Tras meses de rumores, el proceso de venta de Twitter ya está activado. Parece que su CEO, Jack Dorsey, se ha dado por vencido y ha puesto en marcha la maquinaria para colgar el cartel de «Se Vende» en la puerta del cuartel general de la firma en San Francisco. Goldman Sasch y Allen & Company han sido los elegidos para asesorar en la operación.

La mayoría de los sospechosos habituales para hacerse con la red social se han apresurado a negar su implicación en la compra. Google y Disney, dos gigantes a los que se había relacionado recientemente con Twitter, ya han afirmado que no están interesados, según ha informado el portal Redcode.

Esa negativa ha provocado que las acciones de Twitter se desplomaran más de un 20% en la sesión en Wall Street. Es la peor caída desde el 6 de febrero de 2014, cuando se hundió un 24,16%, aunque por entonces la capitalización y el precio de los títulos de la red social eran mucho mayores.

Todo apunta a Salesforce

Google sí ha estudiado la posibilidad de hacerse con la compañía. La firma norteamericana contrató al banco de inversiones Lazard para que estudiara la compra. Precisamente a esa entidad recurrió el buscador cuando se hizo con Apigee en una operación de 625 millones de dólares el pasado septiembre, tal y como recoge Bloomberg.

Por parte de Disney, apenas han tardado unas horas en negar su implicación. La pasada semana sonó con fuerza el nombre del gigante mediático por motivos económicos obvios, pero además por una circunstancia personal: Jack Dorsey ocupa un sillón en el consejo de administración de Disney y es amigo personal de su CEO, Bob Iger.

Con estos dos actores fuera de la pelea, y con Apple declarando que es «poco probable» que presenten una oferta, todas las miradas apuntan a Salesforce. Así lo creen los inversores al menos, pues los títulos de la compañía han comenzado la sesión con avances superiores al 4%.

Que Salesforce se embarque en una operación así tiene todo el sentido del mundo. La firma cuenta con una capitalización de 48.724 millones de dólares, casi 44.000 millones de euros, y reservas en metálico por valor de la mitad del valor bursátil actual de Twitter, que supera los 14.400 millones de dólares, casi 13.000 millones de euros.

La compañía de servicios en la nube continuaría de esta manera con su agresiva estrategia de adquisiciones. En los primeros seis meses de este año se ha gastado más de 4.000 millones de dólares, unos 3.500 millones de euros, y peleó hasta el final por hacerse con Linkedin, aunque al final Microsoft se acabara llevando el gato al agua.

Desplome bursátil

Desde Citi advierten de que, de disiparse los rumores de compra, Twitter podría volver a tantear los mínimos históricos que alcanzó el pasado mes de mayo, dado el estancamiento en el crecimiento de usuarios, el deterioro de las cifras financieras y la posibilidad de que sus cuentas acaben defraudando, incluso, las previsiones del consenso. Además, aunque la entidad observa ciertas razones estratégicas para que alguna firma se plantee la compra de Twitter, resaltan que tras las subidas de las últimas semanas, «continuamos encontrando dificultades para ver justificación de una compra a los niveles actuales».

Por todo esto la firma estadounidense otorga a la red social un precio objetivo de 16 dólares, una cifra aún un 20% por debajo de los precios en los que se sitúa tras este desplome de la sesión de este jueves.

También en Nomura muestran su escepticismo e, incluso, ven improbable la compra de Twitter por parte de Salesforce. «Si bien la adquisición de la red social podría ayudar a mejorar la oferta de Salesforce, los costes podrían pesar más que los beneficios», advierten.

En su opinión, Twitter parece condenado a mantenerse como un jugador débil en el universo de las redes sociales, frente a competidores como Facebook y Linkedin. De este modo, «la compra de Twitter será un movimiento arriesgado, sobre todo con la previsión de crecimiento de la parte alta de su cuenta de resultados desacelerándose dramáticamente en 2016 a alrededor del 15%».