El ex presidente de la Comunidad Valenciana y de Bancaja José Luis Olivas ha reconocido este martes 18 de octubre ante el juez el cobro de medio millón de euros de parte del empresario Vicente Cotino, sobrino del ex presidente de las Cortes Valencianas Juan Cotino. El pago se debió al asesoramiento por parte de Olivas en la venta de una empresa eólica del empresario, según han declarado ambos: los dos niegan el fraude pero reconocen la transacción.

Según el ex mandatario valenciano, la operación de venta fue «beneficiosa» para Cotino, pero también para Bancaja -que Olivas presidía en aquel momento- e Iberdrola, de la que era consejero. De acuerdo con la declaración de Olivas, los 500.000 euros estaban más que justificados porque todos ganaron con su mediación.

«Yo defendía los intereses de Bancaja y de Cotino, porque hablábamos de un total del 45% del accionariado. Y para ser sinceros, también los intereses de Iberdrola, porque Iberdrola quería tener un parque eólico en la Comunidad», ha dicho.

Una versión contraria mantiene la Fiscalía. La acusación pública denuncia que los trabajos de asesoría por los que Olivas supuestamente cobró no existen, y que Cotino se desgravó la factura, lo que va contra los intereses de Hacienda.

La firma eólica vendida se basó en la venta de participaciones a Iberdrola de Proyectos Eólicos Valencianos S.A., la cual estaba integrada por Endesa en un 55%, seguida de Sedesa y Bancaja, con un 25% y un 20% de participaciones respectivamente. Según se ha reconocido en el juicio, Cotino, que era dueño de Grupo Fiscal Asedes Capital S.L. (a su vez matriz de Sedesa) solicitó la ayuda de Olivas para vender el 25% de esta compañía. Si esto se producía y obtenían una plusvalía cercana a los 40 millones de euros, entonces el primero abonaría al segundo medio millón de euros más IVA (lo que totaliza 580.000 euros).

El cobro se realizó a través de una sociedad que José Luis Olivas tenía conjuntamente con su mujer y que se denominaba Imarsol. «Actuaba -ha añadido el ex presidente valenciano- para hacer un favor a Bancaja, porque tampoco tenía ninguna obligación. Yo era un ejecutivo y quería hacer un favor a Bancaja por mi situación. Y también actuaba en nombre de Cotino porque me hizo un encargo. Trabajaba para Cotino y ayudaba a hacer una operación beneficiosa para Bancaja, que iba a obtener una plusvalía de 39 millones de euros y se iba a ahorrar la intervención de un intermediario».