Los únicos vehículos privados que se verán hoy circulando por Madrid serán los que tengan un número de matrícula impar, los híbridos y los eléctricos, por su mínimo impacto medioambiental. La restricción del Ayuntamiento de Madrid, que ha aplicado el protocolo del escenario 3 ante los elevados niveles de contaminación de la ciudad -éste aplica cuando durante dos días consecutivos se ha superado la cota máxima de emisiones tóxicas-, afecta, incluso, a los coches oficiales.

En España, el parque de este tipo de vehículos es limitado y se concentra en las dos grandes ciudades del país: Madrid y Barcelona. Los conductores se resisten a adquirir vehículos eléctricos o híbridos, bien sea por su alto coste (unos 20.000 euros es su precio más bajo) o por la todavía humilde flota de cargadores en las poblaciones más pequeñas. Pero, aunque los números son bajos, el mercado se despide de 2016 con nostalgia: ha sido su mejor año y la tendencia es al alza.

Según datos de la Anfac (Asociación española de fabricantes de automóviles y camiones), en noviembre el número de matriculaciones de vehículos eléctricos registró un incremento de más del 51%, alcanzando las 557 unidades. Los híbridos les superaron con un crecimiento del 60%, con unas 2.781 unidades vendidas sólo en un mes. «Durante el conjunto de los 11 primeros meses de 2016 se han matriculado 4.205 coches eléctricos y 27.850 híbridos», señala ANFAC.

Las comunidades de Madrid y Cataluña aglutinan el 65,6% del total de las matriculaciones de los vehículos eléctricos en España, y el 52,8% del total del mercado de híbridos. Y, aunque el resto de regiones presenta crecimientos mucho más elevados, se debe, según la ANFAC, a que parten de tasas inexistentes o muy bajas.

Pese al incremento, las ventas de este tipo de vehículos en España no alcanzaron el pasado año ni el 2% del total, frente al 20% del que presumen en países como en Noruega. Los expertos, sin embargo, consideran estas cifras una tendencia normal y positiva. En palabras de Arturo Pérez de Lucía, director general de AEDIVE: «Así es la tecnología, el teléfono móvil tardó 15 años en posicionarse».

Para que no tengamos que esperar casi dos décadas, los principales interesados en que el uso de estos vehículos se generalice ya se han puesto manos a la obra. «Los fabricantes apuestan por vehículos cada vez más respetuosos con el medio ambiente, y ya todas las marcas del mercado ofrecen, al menos, un modelo de estas características», confirman desde ANFAC.

Además, las grandes ciudades intentan paliar el miedo del consumidor a quedarse tirado por falta de puntos de recarga. La Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento comenzaron en marzo a desplegar puntos de carga rápida por toda la ciudad, con la intención de que haya al menos uno a menos de 10 minutos del anterior (a una velocidad normal). También, planean convertirse en gestores de las cargas y abastecer estos surtidores con electricidad a bajo precio.

Ahora mismo, una recarga de 8 horas tiene un coste de unos 20 euros de media y de una hora de aproximadamente 2 euros. «Por su bajo consumo, por no resultar dañinos al medio ambiente, por su menor coste al no tener que pagar por aparcar dentro de las ciudades y porque no se ven sometidos a restricciones sino que se nutren de muchos beneficios, son las solución perfecta para la gente que vive en las grandes urbes», aseguran.

Por lo menos una solución para el día de mañana para ese pequeño porcentaje de conductores que disponen de este tipo de automóviles y para empresas como Cabify o Uber, que siendo coches privados con conductor no podrían prestar mañana sus servicios si no fuera por el gran porcentaje de vehículos eléctricos o híbridos de los que disponen en sus flotas.