El pasado 29 de septiembre comenzó en Ericsson-España la negociación de un expediente de regulación de empleo (ERE) para un 11% de la plantilla, compuesta por casi 3.000 trabajadores. Las conversaciones, que concluyen el próximo 21 de noviembre, no son algo nuevo en la división española de la multinacional sueca: se trata del cuarto ERE que la compañía aplica a su filial en España en los últimos seis años. Y el quinto desde 2008, 2010, 2013 y 2015. Con una salvedad: la plantilla no ha mermado en efectivos: si en 2008 eran 2.745 los trabajadores de Ericsson-España, a día de hoy son cerca de 3.000.

«Se vive una transformación fuerte en la industria tecnológica», explican desde la división mediterránea de Ericsson. «Y estos ajustes forman parte de nuestro programa global de eficiencia y reducción de costes con el objetivo de alcanzar ahorros de 9.000 millones de coronas suecas (915 millones de euros) en 2017». La compañía defiende que se mantiene la edad media de la plantilla se sitúa en torno a los 40 años.

Los sindicatos denuncian que se abaratan costes empeorando la masa salarial y las condiciones de los nuevos contratados. Y ponen ejemplos de despedidos que partieron con un salario superior a los 45.000 euros y fueron recontratados poco después por la mitad o menos de esa cifra. «En la empresa afirman que los salarios se sitúan de media en 45.500 euros pero nos creemos esa versión, porque es imposible. Estamos convencidos de que esos datos están absolutamente maquillados y no se ajustan a la realidad», recalca Pedro Luque, de CCOO. La empresa no ha aportado esa cifra.

El primer expediente de regulación de empleo fue lanzado en 2008 y afectó a 332 trabajadores. Dos años después, en 2010, a 225; en 2013 se despidió a 188; en 2015 a 133 empleados y ahora a 330. En total, más de 1.200 despidos que no solo han sido reemplazados sino que se ha contratado a más gente. «Tratamos de reubicar a la gente en nuevas áreas», señalan fuentes de la empresa. «Nuestros resultados en ventas de hardware de redes se han desplomado, pero ahora ofrecemos más servicios de software. Y para ello queremos a gente altamente cualificada».

Los primeros expedientes no sufrieron demasiada conflictividad laboral ya que la mayoría de las bajas negociadas fueron voluntarias e incentivadas, cuando no se desarrolló una política de jubilaciones, en algunos casos a partir de los 53 años. Pero el ambiente se ha ido viciando en los últimos ERE, sobre todo desde la reforma laboral de 2012 (tres expedientes con el actual). La voluntariedad dio paso a los despidos a dedo.

Ericsson España facturó 736 millones de euros en 2015 (un 7,7% más que en 2014), pero el beneficio neto cayó un tercio: la división española de la tecnológica pasó de 18,1 a 6,4 millones. La apertura sistemática de expedientes y las indemnizaciones que ello conlleva incrementaron paradójicamente los gastos de personal, que pasaron de 167,7 millones en 2014 a 194, 3 millones de euros el año pasado.

Castigo en bolsa

A nivel global, la marcha de la compañía no resulta más alentadora. El pasado 21 de octubre anunció sus primeras pérdidas trimestrales en cuatro años, penalizado por el declive de un negocio caracterizado por una fuerte competencia. Este complejo contexto ha dejado una huella importante en la marcha de Ericsson en bolsa: a lo largo de 2016 sus acciones se han depreciado cerca de un 44%.

Para enfrentarse al escenario actual, la compañía ha puesto el foco en la reducción de costes. Sin embargo, los analistas de JPMorgan han advertido de que «los recortes de costes no están ayudando». Para el banco de inversión estadounidense, si bien es cierto que la Ericsson se enfrenta a un problema de elevados gastos, «también tiene un problema de mix de negocio que es más difícil de corregir sin grandes cambios estratégicos».

En este sentido, el nombramiento de Börje Ekholm como nuevo consejero delegado de la compañía, tres meses después de la dimisión de su antecesor, Hans Vestberg, ha puesto fin a un periodo de incertidumbre en la gestión de la compañía y ha despertado nuevas esperanzas entre los inversores. De hecho, desde inicios de noviembre la compañía ha recuperado algo más del 5% en bolsa.

Entre los principales planes que ha dejado entrever la nueva dirección del grupo está la intención de fortalecer sus relaciones con el gigante estadounidense de las redes de telecomunicaciones Cisco System. La alianza con esta compañía ha permitido a Ericsson diversificar sus negocios fuera del deprimido negocio del móvil de banda ancha hacia áreas de crecimiento, como sus divisiones de cloud y tecnologías de la información.