La solvencia del sector financiero está en el punto de mira. Y el repunte de la rentabilidad del bono español a 10 años en el último trimestre de 2016 -sube 50 puntos básicos desde octubre hasta -, que ha provocado una caída en la valoración de las carteras de deuda pública de las entidades, es un factor a vigilar que afecta negativamente a los ratio de capital.

El miércoles arranca la temporada de presentación de resultados de cierre de 2016 de la banca, y algunos analistas ya advierten de que las cuentas del último trimestre se verán penalizadas por este movimiento en el mercado de renta fija. Se sumará a otros factores inesperados y lesivos para el sector, como las mayores provisiones derivadas de la crisis de las cláusulas suelo.

La caída de ingresos por la peor evolución de la cartera de deuda reduce la ratio de capital

“La solvencia de los banco se verá afectada por el reciente incremento de las rentabilidades. La rentabilidad del bono soberano ha aumentado 50 puntos básicos desde el finales de septiembre. Esperamos que todos los bancos se vean afectados, salvo Bankia y Sabadell”, señalan los analistas de Fidentiis.

Santander, que el miércoles presenta sus cuentas al mercado, contaba con 31.000 millones de euros invertidos en deuda pública española, equivalente al 9% del total de activos de renta fija doméstica, al cierre de septiembre; BBVA tenía una exposición de 30.300 millones; Bankia, a 29.700 millones, seguido por Sabadell (23.800 millones) Popular (18.100 millones), CaixaBank (16.200 millones) y Bankinter (5.200 millones), según datos de las entidades recogidas por la firma Jefferies.

La nueva norma para valorar activos inmobiliarios elevará la mora de algunas entidades

El conjunto del sector financiero español tenía a cierre de octubre más de 173.000 millones de euros colocados en deuda pública española. En los últimos años, las entidades han ido reduciendo su exposición a este activo que, en 2014, superaba los 200.000 millones, según datos del Banco de España.

Por otro lado, los cambios en la presentación de los ratio de capital -desde finales de septiembre la banca está obligada a desglosar qué parte del capital procede de las plusvalías o minusvalías derivadas de la gestión de activos de deuda pública-, generará volatilidad en estas métricas.

“Finaliza el período de gracia concedido por el Banco de España. Ahora, los bancos se enfrentan al cambio en la forma de computar la deuda soberana en balance que está disponible para la venta (AFS –available for sale-) y que hasta ahora no se valoraba a precio de mercado (mark to market) con objeto de evitar fluctuaciones excesivas en los recursos propios de las entidades”, explica Guillermo Santos, socio de iCapital.

La reforma fiscal, que limita las deducciones por inversiones deterioradas, eleva el pago de impuestos

“En adelante, sí va a tener que valorarse según el precio de mercado y hacerlo en un entorno de posible subida de rentabilidades de los bonos soberanos (caída, por tanto, de sus precios), lo que puede afectar al consumo de capital. De ahí que se contemplen alternativas por las entidades para reducir el impacto. Una alternativa es pasar esos bonos de AFS a la cartera a vencimiento HTM (held to maturity) que no tiene por qué valorarse a precio de mercado”, añade.

Otro de los factores que va a generar ruido en los resultados del último trimestre de 2016 es el cambio en normativa contable, al entrar en vigor en octubre el cambio del Anejo IX de la Circular 4/2004. Aunque el Banco de España consideró que el impacto de la nueva regulación sería mínimo, en el sector financiero reconocen que muchas entidades van a ver cómo sube la mora y se reduce la cobertura sobre activos de riesgo por el cambio de modelo.

También juega en contra de la cuenta de resultados en el último trimestre el incremento de pago de impuestos que afrontarán algunas entidades, derivado de la reciente reforma fiscal, que limita las deducciones por inversiones deterioradas en el Impuesto de Sociedades con efecto retroactivo desde 2013.

Esta regulación animó a Sabadell a vender su participación en el banco portugués BCP antes del cierre de 2016, asumiendo minusvalías, pero compensando con creces lo que le hubiese tocado pagar en impuestos. Con el mismo objeto, Unicaja se deshizo de una pequeña participación que tenía en Iberdrola.

Previsiones de beneficios

Según las estimaciones del consenso de los analistas, las ganancias conjuntas de Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Popular y Sabadell sumarán 10.093 millones de euros, frente a los 11.275,8 millones de 2015, un año en el que también tuvieron que dotar cuantiosas provisiones, informa Efe.

Las cuentas globales de 2016 se verán lastradas, además de por el impacto de las cláusulas suelo, por las pérdidas de más de 2.500 millones de Popular, que en junio realizó una ampliación de capital por este importe.

Los analistas esperan que Santander anuncie el miércoles un beneficio neto anual de unos 6.200 millones de euros, el 4% superior al obtenido en 2015. Al día siguiente, el 26 de enero, será Bankinter la que anuncie sus resultados, que rondarán los 400 millones de euros.

El 27 de ener, Sabadell el que presentará sus cuentas anuales, que arrojarán un beneficio neto de 767 millones, un 8,2% más que los 708 millones obtenidos el año anterior, según el consenso de mercado.

Bankia se retratará ante el mercado el lunes 30 de enero. La entidad no ha incluido cláusulas suelo en sus hipotecas, pero aún así verá caer su beneficio un 16%, hasta los 868 millones, según los analistas.

BBVA comunicará al mercado el 1 de febrero unos beneficios de casi 3.500 millones de euros, que serán un 32% superiores a los obtenidos el año anterior. Al día siguiente, Caixabank anunciará unas ganancias anuales de unos 1.265 millones, un 55% superiores a las correspondientes al año anterior.