La mejor sesión de Banco Popular en cuatro años. Ese ha sido el primer resultado en bolsa del relevo en la dirección del banco. Las acciones de la entidad se han disparado un 13,66%, un registro sin parangón desde el verano de 2012. El impulso con el que amanecieron las acciones en la sesión de este miércoles no sólo se mantuvo, sino que se fue intensificando a lo largo del día.

Y lo hizo, además, con un volumen inusitado: se negociaron más de 157 millones de acciones, casi el triple que la media reciente. De este modo, cambiaron de manos títulos representativos del 3,8% del capital del banco. Esto convirtió a Banco Popular en el valor más negociado en el mercado español, moviendo hasta cuatro veces más acciones que Banco Santander.

El nombramiento de Emilio Saracho para presidir el banco ha recibido, de este modo, un indiscutible aprobado por parte de los inversores. «Se trata de un ejecutivo con amplia experiencia en el sector, al que se le presupone capacidad para intentar reflotar una entidad en dificultades como Popular», explica Álvaro García-Capelo, analista de XTB.

El mercado confía en que el nuevo hombre fuerte del banco propicie un cambio de rumbo estratégico que logre cambiar la inercia negativa en que se halla inmerso Popular desde hace mucho tiempo. Además, el perfil de Saracho, muy vinculado al mundo de la banca de inversión, favorece las especulaciones sobre la participación de Popular en operaciones de fusión en el sector, una posibilidad que se viene planteando desde hace mucho tiempo.

Mejora el sentimiento

En este escenario, y tras un intenso castigo en las últimas jornadas, que había llevado al banco a marcar mínimos históricos, en los 0,77 euros, muchos inversores se han animado a tomar posiciones especulativas, confiados en la recuperación de un valor que ha cedido más del 65% de su valor en 2016. «En las cotizaciones de los bancos influye mucho el sentimiento inversor y esta noticia puede suponer un giro en este sentido, ya que por fundamentales sí que parece que Popular estaba infravalorado», admite Alberto Castillo, analista jefe de Capital Bolsa.

Al mismo tiempo, el cierre precipitado de apuestas bajistas, que se movían desde hace semanas en máximos históricos, tras multiplicarse por cuatro en apenas tres meses, ha acelerado la remontada de la acción. Un repunte, no obstante, que apenas le sirve pare recuperar lo perdido en las últimas dos semanas.

Sin embargo, los expertos sí creen que el relevo en la dirección puede suponer un detonante para la recuperación del valor en el corto plazo, que podría llegar a alcanzar los 1,10 o 1,20 euros antes del cierre de año, en opinión de Castillo.

Los inversores habían dejado patente en los últimos tiempos su desconfianza hacia el actual equipo gestor de Popular, ante su incapacidad para enderezar el rumbo del banco. Desde abril de 2007, el valor de las acciones se ha reducido en más de un 95% y la capitalización del banco ha menguado desde cerca de 20.000 millones a los poco más de 3.200 millones en que se situaba el pasado lunes. Todo eso, a pesar de dos ampliaciones de capital por valor de 2.500 millones de euros cada -una en 2012 y otra el pasado mayo- que no han servido para taponar la sangría.

Los desafíos de la entidad

“El banco ha destruido mucho valor para el accionista y ha generado desconfianza entre los inversores, que veían necesario un relevo en la dirección”, explica Nuria Álvarez, analista de Renta 4. Sin embargo, Álvarez advierte de que «los desafíos a los que se enfrenta la entidad son muy elevados esté quien esté al frente».

El principal lastre de Popular en los últimos años se deriva de su exposición al mercado inmobiliario, por la cual mantiene en su balance más de 20.000 millones de euros en activos improductivos. El banco se ha volcado en los últimos meses en sanear su situación, a través de un plan estratégico que tiene como sus principales patas la rebaja de los costes mediante una reestructuración de plantilla y el cierre de oficinas y la limpieza del balance, para reducir en unos 15.000 millones los activos improductivos en su balance.

Los expertos señalan que mientras no se hagan evidentes los avances en esta tarea será difícil que el banco se recupere de forma sostenida e, incluso, en N+1 ven difícil que pueda participar en una operación de fusión que no resultaría interesante para los posibles compradores.

Con todo, Pablo García, director general de Carax-Alphavalue cree que más allá del relevo en la dirección de la entidad existen razones para justificar una recuperación de Popular. «A niveles de valoración de apenas 0,27 veces su valor en libros parece un valor con recorrido. Popular no es la joya de la corona, pero tampoco creo que sea el peor valor de la banca europea».

En su opinión, el banco está sumergido ya en una decidida reestructuración que va en la dirección correcta y que le debería permitir sacar provecho de la mejora de las condiciones económicas en España. «Popular es un banco muy español y en un momento en que el escenario está mejorando tendrá que reflejarse en sus cuentas», indica.