Felipe Benjumea se enfrenta a cinco años de prisión por haber cobrado 11,4 millones de euros en concepto de indemnización en el 2015 cuando abandonó la presidencia de Abengoa. El fiscal le imputa un delito de administración desleal. La misma acusación que realiza al que fuera consejero delegado de esta sociedad Manuel Sánchez (4 años y tres meses) que percibió 4,4 millones de euros y a los miembros del consejo de administración que aprobaron la compensación de Benjumea, Mercedes Gracia, Alicia Valverde y Antonio Fornielles a los que reclama 3 años y medio de cárcel. Así consta en el escrito de acusación de la fiscalía después de que la jueza Carmen Lamela acordara la pasada semana sentar en el banquillo a estas personas.

En su escrito, el fiscal José Perals explica que Benjumea y Sánchez no podían cobrar estas indemnizaciones porque seguían vinculados a Abengoa y porque «ninguno de los dos precisaba asegurarse una estabilidad económica tras la extinción de su contrato, evitando la necesidad urgente de encontrar un nuevo puesto de trabajo, ya que en ambos casos se acordó que los dos mantendrían la parte fija de su remuneración bruta anual».

Además, la fiscalía subraya que la compañía ya «atravesaba una grave crisis y se estaba a punto de negociar o se había negociado con los bancos financiadores y aseguradores la ampliación de capital de la sociedad». Es más, Abengoa entró en concurso de acreedores dos meses después de la salida de Benjumea.

Bajas voluntarias

Asimismo, el fiscal niega que Benjumea abandonara la presidencia de la compañía por exigencia de los bancos que iban a refinanciar su deuda. El Banco Santander «consideraba necesario para mejorar la imagen de eficacia en la gestión de la empresa» que se marchara el ex presidente de la sociedad, pero era «una recomendación». Por ello, la fiscalía sostiene que la salida de Benjumea fue voluntaria por lo que no podía cobrar la compensación a la que solo tenía derecho si hubiera sido despedido. En la misma situación se encontraba el ex consejero delegado que decidió marcharse de Abengoa por problemas personales y de salud.

El fiscal propone que en el juicio declaren como testigos 13 testigos, entre ellos Josep Borrell que se ha librado de sentarse en el banquillo porque no asistió al consejo de administración del 23 de septiembre del 2015 en el que se aceptó la renuncia de Benjumea y se aprobó su compensación.