El Ayuntamiento de Madrid, a través de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS), quiere promocionar la vivienda social de alquiler. Y al existir un parque de casas vacías en la capital estimado en 150.000 hogares, la EMVS quiere comprar vivienda residencial y no promocionar ni construir pisos, como hacían las corporaciones anteriores a Ahora Madrid. La última oferta sin embargo ha quedado prácticamente vacía: de 150 casas que la empresa municipal pretendía adquirir apenas se han captado cuatro, una compra que está aún por formalizarse.

Aunque los pliegos se dirigen a «particulares, entidades financieras y empresas», fuentes de la entidad apuntan a que la intención de la EMVS era hacerse con viviendas vacías de los bancos destinadas a convertirse en arrendamiento de protección oficial o fórmulas similares. Pero el intento ha fracasado al no acudir prácticamente nadie a vender al Consistorio. El Gobierno de Manuela Carmena ya publicitó su intención de hacerse con 4.000 viviendas durante la actual legislatura.

La compra pretendía extenderse por casi todos los distritos de Madrid, pero al final todo ha sido en balde. Portavoces de la EMVS informan de que habrá una segunda fase para tratar de rellenar la oferta, que ya está en la web de la entidad. Y achacan el vacío de la primera convocatoria a las exigentes condiciones de venta, que ahora han sido relajadas para favorecer la demanda.

Según los pliegos, las casas podrán ser de segunda mano o de nueva construcción, deberán tener 2, 3 o más dormitorios «y una superficie útil mínima de 50 metros cuadrados para las viviendas de dos dormitorios, 70 metros para las de 3 dormitorios y 80 metros para las de más de tres dormitorios». Entre otras cosas, no se aceptan viviendas unifamiliares y deben cumplir requisitos de luminosidad, etcétera.

Menos requisitos

Se han eliminado sin embargo otros condicionantes. «Por ejemplo, cuando la EMVS estudia una oferta exige que la vivienda ofertada esté libre de cargas, gravámenes, arrendatarios o cualquier tipo de deuda», explican portavoces oficiales. «Ahora la vivienda deberá estar libre de todas esas rémoras en el momento de escriturar, no al presentar la oferta». Otro de los requisitos suprimidos es la obligación del propietario de realizar una tasación previa, «algo que asumirá una empresa especializada independiente sin que ello le suponga un recargo extra al ofertante».

El plazo de presentación de viviendas potencialmente comprables por la EMVS arrancó el pasado 22 de diciembre y se extenderá hasta bien entrado marzo de 2017. Hay un precio para el metro cuadrado en función del barrio en cuestión: 1.300 euros el metro cuadrado en los periféricos Puente de Vallecas y Villaverde; 1.500 euros en Carabanchel o Usera; 1.800 euros en Arganzuela o Tetuán y 2.000 euros para el distrito Centro, Chamartín o el barrio de Salamanca.

El único fiasco público a la hora de comprar vivienda para promover alquiler social no es exclusivo del ayuntamiento. Otra oferta pública de la Comunidad de Madrid para adquirir 50 pisos ha corrido una suerte similar recientemente.