravitan un cada vez mayor número de elementos que, de materializarse, pueden formar una auténtica tormenta perfecta. Como decía recientemente Henry Kravis, cofundador del fondo KKR, que en el momento actual “no es tiempo para amateurs” en lo que a inversión se refiere.

Gravitan elementos que, de materializarse, pueden formar una auténtica tormenta perfecta

Entre los distintos elementos figura el actual contexto de tipos bajos y el efecto que pudiera tener una inesperada e incluso acelerada subida de los mismos. ¿Podría ser incluso antes de final de año? ¿Cómo podría afectar a determinados activos y posiciones? ¿es normal que existan emisiones de renta fija corporativa que en algunos casos den tipos negativos?

El Brexit, del que aún no se sabe cómo se negociará y ni mucho menos qué consecuencias tendrá, es otro factor de preocupación. Por ejemplo, como bien apuntaba Nouriel Roubini, si las negociaciones de divorcio entre Reino Unido y Europa se prolongaran y complicaran, el crecimiento y los mercados se verían “afectados”. También ello podría derivar en cuestiones geopolíticas no menores. Si el divorcio no se produce en los términos adecuados, Escocia e Irlanda del Norte podrían pedir el abandono, a su vez del Reino Unido desatando a su vez nuevas ansias independentistas en otras regiones de Europa. Caso de Cataluña o País Vasco en España.

El Brexit, del que aún no se sabe qué consecuencias tendrá, es otro factor de preocupación

En el horizonte aparecen otras citas en el calendario. 2017 es año de elecciones en Francia, Alemania y los País Bajos. Ya se sabe que en periodos electorales los políticos no solo no toman las decisiones adecuadas sino las más populares.

Italia, por su parte, sigue siendo un poco de creciente inestabilidad con sus bancos, entre otras cuestiones, en el punto de mira.

Si salimos de Europa, existe el riesgo de desaceleración en el crecimiento –ya de por si modesto- de Estados Unidos y China, que protagonizó varios sustos en los últimos meses y sigue siendo una auténtica caja de sorpresas. En el caso americano, la incertidumbre puede ser mayor si atendemos a las elecciones Presidenciales de noviembre con un candidato, el del Partido Republicano, cuya hipotética victoria inquietará sobremanera a los mercados.

Junto a ello, también persisten latentes algunas cuestiones que tampoco debemos dejar de monitorizar en el radar: la evolución del terrorismo islámico y lo que ello supone para las economías occidentales, u otras más específicas como la evolución y consecuencias del fallido golpe de Estado en Turquía.

Con este artículo no queremos decir que todos estos riesgos vayan necesariamente a materializarse y hacerlo a la vez y con la misma virulencia. Su impacto, además, puede ser muy amplio y diverso según la clase de activos y su profundidad. El futuro está por escribir.

«Está todo tan revuelto que sólo nos queda el futuro

En este sentido, nos gusta citar las palabras de la escritora mexicana Celia del Prado que decía: “está todo tan revuelto que sólo nos queda el futuro”. Y la clave es cómo afrontarlo:¿esperar de brazos cruzados y tomar las decisiones una vez que se precipiten los acontecimientos o, con el debido asesoramiento, prepararse adecuadamente para lo que pueda venir?


 

Íñigo Susaeta y Paolo Mezza son socios de Arcano Wealth Advisors.

Iñigo Susaeta es socio director general de Arcano Wealth Avisors. Acumula una experiencia profesional de más de veinte años en el área de Banca Privada y Gestión de Patrimonios. Con anterioridad trabajó como Director General de N+1 Patrimonios, Director General de Fortis Banca Privada, como Director del área de Banca Privada de Banco Urquijo y Subdirector de Banca Privada en CaixaBank, entre otros.

Paolo Mezza es socio de Arcano Wealth Advisors. Integrante del equipo de Arcano desde 2007, trabajó previamente como Equity Research Analyst del sector Bancos en Credit Suisse.Con anterioridad, Paolo fue Export Manager para los países escandinavos del grupo químico suizo 3V International e Ingeniero de Desarrollo para Italia del grupo siderúrgico SSAB.