Cifra récord que no encuentra parangón en la historia del sistema financiero español: las familias han colocado 38.239 millones de euros en cuentas corrientes y a la vista (en las que el dinero está libremente disponible en cualquier momento) entre enero y junio de este año, al tiempo que han retirado 21.107 millones de depósitos tradicionales, que obligan a inmovilizar el dinero durante un periodo determinado, según cifras del Banco de España, recogidas por Inverco (Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva).

Un depósito a 12 meses por importe de 10.000 euros al tipo medio que paga la banca logra una ganancia de 13 euros

La escasa rentabilidad que ofrece la banca en las imposiciones a plazo fijo, en un entorno de tipos de interés en mínimos históricos, está motivando que los ahorradores prefieran tener su dinero inactivo, pero completamente líquido, a paralizarlo durante un periodo. Según los últimos datos del Banco de España, las entidades financieras pagaron por los depósitos en agosto un 0,17%  de media. Concretamente, para el plazo de un año abonaron una TAE (Tasa Anual Equivalente) del 0,16%; entre 12 y 24 meses, un 0,18% y para más de dos años, un 0,14%.

Así, un ahorrador que contrate un depósito al plazo de 12 meses por importe de 10.000 euros lograría una ganancia bruta de 19 euros. Descontando la retención, la plusvalía apenas ascendería a 13 euros. Este más que discreto rendimiento no convence a las familias, que prefieren tener su capital en cuentas, pese a que la remuneración media sea prácticamente nula, del 0,07%.

Las familias tienen 473.506 millones en cuentas, frente a 319.653 millones en depósitos a plazo

José Luis Manrique, director de estudios de Inverco, señala que «más allá de los reducidísimos tipos de interés, claves para que el ahorrador deje su dinero en cuentas, estos datos también reflejan el efecto estacional del cobro de pagas extra y el aumento de la renta disponible de la familias, que ha repuntado en los últimos meses». Además, apunta que «es llamativo que en el último semestre hayan entrado en el circuito financiero más de 3.300 millones que, hasta ahora, los españoles tenían en efectivo».

La salida de saldos de depósitos a plazo para entrar en cuentas es una tendencia que comenzó en 2012, pero que nunca se había manifestado de un modo tan contundente como en los seis primeros meses de este año. En el conjunto de 2015, algo más de 37.000 millones entraron en cuentas corrientes, por debajo de los más de 38.000 millones de este primer semestre. En 2014, fueron 15.476 millones y un año antes, 21.490 millones.  Paralelamente, el volumen de las imposiciones a plazo fijo se ha ido reduciendo. Entre 2014 y 2015, el flujo negativo superó los 44.500 millones.

 

 

Así las cosas, los españoles tienen más dinero en ahorro a la vista (473.506 millones de euros) que a plazo (319.653 millones).  Al cierre de 2013, por el contrario, había 447.998 millones en depósitos bancarios, frente a 334.701 en cuentas.

En cualquier caso, es significativo que, tal como subraya José Luis Martínez Campuzano, portavoz de la AEB (Asociacion Española de Banca), «la partida total de depósitos en su sentido más amplio -efectivo, ahorro a plazo y a la vista- sigue creciendo, lo que denota la confianza del ciudadano en los bancos y que, en un mundo de tipos de interés nulos, proteger el capital pasa a ser una cuestión de mayor relevancia para el inversor». En junio, las familias tenían en total 861.614 millones en ahorro, por encima de los 847.855 millones, al cierre del año pasado.

Depósitos y cuentas son los reyes de las carteras de activos financieros (sin contar inversión inmobiliaria) de los hogares españoles, al representar el 40% del total. Mientras, los fondos y Sicav pesan un 12%, los seguros y planes de prevención social, 11,4%; la inversión directa en Bolsa, cerca de un 7%, y los fondos de pensiones, el 5,7%. El resto se distribuye en otros activos.

 La riqueza de las familias se contrae

El ahorro financiero (activos financieros que incluyen depósitos, cuentas, fondos de inversión, pensiones, Bolsa, deuda, créditos y seguros) de las familias españolas alcanzó 1,9 billones de euros a finales de junio, lo que supone una reducción del 1,5%, equivalente a 29.135 millones de euros, en el primer semestre del año. El aumento de la inversión acometida por las familias no ha bastado para compensar la pérdidas de las carteras por efecto del mercado.

El patrimonio financiero de los españoles se reduce un 1,5% en seis meses, hasta 1,9 billones, por la caída de los mercados

La riqueza financiera neta (descontando el crédito) se sitúa en 1,2 billones de euros. En términos porcentuales sobre PIB, supone el 108,8%, muy por encima del 65% en diciembre 2008. La riqueza total de los hogares (financiera más inmobiliaria) se situó en el 521% de PIB en marzo 2016, aún por debajo del 685% de junio 2007 (máximo histórico).

Desde el estallido de la crisis, las familias han incrementado su riqueza financiera en 16 puntos porcentuales de PIB, mientras que su patrimonio inmobiliario ha experimentado una drástica reducción de 180 puntos porcentuales de PIB. La pérdida de valor de las propiedades inmobiliarias alcanza 1,7 billones de euros.