La amenaza se ha hecho efectiva. Moody’s ha asestado este jueves un duro golpe a la calificación crediticia de Telefónica, al recortar su ráting un escalón hasta el nivel de Baa3, sólo un paso por encima del nivel considerado bono basura.

La agencia justifica su decisión por la reciente revisión del plan de desapalancamiento anunciado por Telefónica. La operadora comunicó el pasado 27 de octubre su voluntad de recortar el dividendo y abandonar su anterior objetivo de reducción de deuda -que situaba el apalancamiento máximo en 2,35 veces- lo que implica que sólo realizaría una venta de activos si viera la oportunidad de obtener un precio razonable.

En opinión de Carlos Winzer, analista de Moody’s, «aunque su reducción de dividendos es un paso en la dirección correcta, al preservar caja y ayudar progresivamente a reducir la deuda, este cambio en estrategia retrasará los esfuerzos de desapalancamiento para diciembre de 2017».

La agencia cree que el recorte del dividendo es un paso adecuado, pero que retrasa el proceso de desapalancamiento

Moody’s ya había amenazado en los últimos meses si no se observaban progresos claros en el proceso de desapalancamiento de la compañía de telefonía. La frustrada venta en bolsa de su filial de infraestructuras, Telxius, a finales del pasado septiembre, supuso un revés notable en la hoja de ruta marcada por Telefónica para reducir su deuda, por lo que reforzaba el riesgo de que la compañía sufriera algún recorte de calificación, que se ha confirmado con la decisión de la agencia.

A pesar de todo, Moody’s también ve algunas notas de optimismo en la situación de Telefónica. De hecho, sitúa la perspectiva de la compañía en situación estable, frente al sesgo negativo que tenía hasta ahora. La agencia augura que «Telefónica continuará mejorando su desempeño operacional subyacente. Los resultados del tercer trimestre anunciados recientemente respaldan esta tesis, con la mejora de la tendencia del rendimiento operativo en España, Reino Unido y Alemania, y las operaciones en Brasil siguen siendo resistentes a la recesión económica».

La buena evolución del negocio operativo permite que la perspectiva de calificación se mantenga estable

Por todo esto, no contempla un nuevo recorte del ráting de Telefónica salvo que la compañía se desviara de su plan de fortalecimiento financiero o el comportamiento operativo del grupo en España y en otros mercados clave se deteriorara.

La conservación de una calificación de grado de inversión es una cuestión fundamental para Telefónica, ya que, con una deuda en el entorno de los 50.000 millones de euros, la compañía necesita mantener unos costes financieros bajos para no ver comprometida su solvencia. Si perdiera este nivel, sus bonos quedarían excluidos del plan de compra del BCE. No obstante, además del escalón de margen que aún mantiene con Moody’s, Telefónica aún se mantiene dos grados por encima de nivel de bono basura en las calificaciones que le otorgan S&P y Fitch.

La losa de la deuda y los reveses en sus objetivos de desapalancamiento han pesado de forma notoria en la cotización de Telefónica, que acumula un recorte del 8,32% en el año.