Abróchense los cinturones de seguridad. Aquí viene el presidente Donald Trump». Como se deduce de la advertencia de Harm Bandholz, economista jefe de UniCredit en Estados Unidos, la elección del candidato republicano como nuevo presidente del país sitúa a los mercados internacionales ante una nueva era de turbulencias.

No hubo ni que esperar a que la victoria de Trump estuviera confirmada para comprobarlo. A medida que los recuentos hacían más real la posibilidad de un relevo en la Casa Blanca, los mercados financieros se vieron sacudidos por el nerviosismo: hundimiento de las bolsas asiáticas; repunte de los activos más seguros, como el oro, el bono alemán o el yen japonés; o el mayor desplome del peso mexicano en casi veinte años eran claros indicadores de que a los inversores no les hace ninguna gracia el resultado de los comicios.

Los mercados europeos, al igual que Wall Street, se encontraban por entonces cerrados, pero las operaciones con futuros ya hacían presagiar un batacazo de dimensiones sólo equiparables en los últimos tiempos al que desencadenó el pasado junio el voto favorable al Brexit en Reino Unido.

Pero lo cierto es que, pasadas las horas, el balance del tropiezo resulta mucho menos dramático. El Ibex, que abrió la jornada con recortes próximos al 4%, logró limitarlos a apenas un 0,4%; los principales índices de Francia y Alemania tornaron las pérdidas por avances próximos al 1,5%; y Wall Street mostró tal fortaleza que el Dow Jones incluso se aproximó a los niveles más elevados de su historia. El dólar estadounidense también logró revertir la sangría inicial, al tiempo que los activos refugio perdían buena parte de su pujanza.

A pesar de la respuesta moderada de los mercados, los expertos prevén que la tensión persistirá a corto plazo

La victoria de Trump ha sido consistentemente comparada con el Brexit británico. Y del mismo modo que el efecto en los mercados de este suceso resultó sorprendentemente pasajero, algunos inversores se han aferrado a esa referencia tan próxima y han jugado la baza de que en esta ocasión suceda algo similar. Al fin y al cabo, son muchos los expertos que llamaban desde la primera hora de este miércoles a mantener la calma.

No obstante, la incertidumbre se mantiene muy presente. «Los mercados están agitados y algunos de estos movimientos iniciales se han revertido parcialmente, pero creemos que este estado de aversión al riesgo puede durar varios días o más, hasta que los mercados finalmente se calmen y digieran el flujo de noticias entrantes», considera Bandholz.

El mercado de divisas apunta a ser el principal termómetro del nerviosismo. Desde Ebury auguran que, probablemente, el euro seguirá ganando posiciones frente al dólar en el corto plazo, en un movimiento cuya extensión «dependerá fuertemente de cómo responda la Reserva Federal. Esperamos que las siguientes comunicaciones por parte del organismo sean mucho más críticas para los mercados de lo habitual». Al mismo tiempo, «es probable que veamos una rápida caída en las divisas de países emergentes, seguida por un periodo de observación, mientras que los mercados esperan más claridad sobre las intenciones y políticas de Trump», señalan.

Esta tensión redundará, con toda probabilidad, en beneficio de los activos considerados refugio, como es el caso del oro, que podría escalar hasta los 1.500 dólares, un 15% por encima de su nivel actual, según las proyecciones de HSBC. Y, en opinión de Bankinter, los bonos europeos pueden convertirse en un refugio global, lo que podría reducir el interés del bono alemán a 10 años al 0,05% y el del español al 1,2%, ocho y siete puntos menos, respectivamente, de sus niveles actuales.

Razones para la cautela

Los mercados han ido acumulando a lo largo de la campaña suficientes razones para mostrarse inquietos ante una posible victoria de Trump. Confirmada ésta, ahora los expertos se aferran a la posibilidad de que el nuevo presidente de EEUU se retracte de algunas de las medidas prometidas o que sea incapaz de ejecutarlas. «Antes de la implementación, toda la legislación federal tendrá que ir a través del Congreso. En consecuencia, con independencia de la mayoría republicana en el Congreso, será difícil implementar políticas extremas, dada la estructura legislativa de EEUU», explica Ángel Agudo, gestor de fondos de renta variable estadounidense en Fidelity.

Con todo, la cautela es la tónica dominante entre los analistas. Así, Stefan Kreuzkamp, responsable de inversiones de Deutsche Asset Management, indica que «la impredecibilidad de Trump y su falta de experiencia política son razones suficientes para una aproximación con cierta cautela en los próximos meses».

Los planes de Trump pueden favorecer a sectores como el del acero, el farmacéutico y el de infraestructuras

Como dicta la lógica, a la larga el impacto de un evento político en los mercados no debe reflejar más que los resultados económicos del mismo. Y en este sentido, el programa de Trump contiene medidas que pueden resultar esperanzadoras. No en vano, distintos sectores han recibido su victoria con cierto júbilo este miércoles: el sanitario, ante la posibilidad de un menor control regulatorio de sus precios; el acerero, favorecido por una eventual limitación de la competencia de China; o el de infraestructuras, alentado por la expectativa de una cuantiosa inversión en infraestructuras.

En términos más amplios, «la presidencia de Trump puede ser estimulante para la economía de Estados Unidos, dada sus propuestas para los impuestos corporativos y el gasto en infraestructura», reconocen en Allianz Global Investors. Sin embargo, añaden, «las propuestas presupuestarias de Trump pueden incrementar de forma notable la deuda nacional, creando vientos en contra para la economía -y potencialmente mayor inflación y tasas de interés- en el largo plazo».

Un impacto global

El futuro de la política monetaria es uno de los asuntos que queda en el alero. Si hasta el martes las opciones de que la Fed elevara los tipos de interés en EEUU se situaban por encima del 80%, el resultado de los comicios hizo descender éstas a alrededor del 50%. «Con menos claridad respecto al futuro del crecimiento económico de Estados Unidos, esperamos que la Fed pueda moverse cautelosamente y continúe aplazando los aumentos de los tipos», sugiere Ed Perks, jefe de inversiones de renta variable de Franklin Templeton.

A más largo plazo, las perspectivas de la política monetaria son aún más inciertas, debido a «la interacción entre la posibilidad de una inflación más alta y un crecimiento más débil», observan en HSBC.

Lógicamente, todo lo concerniente a Estados Unidos tiene una dimensión internacional. Y más cuando en la base de discurso del nuevo presidente del país ha predominado una voluntad proteccionista, lo que, tras el Brexit, parece refrendar un cambio de tendencia en los intereses políticos. En este contexto, «los crecientes temores geopolíticos y las tensiones comerciales debilitarán tanto la confianza de los inversores como los planes de inversión de las empresas, lo que podría reducir aún más el crecimiento global desde sus niveles ya bajos», comentan en Allianz Global Investors.

Aunque el impacto directo para Europa sea asumible, el deterioro de sus socios comerciales puede lastrarle

Para Europa, en todo caso, el impacto directo podría no ser especialmente nocivo. De hecho, los expertos de Allianz creen que la bolsa europea podría resultar «un bastión de estabilidad», en comparación con el mercado estadounidense, a pesar de que, reconocen, la victoria de Trump «probablemente golpeará a las compañías europeas que obtengan una porción significativa de sus beneficios en dólares, ya que el dólar puede debilitarse por la incertidumbre a corto plazo». En Deutsche Bank sugieren que el incremento de la incertidumbre puede dar lugar a caídas de entre el 5% y el 10% en las bolsas europeas.

En cualquier caso, «el crecimiento en Europa puede ser menos vulnerable a las restricciones a las importaciones de Estados Unidos, aunque puede verse afectado con bastante rapidez a través de los socios comerciales», sugieren en HSBC. En este sentido, algunas empresas con fuerte presencia en Latinoamérica -y, más en concreto, en México-, como BBVA, se encuentran entre las que han sufrido un mayor castigo en bolsa.

Incertidumbre política

Sin embargo, en el banco británico ponen más énfasis en el daño a la confianza inversora que puede provocar la lectura política de la victoria de Trump. Especialmente teniendo en cuenta lo cargado que viene el calendario de citas políticas en Europa en los próximos meses, empezando por el referéndum italiano del próximo 4 de diciembre y siguiendo con las elecciones generales en Francia, Holanda y Alemania.

«Es fácil imaginar que los mercados empezarán a prestar una mayor atención a las inminentes elecciones en la región», comentan. Y añaden: «Ciertamente, habíamos pensado que tras el voto británico para el Brexit los mercados habrían aplicado ya una mayor prima de riesgo a las incertidumbres políticas, pero el resultado de esta elección presidencial será más difícil de ignorar».

En cualquier caso, como señala Dominic Rossi, director mundial de inversiones en renta variable de Fidelity, si las políticas de Trump una vez instalado en la Casa Blanca siguen o no las pautas de sus eslóganes más radicales durante la campaña es una cuestión que pertenece al ámbito de las conjeturas. Lo que necesitan tener en cuenta los inversores es que «entramos en un nuevo mundo, en el que necesitamos valorar mejor el riesgo político en los mercados desarrollados, ponerlo en precio y monitorizar las carteras para preservar el capital», afirman en Oddo Meriten AM.