El Ayuntamiento de Madrid ha tasado lo que cuestan las obras de acceso del que según los planes municipales será el estadio del Atlético de Madrid para la temporada 2017/18: 42 millones de euros. Se trata de obras que la corporación que dirige Ahora Madrid debe acometer con relativa urgencia, so riesgo de que el estadio de La Peineta sea inaccesible por falta de seguridad o por masificación de los asistentes en determinados puntos. Ese es el temor de la oposición en bloque, una percepción a la que se suma la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM), que sintoniza con el equipo de Gobierno.

El concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo (Podemos), ya informó hace un mes de que si bien los accesos no serían los ideales sí serían los «suficientes» como para que el club colchonero tenga garantías la próxima temporada. Una afirmación que ha hecho suya el Atleti: «No contamos con un plan B», dicen portavoces del equipo, que no conciben otra vía que no sea el traslado desde el Vicente Calderón hasta La Peineta. Un traslado que por cierto cada vez tiene menos adeptos entre los socios y que va en el pack de la interminable operación Mahou-Calderón, con el que el equipo de Gobierno de Manuela Carmena ha tenido que lidiar.

El objetivo es evitar que la previa de los partidos termine siendo una ratonera. Y él desembolso de 42 millones de euros en sí no debería de suponer un gran contratiempo: lo es el escaso margen que tiene Urbanismo. Veinte mil socios han reservado ya asiento para el año que viene en La Peineta, cuyo plan para adecuar las obras de acceso a casi 70.000 espectadores por partido -los colchoneros son una de las aficiones más leales- ha sufrido al menos dos grandes cambios en los últimos años.

Primero el Ayuntamiento, apoyado financieramente por la Comunidad de Madrid y por el Ministerio de Fomento, iba a destinar unos 205 millones de euros en caso de que Madrid 2020 saliese elegida sede de los JJOO (un desembolso similar habría ocurrido con los dos intentos fallidos anteriores). Así lo especificaba el dossier olímpico, cuyo proyecto es hoy imposible de financiar, por lo que hubo que recalcular los gastos tras el fiasco de Buenos Aires y bajar hasta 141 millones.

De los 205 millones iniciales, ya hay parte del dinero que se ha tirado a la basura por la ensoñación olímpica y porque el ex alcalde Alberto Ruiz-Gallardón se puso a construir instalaciones para los Juegos sin haber sido nombrada Madrid sede en ninguno de los tres asaltos. Es el caso del Centro Acuático, en el que la corporación anterior gastó 55 millones sin poderlo terminar. El Atlético de Madrid anunció en febrero que se haría cargo del esqueleto de esta instalación inacabada.

Junto a La Peineta y para evitar aglomeraciones se había pensado construir una segunda estación de metro junto a la que ya hay, llamada tragicómicamente Estadio Olímpico. Y una estación de Cercanías, es decir, de Renfe, es decir, sufragada por Fomento. Ni la estación de Metro de Madrid ni la de Renfe se harán.

Ahora solo apoquinará el Ayuntamiento, y quizás tenga que aportar Fomento, para la obra principal que hay que acometer: mejorar la conexión de la circunvalación M40 con el recinto situado en el barrio de San Blas. El plan consiste en ampliar el acceso desde la Avenida de Arcentales. Y actualmente en ese área se producen atascos. «El informe de sostenibilidad económica de la modificación que se tramita contempla costes de urbanización de 42 millones de euros frente a los 141 millones de antes», informan desde el Consistorio. «La reduccion se debe sobre todo a un viario de circunvalación interior al ámbito».

Los 42 millones no son inamovibles y están sujetos a sobrecoste. «Hay cosas que podrían afectar a esa cifra como la edificabilidad, las obras de urbanización o las cargas urbanísticas», conceden en Urbanismo.

Inquietud vecinal

La oposición a Ahora Madrid ha expresado su temor por que las obras no estén a tiempo. Calvo trató de calmar los ánimos en la Comisión de Urbanismo del pasado 30 de septiembre. «Igual no estaría mal que el Ministerio de Fomento [por la M40] también fuera consciente de este problema, igual que es muy consciente de otros, y se pusiera a trabajar para poder garantizar esos accesos al estadio», lamentó, «pero hay muchos factores que al Ayuntamiento se le escapan y a lo que se limita nuestra gestión, desde luego…».

Mercedes González, concejal socialista, rechazó los plazos. «No llegamos al 17 de agosto de 2017, no llegamos. O sea, Enrique Cerezo va a fletar helicópteros al Estadio de La Peineta y utilizaremos el muerto este del Centro Acuático como helipuerto, porque es que la gente no va a entrar», contestó en dicha comisión.

El último colectivo en mostrar sus dudas ha sido la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos. La FRAVM reclama un plan de movilidad para que no haya los atascos cuando el Atlético se mude. «¿Cómo piensa el Ayuntamiento absorber, sin perjuicio para los vecinos y vecinas de San Blas, Vicálvaro, Coslada y San Fernando de Henares, el movimiento que generarán los 68.000 aficionados que puede acoger La Peineta cada vez que se celebre un partido?», se preguntó la federación vecinal el miércoles.