Caras serias y tensión. Nada que no fuera previsible. El presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este miércoles a los líderes de la industria tecnológica en su cuartel general de Nueva York, después de más de 18 meses de duras críticas al sector durante la campaña.

Pese a que prácticamente ninguno había confirmado su presencia, lo cierto es que los pesos pesados de la industria no faltaron a la cita. Desde el CEO de Apple, Tim Cook, al de Amazon, Jeff Bezos, pasando por la directora ejecutiva de Facebook, Sheryl Sandberg o el fundador de Tesla, Elon Musk.

Alrededor de una mesa en la que también estaban el vicepresidente electo, Mike Pence, tres de los hijos del magnate -Ivanka, Eric y Donald Jr- y el gran impulsor del encuentro: Peter Thiel. El fundador de Paypal o Palantir forma parte del consejo asesor de transición de la nueva Administración, que tomará posesión el próximo 20 de enero.

Durante la eterna campaña electoral, que le enfrentó a la demócrata Hillary Clinton, Trump atacó duramente a una industria a la que ha acusado de deslocalizar empleos o no pagar impuestos. En uno de sus mítines llegó incluso a decir que obligaría a Apple a fabricar «sus malditas cosas» en suelo estadounidense, y amenazó con imponer aranceles de hasta el 45% a productos llegados de China.

Sólo unos meses después, ya que esas declaraciones son de una intervención pública el pasado enero, los planteamientos de Trump han cambiado. «Quiero que sepáis que lo estáis haciendo muy bien, y que para cualquier cosa ya sabéis cuál es mi teléfono», dijo el presidente electo durante la reunión, según recoge The New York Times. «No hay nadie como los presentes en la sala, y tanto mi equipo como yo estamos aquí para vosotros».

Trump ocupó el puesto central de la mesa, y colocó a su vicepresidente como cortafuegos junto a Sheryl Sandberg, a la que Trump afeó que dedicara más tiempo a cultivar su ego que a hacer crecer las acciones de Facebook, o Bezos, al que acusó de influir en la línea editorial de The Washington Post, del que es dueño, y de no pagar impuestos por la actividad del gigante de Seattle.

Con esta colocación estratégica de los asistentes, Trump se aseguraba salir en las imágenes junto a Tim Cook, el líder de Apple, y junto a Larry Page y el propio Bezos. De la misma manera situó a Sandberg y a Safra Catz, la directora ejecutiva de Oracle, en asientos cercanos para darle visibilidad a dos de las tres mujeres asistentes, sin contar a su hija.

Trump, o más bien su equipo, también sentaron separados a representantes de la misma compañía. Así, Larry Page y Eric Schmidt, dirigentes de Alphabet -o Google, para el caso- estaban en lados opuestos de la mesa, mientras que Satya Nadella, CEO de Microsoft, debía cruzar toda la sala para charlar con Brad Smith, el jefe del equipo legal de la compañía de Redmon.

Entre los asistentes no estuvo el consejero delegado y fundador de Twitter, Jack Dorsey, quizás el gran ausente dada la importancia de la red social, no tanto a nivel económico como sí en cuanto a influencia. Según publica Politico, Dorsey no ha recibido una invitación por negarse a crear un emoticono para acompañar al hashtag #CrookedHillary que tanto utilizaba Trump para menospreciar a su rival. El equipo de transición de Trump ha negado esta circunstancia, y ha asegurado que Twitter no estaba en la cumbre por «no ser suficientemente grande», según Reuters.

Conciliador

«Nuestra intención será siempre que nuestras empresas consigan acuerdos justos», dijo Trump, a la vez que aseguraba que su Administración intentará mejorar las transacciones con sus socios comerciales. «Vamos a hacerlo mucho más fácil para vosotros en cuanto al comercio internacional. Hay muchas restricciones, muchos problemas, y vosotros sois conscientes de ellos. De hecho, sería genial si tenéis alguna propuesta para mejorar esto», afirmó el presidente electo.

El magnate neoyorquino parece haberse dado cuenta de que necesita de su lado a una de las industrias punteras de su país. Prácticamente todos los asistentes a la reunión se pusieron del lado demócrata apoyando la candidatura de Hillary Clinton.

De hecho, las imágenes de seriedad y frialdad del encuentro de este miércoles contrastan con las sonrisas y el ambiente distendido que se vivió durante la cita que mantuvieron los líderes tecnológicos con Barack Obama, allá por diciembre del año 2013.

No es la primera vez, ni será la última, en la que Trump tiene que renunciar a sus proclamas electorales. Pese a que les ha ofrecido su estrecha colaboración, lo cierto es que los gigantes tecnológicos se valen por sí mismos para continuar su exitosa marcha. A muchos de los presentes seguro que les vino a la cabeza aquella célebre frase de Ronald Reagan, en la que decía que las nueve palabras más terroríficas del inglés son «hola, soy del gobierno y estoy aquí para ayudar».