Los bancos españoles sufren la debilidad del crédito y su negativo impacto en la cuenta de resultados. La emisión de deuda en los mercados de capitales es la primera causa del desplome de la financiación a las grandes empresas, pero no es el único factor que retrae la inversión crediticia de la banca nacional.

Según los últimos datos del Banco de España, mientras el volumen de préstamos concedidos por entidades nacionales decrece desde 2009, al son del desapalancamiento del sector privado, el saldo de préstamos del exterior ha comenzado a repuntar. Desde el pasado mes de junio hasta septiembre (último dato disponible), el saldo total ha pasado de 290.895 millones a 299.600 millones, una cifra récord. El volumen de estos productos a mediados de 2007, cuando irrumpió la crisis financiera, se situaba en  230.000 millones.

Nunca las instituciones extranjeras habían sido acreedoras de las empresas españolas de un importe tan elevado -299.600 millones de euros-, según las estadísticas que elabora el Banco de España desde 1994.

El volumen de préstamos del exterior a empresas españolas alcanza los 299.600 millones, una cifra récord

Aunque el crecimiento de los últimos cuatro meses en tasa interanual es discreto, podría evidenciar un cambio de tendencia, ya que no se veía un crecimiento de esta partida desde hace 18 meses, según los registros del regulador.

Los motivos que subyacen tras estas cifras pueden interpretarse desde diversos ángulos, ya que, tal como explica el regulador, el epígrafe “préstamos del exterior” de las estadísticas incluye no sólo préstamos bancarios, sino cualquier tipo de crédito recibido por empresas residentes en España desde el exterior, lo que contempla, por ejemplo, financiación de una matriz extranjera a su filial en España. Ésta es, por tanto, una de las causas que explica el auge de los préstamos otorgados fuera de nuestras fronteras.

Junto a ello, la banca aduce varios motivos para explicar este movimiento. Por un lado, «en la medida en que está creciendo con más fuerza el crédito en el conjunto de Europa que en España, es lógico que cada vez más compañías recurran a dinero de grupos foráneos», señala un banco global, con presencia en España.

Por su parte, el portavoz de una entidad local indica que «muchos extranjeros otorgan financiación con precios más competitivos, que las entidades nacionales no podemos igualar para proteger nuestros márgenes».

Otras fuentes apuntan que «la banca internacional está siendo más activa en la refinanciación de empresas, tomando el testigo de grupos nacionales, algo que se ve reflejado en las estadísticas del Banco de España».

A ello se sumaría que el mercado de préstamos está especialmente activo en España, con cada vez más transacciones de M&A (fusiones y adquisiciones), financiadas por dinero extranjero. Y es que, al tiempo que se incrementa la inversión foránea en empresas españolas repunta el saldo de préstamos extranjeros, señala otro agente del mercado.

Las empresas matrices conceden préstamos a sus filiales y la banca global es más activa en refinanciaciones

Una parte significativa de esta financiación exterior puede proceder de fondos o compañías de seguros, que conceden préstamos directos a las compañías españolas. Es decir, financiación no bancaria, también conocida como ‘banca en la sombra’.

En paralelo al incremento de los préstamos en el exterior, los recibidos por las empresas de las entidades financieras en España se siguen reduciendo desde que empezaran a hacerlo en junio de 2009.

Sin embargo, este descenso está siendo inferior al 2% desde el pasado mes de marzo, con lo que el resultado neto, tras el repunte del 4,5% de los créditos foráneos en septiembre, es una reversión del proceso de desapalancamiento de las empresas.

También viene produciéndose a lo largo del año un incremento de la deuda en el epígrafe de valores distintos de acciones. Sin embargo, su peso sobre el total supera ligeramente el 6%.

En conjunto, las empresas aumentaron su deuda total en 30 millones en el mes de septiembre, hasta los 914.983 millones de euros. Un incremento casi anecdótico, pero el segundo consecutivo, al fin y al cabo, después de caídas continuadas desde abril de 2011.

Desapalancamiento nacional

El proceso de desapalancamiento de las empresas se aceleró en 2013, cuando su pasivo llegó a alcanzar los 1,2 billones de euros. La razón principal fue el saneamiento de los balances de las entidades al traspasar sus activos inmobiliarios tóxicos a la Sociedad de Gestión de Activos de Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) en ese año.

Como consecuencia de este trasvase, la rúbrica de préstamos de entidades de crédito residentes cayó hasta un 9,4% lo que arrastró a un descenso del 6% el total de la deuda.