El futuro de Popular sigue siendo uno de los grandes enigmas del sector bancario español en 2017. A la espera de que Emilio Saracho tome las riendas del banco a partir del próximo mes de febrero, en los mercados se siguen haciendo cábalas sobre los pasos que puede dar la entidad para solventar los complejos retos a los que se enfrenta.

En este contexto, la posibilidad de una operación de integración ha sido planteada de forma recurrente, en un escenario en el que los reguladores siguen apostando por una mayor consolidación en el sector. Aunque desde Popular se insiste con frecuencia en que el objetivo es mantener su independencia, se sabe que el equipo gestor de Popular ha mantenido conversaciones, aunque muy preliminares, con entidades como Sabadell y BBVA para abordar una operación de este tipo.

Para los analistas de Citi, la opción de una fusión de Popular con otra entidad nacional no resulta nada descabellada. En su opinión, tanto BBVA, como Santander, CaixaBank y Bankia tendrían argumentos de peso para plantearse la adquisición del banco presidido por Ángel Ron. «Dependiendo del nivel de sinergias logrado, creemos que las acciones de Popular podrían tener un valor hasta un 90% superior para un comprador potencial frente a la cotización actual», señalan en un informe publicado este martes.

En función de las sinergias, Popular podría valer para estos bancos un valor un 90% más del precio actual

Para hacer sus cálculos, la entidad estadounidense estima que los compradores podrían obtener unas sinergias en ahorros de costes de entorno al 20%, a los que se sumarían sinergias por menores costes financieros. También estiman que el comprador tendrá que ofrecer una prima de en torno al 20% sobre el precio actual de los títulos de Popular y que éste tendrá que dotar provisiones adicionales por valor de 2.500 millones.

En base a estos supuestos, Bankia sería el banco que sacaría un mayor rendimiento en términos de beneficios. El banco, controlado por el Estado, elevaría su beneficio por acción en un 49%. También su rentabilidad, uno de los grandes caballos de batalla que enfrenta la entidad -y, en general, el conjunto del sector- sufriría un notable repunte: su tasa ROTE (el retorno sobre el capital tangible) experimentaría un repunte de 370 puntos básicos.

Desde un punto de vista estratégico, la operación permitiría a la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri avanzar en su necesaria diversificación geográfica -actualmente concentra un 47% de su cartera en préstamos en Madrid- y rebajar el peso de la actividad hipotecaria sobre el total de su negocio.

En contra, sin embargo, señalan que Bankia necesitaría elevar capital por valor de 6.000 millones de euros, lo que supone más de la mitad de los alrededor de 11.100 millones de euros en que se sitúa actualmente su valor de mercado.

Con la compra, Bankia vería crecer su beneficio un 49% y mejoraría su rentabilidad en un 3,7%

En los últimos tiempos se ha abierto la posibilidad de la integración de Bankia con BMN, entidad en la que el Estado también cuenta con una participación mayoritaria. No obstante, el Gobierno prevé abrir antes un proceso de subasta, por si hubiera otros bancos interesados en la compra de BMN.

La posibilidad de la integración de Bankia y Popular también ha sido respaldada recientemente por UBS, que consideraba al banco nacido de la unión de Caja Madrid, Bancaja y otras cinco entidades como el único para el que resultaría rentable la operación.

En contra de esta visión, en Citi consideran también otros enlaces. Por ejemplo, asumen que la unión de  CaixaBank y Popular permitiría a la entidad catalana elevar sus beneficios en un 23% y mejorar su rote en 1,8%. Asimismo, al igual que en el caso de Bankia, le permitiría para obtener una diversificación que consideran «muy necesaria» fuera de Cataluña -donde concentra un 30% de sus préstamos- y también dotar de mayor peso a otras áreas de negocios, más allá del hipotecario, que representa hoy en día un tercio de su riesgo de crédito.

En este caso, para abordar la operación, CaixaBank tendría unas necesidades de capital de alrededor de 5.700 millones de euros, un 29% del valor de mercado actual de la compañía.

Por su parte, Santander y BBVA podrían abordar la operación con un menor impacto relativo en términos de capital. Para el primero, la integración con Popular requeriría de una ampliación de capital de hasta 11.000 millones, mientras que en el caso de BBVA las necesidades de financiación se elevarían hasta los 6.700 millones. Estas cantidades supondrían entre un 16% y un 15% de su capitalización.

Para el banco que preside Ana Botín, la absorción de Popular implicaría teóricamente las mayores sinergias, ya que Popular es su principal competidor en el segmento de préstamos a pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, dado que la integración de ambas firmas implicaría la concentración de más del 30% de la cuota de negocio en esta área, los analistas de Citi temen que podría encontrarse con cierta oposición por parte de los reguladores.

Santander obtendría elevadas sinergias al adquirir a su mayor competidor en el segmento de pymes

De este matrimonio, Santander obtendría una mejora del beneficio por acción de alrededor del 5% y su ROTE se expandiría de forma modesta, en 0,1 puntos básicos.

Unas cifras muy similares son las que maneja el banco estadounidense para BBVA. El banco que preside Francisco González vería crecer su beneficio también en un 5%, mientras que la rentabilidad sobre el capital tangible se elevaría en un 0,2%.

En su caso, la operación también implicaría una diversificación de sus segmentos de negocios. El crédito hipotecario, que representa el 28% de la cartera de riesgos actual, se diluiría hasta el 24%, mientras que el segmento de préstamos a pymes elevaría su peso desde el 8% actual hasta el 13%.