Hoy vamos a hacer historia juntos”. Con esas palabras comenzó, el 9 de enero de 2007, la presentación del primer iPhone de la historia. Salieron de la boca del genio detrás del éxito de Apple, Steve Jobs, que de esta manera presentaba al mundo el gadget que iba a revolucionar los dispositivos móviles.

Las bondades técnicas y tecnológicas del iPhone ya las sabemos. Sentó las bases de lo que hoy en día son todos los smartphones del planeta, muchos de ellos incluso diseñados a imagen y semejanza de la creación del genio de San Francisco.

Además de poner a Apple en la vanguardia de la innovación a nivel mundial, el iPhone convirtió a la empresa de Cupertino en la mayor cotizada del planeta. Es una firma que ha logrado presentar los mayores resultados empresariales de la historia, y gran culpa de todo ello la tiene el smartphone con la manzanita en el reverso.

Desde el ejercicio 2013 se han vendido más de 762 millones de unidades del iPhone en todo el mundo. Eso ha llevado a las arcas de la firma 485.000 millones de dólares, casi 460.000 millones de euros. Es, con diferencia, el miembro de la familia Apple que más réditos ha dado al fabricante.

En sus últimos cuatro ejercicios fiscales la firma de Cupertino ha ingresado 803.000 millones de dólares, 760.000 millones de euros, lo que significa que el iPhone es responsable de más del 60% de todo el dinero que ha ingresado.

El mejor año para el smartphone fue 2015. En esos 12 meses fiscales se vendieron 231 millones de unidades, lo que generó 155.000 millones de dólares, 146.000 millones de euros. Ese ejercicio, los resultados del fabricante mostraban unos ingresos de 233.715 millones de dólares, más de 220.000 millones de euros, lo que significa que el iPhone tuvo un peso del 66% en las cuentas de la compañía.

Del periodo estudiado, el ejercicio en el que Apple mostró menos dependencia de las cifras de ventas de su teléfono móvil fue el del 2013. Por entonces era la quinta generación del smartphone la que dominaba el mercado, y la que llenó las arcas de la compañía con 91.279 millones de dólares, 86.300 millones de euros, apenas el 53% de todo lo ingresado en Cupertino.

El comportamiento de las ventas del iPhone, basándonos en los últimos cuatro años, indica que el primer trimestre del ejercicio es siempre el más potente. Según pasan los meses las ventas se van relajando hasta que vuelven a repuntar en los últimos tres meses fiscales del ejercicio. El motivo es claro: Apple ha tomado por costumbre presentar sus nuevas creaciones en septiembre.

Nuevos mercados

Hasta ahora, más allá de las fronteras estadounidense, China era el territorio ansiado por Apple. El ingente público objetivo dentro del gigante asiático hace que todo líder de su sector que se precie quiera expandir sus tentáculos por el país. Sin embargo, las cosas no le han ido tan bien como Tim Cook, actualmente al mando del timón, hubiera querido.

China es uno de los grandes culpables de que, por primera vez en la historia, las ventas de Apple se hayan reducido de un ejercicio fiscal a otro. De la misma manera hay que atribuirle una buena cuota de responsabilidad en el descenso de ventas del iPhone y del supuesto fracaso -que no es tal– de la séptima generación del teléfono, presentada el pasado mes de septiembre.

Apple no facilita las ventas por país, pero según Bloomberg a mediados del año 2016 era el quinto fabricante por cuota de mercado en el gigante asiático. La firma californiana se quedaba por detrás de Huawei, con sede en Shenzhen, Vivo, Oppo y Xiaomi. Esas cuatro marcas tenían en sus manos más del 50% del mercado de smartphones en el país, lejos del 10% que tenía Apple.

Por esas mismas fechas la cuota de mercado de Apple en India era de un ínfimo 2%. El mercado indio, en el que Tim Cook ya ha puesto sus ojos, es el siguiente caramelo para todas las multinacionales por su vasta población. La cobertura 4G en el país está creciendo a pasos agigantados, y en la última conferencia con los inversores Cook aseguró que “estamos muy emocionados por los avances en India”. Según el propio CEO de Apple, las ventas de iPhone crecieron un 50% en el ejercicio 2016 respecto al anterior.

Fortaleza bursátil

El iPhone ha dotado a Apple de un músculo bursátil tan grande que la compañía se ha convertido en la mayor cotizada del mundo. Desde que se presentara el dispositivo, el 9 de enero de 2007, los títulos de la compañía se han disparado alrededor de un 900%.

El año 2007 comenzó con las acciones en el entorno de los 12 dólares, pero apenas tres años más tarde, para el inicio de 2010, ya valían más de 46 dólares. Los títulos empezaron un año natural por encima de los 100 dólares por primera vez en 2014, en 110,38 billetes verdes para ser exactos, y en la misma fecha de 2017 ya estaban en el entorno de los 115 dólares.

El mercado, además, cuenta con que la cotización de la firma no dejará de crecer. Los analistas de Citi apuntan a un buen 2017 gracias al lanzamiento del esperado iPhone 8, que parece que será capaz de devolver los números de récord.

Los expertos de la firma estadounidense también afirman que la base de usuarios afianzados de Apple es tan grande que no hay motivo para dudar de que el próximo smartphone de la compañía será un éxito.

El supuesto fracaso del iPhone 7 hay que buscarlo, entre otras cosas, en el aumento del periodo de reemplazo de móviles. Según Michael Rollins, analista de US Telecom Services, ese plazo ha crecido desde los habituales 24 meses hasta los 31 meses en Estados Unidos.

Todas las métricas, en cualquier caso, dictan que el iPhone es un éxito tremendo. En marzo de 2014 se alcanzó la marca de los 500 millones de unidades vendidas, pero Apple sólo tardó dos años más, hasta julio de 2016, para alcanzar los 1.000 millones. Todo un logro.