La victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos puede acabar pasando una onerosa factura a Europa. El vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio, ha advertido este lunes en Fráncfort de que la llegada del candidato republicano a la Casa Blanca sitúa a la economía mundial «frente a un anormal grado de incertidumbre». Un escenario que puede comprometer la senda de recuperación en Europa.

En opinión de Constancio, la victoria de Trump ha supuesto una reevaluación de las expectativas económicas de los principales actores financieros, que prevén que sus políticas de estímulo fiscal acaben impulsando la inflación. Como consecuencia de esto, los mercados de deuda han sufrido en los últimos días una oleada de ventas que ha impulsado de forma notable las rentabilidades de los bonos (que evolucionan de forma inversa a los precios), lo que a la postre puede dar lugar a un repunte de los costes de financiación de países y empresas.

Así, el vicepresidente del BCE sostiene que uno de los principales riesgos a los que se enfrenta la economía es «una posible reversión mundial de las primas de riesgo que puede inducir un contagio y afectar al precio de los activos. Nosotros hemos empezado a ver esto en el mercado de bonos y esto está exacerbado por el presente peso de la incertidumbre política en las economías avanzadas».

Reformas en Europa

Unas incertidumbres políticas que no son exclusivamente externas y que pueden debilitar la capacidad de la economía europea para afrontar los desafíos que se abren con la presidencia de Trump. Según Constancio, ni siquiera la positiva reacción inicial de los mercados financieros debe ocultar los riesgos que trae consigo el futuro presidente de Estados Unidos y que se refieren a un posible incremento del proteccionismo a nivel mundial y una presumible aceleración de las salidas de flujos de dinero desde los países emergentes.

«Medidas proteccionistas dirigidas particularmente contra las mayores economías emergentes pueden adicionalmente desacelerar el crecimiento económico mundial y crear inestabilidad en los mercados de divisas», señala.

En este contexto, «los problemas internos europeos pueden impedir un aprovechamiento completo de los beneficios de la esperada expansión en los Estados Unidos». Por eso, Constancio reclama a los principales líderes europeos que pongan de su parte para superar los desafíos que encara la eurozona. «Asegurar un crecimiento económico sostenido y el empleo no puede depender únicamente de la política monetaria. A nivel nacional y europeo, se necesita una respuesta política mucho más amplia, que hasta ahora», ha insistido, respaldando los constantes llamamientos del presidente del BCE, Mario Draghi, para una mayor implicación política en la tarea de estimular el crecimiento en Europa.

«Para hacer frente a la creciente incertidumbre mundial, Europa necesitaría profundizar en su unidad e integración, apoyándose más en su mercado interno para apuntalar un mayor crecimiento. A su vez, esto implica que Europa necesita políticas económicas más expansivas y más reformas en los ámbitos de la regulación y la política competitiva, con el fin de mejorar el lado de la oferta económica», comenta el vicepresidente del banco central.

En visión de Constanción, «si un mayor crecimiento económico real y nominal, Europa tendrá mayores dificultades para superar sus desafíos».