Las empresas han abierto la chequera. El acuerdo de compra de Time Warner por parte de AT&T, la operación entre British American Tobacco (BAT) y Reynolds para crear la mayor tabacalera del mundo o la adquisición de NXP por parte de Qualcomm representan la parte más visible de la carrera desatada en el entorno corporativo en las últimas semanas.

En el recién finalizado mes de octubre, las empresas han invertido a nivel global más de 500.000 millones de dólares (455.336 millones de euros) en operaciones de fusión y adquisición, según datos de Dealogic. Se trata de la cifra más elevada desde octubre de 2015, cuando el millonario acuerdo de compra de SAB Miller por la cervecera belga AB-InBev contribuyó a elevar el importe de las fusiones a nivel global a 556.700 millones. Es, asimismo, el séptimo mes con mayor volumen de operaciones en la historia.

Más reseñable aún ha sido la actividad en EEUU, donde los más de 325.000 millones de dólares (295.971 millones de euros) invertidos en octubre en el mercado de fusiones y adquisiciones (también denominado M&A, por sus siglas en inglés) han representado el segundo registro más elevado de la historia, sólo por detrás de julio del año pasado, cuando se destinaron 332.300 millones a la compra de compañías.

El cambio de rumbo que se atisba en el escenario de los bancos centrales podría encontrarse en el vértice de este acelerón en el ritmo de las adquisiciones de empresas y negocios. La más que esperada subida de los tipos de interés en EEUU en diciembre y las crecientes especulaciones sobre una retirada de los estímulos monetarios en otras regiones, como la eurozona, en el medio plazo, pueden representar cambios fundamentales para este mercado. «Evidentemente, la posibilidad de una subida de tipos provoca que las empresas se pongan las pilas», observa Enrique Quemada, consejero delegado de One to One Corporate Finance.

El volumen invertido en operaciones de M&A en octubre, a nivel global, es el séptimo mayor de la historia

No obstante, esta lectura ofrece matices. Álvaro Revuelta, banquero senior de Banca de Inversión de Citi, explica que el universo de tipos en mínimos que mantienen los principales bancos centrales del mundo propicia «unos costes de financiación históricamente bajos, que hacen posibles operaciones que en otro entorno no serían planteables». Pero, añade, «quizás se puede acelerar alguna operación contemplada desde hace tiempo, pero ninguna empresa decide comprar otra sólo porque la financiación se pueda encarecer, sino que son otros muchos factores los que la hacen, o no, atractiva».

Lo cierto es que la actividad de fusiones y adquisiciones mantiene un tono robusto desde hace tiempo. En el top ten de los meses más activos de este mercado a nivel global aparecen cuatro registros fechados entre 2015 y el momento actual; en EEUU, son siete de diez, incluidos los cuatro principales del ranking.

En EEUU, los cuatro meses con mayores volúmenes de M&A en la historia han tenido lugar desde 2015

Como explica Enrique Gutiérrez, socio director de Financial Advisory de Deloitte, «el entorno general es muy favorable para las operaciones de fusiones y adquisiciones». Las razones se encuentran en factores como los bajos tipos de interés, que «favorecen unos costes de financiación relativamente baratos» y el escenario global de «elevada liquidez en los mercados financieros que está buscando destinos que den algo de rentabilidad».

Tras años de inyecciones masivas de liquidez, y con los activos tradicionales ofreciendo unas perspectivas poco alentadoras, los inversores se han encontrado con un exceso de dinero disponible que tratan de emplear en operaciones rentables. «En EEUU, los bancos y también el capital riesgo tienen mucho dinero. Se han creado muchos fondos de deuda, que prestan para que se realicen operaciones de este tipo», comenta Quemada.

El peso de las incertidumbres

Eso sí, los registros acumulados de 2016 quedan bastante por detrás de los que se sellaron un año antes. Los poco más de tres billones de dólares (2,7 billones de euros) invertidos en el M&A a lo largo de 2016 representan una quinta parte menos respecto a los niveles alcanzados un año antes. Un descenso que se explica, según Revuelta, en el lastre que han supuesto en este ejercicio las incertidumbres generadas por cuestiones como el Brexit o las elecciones estadounidenses.

Este frenazo es aún más notorio si se tiene en cuenta el número de operaciones. En los tres últimos meses, el número de compraventas corporativas a nivel global se ha situado por debajo de las 3.000, algo que no sucedía desde hacía varios años. De hecho, el recien finalizado octubre es, de los veinte meses con mayor inversión en fusiones y adquisiciones en la historia, el que menos compras ha visto cerrarse.

«Este año, a pesar de estar a nivel mundial en volúmenes inferiores a los del año pasado, se está viendo una concentración inusual de transacciones que se sitúan entre las más grandes de la historia a nivel global; movimientos de concentración, en busca de sinergias», observa Revuelta. En opinión del banquero de Citi, se está produciendo una transformación en la tipología de operaciones, donde las fusiones de diversificación estratégica, con mayor riesgo de ejecución, han quedado relegadas, por el incierto escenario económico, en favor de las «integraciones entre compañías complementarias, que presentan unas sinergias muy claramente identificables para los inversores».

En este mismo sentido, Gutiérrez señala que buena parte de las fusiones actuales están impulsadas por «la transformación de algunos sectores de forma acelerada y los retos de la globalización». Y pone, como ejemplo, la reciente operación entre BAT y Reynolds, en un negocio como el del tabaco, en el que el consumo mantiene una tendencia descendente, al tiempo que se ha globalizado.

El escenario en España

En España, el escenario ha sido bastante similar al internacional. Los 50.188 millones de euros destinados a la compra de empresas o negocios españoles (por compradores españoles o foráneo) hasta octubre se sitúan por debajo de los registros del ejercicio anterior, pero superan las cifras registradas en ese mismo periodo del año entre 2009 y 2014. Todo esto, además, a pesar del escenario de incertidumbre política.

Como observa Quemada, España se ha convertido en uno de los destinos preferentes para este tipo de operaciones corporativas, debido al fuerte crecimiento económico y a reformas estructurales, como la del mercado laboral, que refuerzan la competitividad de las empresas.

Así, ante el desbloqueo del escenario político, las perspectivas parecen bastante favorables. «La economía presenta un crecimiento claramente superior a la media europea y los fundamentales de las compañías, en términos generales, siguen una senda de recuperación y crecimiento con menor apalancamiento que en el pasado. Esto, sumado a un entorno político estable, hace prever que los últimos meses del año sean de gran actividad», confirma Miguel Hernández, responsable de banca de inversión en España de Alantra.

A la hora de apostar a los sectores con mejores perspectivas en este ámbito, los expertos apuntan sin excepciones hacia el sector inmobiliario. «Hay mucho dinamismo en el sector inmobiliario, en todos sus componentes. No sólo en el segmento comercial, sino también en promoción se está viendo una entrada de inversores muy significativa», comenta Gutiérrez.

La nueva circular contable del Banco de España puede estimular las operaciones en el sector inmobiliario

A esto hay que añadir, considera Quemada, que la nueva circular contable del Banco de España, que obliga a las entidades a elevar las provisiones por sus activos inmobiliarios en cartera, supondrá un aliciente adicional para que los bancos aceleren las operaciones de venta, lo que redundará en un incremento de la actividad en el sector.

Además del inmobiliario, Revuelta también apunta a negocios de infraestructuras y energía, «y, en general, todos aquellos que presentan una capacidad de generación de caja libre clara y con poco riesgo a los inversores», como los que pueden ser protagonistas de la siguiente oleada de fusiones y adquisiciones.

Una nueva fase en este capítulo que, tal vez, deba escribirse ya con un menor respaldo de los estímulos monetarios de los bancos centrales. Pero que los expertos no esperan por ello, ni mucho menos, que vaya a ser por eso menos destacada.