Una empleada de un hotel, Martha Briñez, ha relatado el miércoles en la Audiencia Nacional las maniobras que ha llevado a cabo en los últimos meses Germán Cardona, el Madoff español, para que retirara la acusación en este juicio por la estafa de Forex bajo la promesa de que podía acudir a los Estados Unidos a recuperar su inversión. Esta mujer invirtió 9.000 euros y sus dos hijos 6.000 cada uno. La abogada del imputado, Sylvia Córdoba, se puso en contacto con su hijo para ofrecerle este acuerdo y en un mensaje de wassap le confirmó el importe de su inversión.

La mujer aportó en la vista los correos que ha recibido su hijo y el mensaje de wassap que guardaba en su móvil. Estos mensajes los recibió hace un mes y explicó que estaba al tanto de estas conversaciones porque estaba sentada en el sofá junto a su hijo cuando este recibió la llamada de la letrada. Además, Cardona también se puso en contacto con ellos, pero los tres rechazaron esta propuesta.

El boca a boca

Briñez explicó que entró en este negocio porque la gobernanta del hotel en el que trabaja le comentó que invertir en Forex ofrecía una alta rentabilidad. Otros testigos han reconocido que se les ofreció una rentabilidad del 10% mensual si el capital que ingresaban en esta sociedad alcanzaba los 3.000 euros y si eran cantidades superiores la ganancia se elevaba al 20%.

La empresa de Cardona usaba las convenciones para conseguir más clientes, ya que ofrecía a los inversores un «plan de carrera» si atraían a este negocio a otros clientes. En estos encuentros los inversores recibían un cursillo teórico y se les prometía prebendas como viajes, cruceros, coches de lujo o bonos para la adquisición de viviendas, según el escrito de acusación del fiscal.

La letrada Córdoba ha protestado durante la vista por el interés de la fiscalía por las maniobras para dejar sin perjudicados esta vista, pero el fiscal Daniel Campos le ha advertido de que en el momento «oportuno dirá lo que tenga que decir».

El negocio

Cardona declaró el pasado martes y reconoció que su negocio consistía en que «un cliente trajera a otro cliente». También se declaró víctima de su socio americano. Y tras admitir que llegó a manejar 430 millones de dólares en el 2008 de 186.000 clientes, explicó que el negocio se vino abajo cuando cayó Lehman Brothers y Estados Unidos bloqueó sus cuentas.

Estados Unidos le ha bloqueado 294 lingotes de oro que ha tasado en 140 millones de dólares. Y ha iniciado un pleito civil para que las víctimas de 10o países puedan recuperar su dinero. La sentencia de la Audiencia Nacional puede agilizar este pago, pero para ello es necesario que los inversores acrediten la cantidad que han invertido. Y solo pueden hacerlo las personas que han logrado que Cardona les certifique su inversión. Una gestión que tiene un precio, según las explicaciones del Madoff español: «Mientras tengamos un pleito, yo no te hago un certificado», explicó Cardona en la Audiencia el pasado martes.