Una piedra en la ruta de Theresa May hacia el Brexit. El Tribunal Supremo británico ha confirmado este martes que será el Parlamento el que tenga que activar la solicitud de desconexión de Reino Unido con la Unión Europea, a través del ya famoso Artículo 50 del Tratado de Lisboa.

La medida de la Justicia británica representa, a priori, un revés para los partidarios de un Brexit duro, un corte radical con Europa, para hacer valer las intenciones de Reino Unido de recuperar la soberanía en asuntos cruciales como el tránsito de ciudadanos europeos por su territorio. La semana pasada, la propia May mostraba su predisposición a sacar adelante un acuerdo de este tipo, cuando señalaba que era preferible cerrar sin acuerdo las negociaciones con la Unión Europea, que hacerlo mediante un mal acuerdo.

Al precisar ahora del respaldo del Parlamento Británico para poner en marcha un proceso que podría prolongarse hasta dos años, May se enfrenta al riesgo de que la amplia base de parlamentarios poco favorables a un Brexit duro consigan hacer las modificaciones pertinentes en el proyecto de desconexión para evitar esa ruptura brusca con Europa.

“Dado que una mayoría de parlamentarios son pro Unión Europea, todo esto eleva la influencia del Parlamento en el proceso del Brexit, reforzando la perspectiva de una salida menos dura de la Unión Europea”, confirma Kallun Pickering, economista en Reino Unido de Berenberg.

La libra caía este martes más de un 0,7% frente al dólar, con el que acumula una pérdida del 16% en siete meses

Sin embargo, en los mercados, la decisión del Tribunal Supremo británico no ha sido leída con el mismo optimismo. De hecho, la libra británica cortaba de forma tajante su reciente remontada y se dejaba cerca de un 0,7%, hasta los 1,24 dólares. La moneda de Reino Unido también perdía algo más del 0,4% en su cruce frente al euro, con lo que se situaba por debajo de los 1,16 euros.

En los siete meses transcurridos desde el referéndum en que salió vencedora la opción del Brexit, la moneda británica acumula un retroceso superior al 16% frente al dólar y de más del 11% frente al euro.

En opinión de los expertos, con las ventas de la libra de este martes los inversores muestran sus escasas expectativas de que el Parlamento británico logre una suavización efectiva de los términos del Brexit. “Considerando la mayoría conservadora en el Parlamento, creemos que aprobar el proyecto debe ser una formalidad y no forzar a la Primera ministra a reconsiderar sus planes de Brexit duro”, señala David A. Meier, economista de Julius Baer.

De hecho, desde el Gobierno británico se apresuraron a aclarar que siguen adelante con sus pretensiones de activar el Artículo 50 para la desconexión con la Unión Europea el próximo mes de marzo. “El pueblo británico votó por salir de la UE, y el Gobierno cumplirá con este veredicto, activando el artículo 50, como estaba planeado, para finales de marzo. El dictamen de hoy no cambia nada”, aseguraron fuentes del Ejecutivo.

La debilidad de la moneda británica también es vista como una muestra de decepción por la decisión del Tribunal Supremo de rechazar que las cámaras legislativas regionales de Escocia, Gales e Irlanda del Norte deban dar también su consentimiento al gobierno para la activación del Brexit. Dado el fuerte rechazo al proceso existente en Escocia se asumía que esta podía ser una vía para frenar los impulsos más viscerales a favor de una ruptura brusca.

“La reacción de la libra parece reflejar en parte el enfriamiento del riesgo de que las asambleas regionales pudieran retrasar la votación o que el Tribunal Supremo pudiera remitir el caso al Tribunal Europeo. Sin embargo, ambos escenarios parecían poco probables, apunta Josh O’Byrne, estratega de Citi, en declaraciones recogidas por Bloomberg.

Con todo esto, como reconocen en Berenberg, “el riesgo de choques próximos en las negociaciones entre Reino Unido y la Unión Europea permanece elevado”. Teniendo en cuenta esto y la perspectiva de hasta tres subidas de tipos en Estados Unidos a lo largo de 2017, los expertos del banco alemán consideran bastante probable que la moneda británica se mueva a mediados de año en niveles inferiores a los 1,2 dólares.

Mientras tranto, la debilidad de la libra volvía a convertirse este martes en un punto de apoyo para la bolsa británica. El índice Ftse 100 lograba cortar una racha de tres caídas consecutivas y repuntaba en torno al 0,2%, a pesar del desplome de compañías como British Telecom o EasyJet, que cedían más del 17% y del 9%, respectivamente.