Guillem López-Casasnovas es menorquín, consejero de Gobierno del Banco de España, miembro del Consejo Asesor para la Reactivación Económica y el Crecimiento (CAREC) desde 2005 e independentista declarado. El representante del supervisor del sistema financiero español dejará su puesto en marzo, tras haber renovado su cargo en marzo de 2011.

Ante su inminente salida, la Generalitat ha empezado a moverse entre bambalinas para asegurar su cuota de poder en el órgano supervisor. Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, ha trasmitido a la cúpula del Banco de España su preocupación en torno a que el sillón que abandone López-Casasnovas sea ocupado por otro catalán, según ha podido saber El Independiente. 

El Banco de España, en principio, asume el reemplazo del consejero saliente por otro representante catalán, pero no está claro si se plegará a que el nuevo ejecutivo abandere el ideario político de Puigdemont. En este punto, podría desatarse una batalla entre instituciones, que tendrá como protagonista a Luis de Guindos, ministro de Economía.

López-Casasnovas deja el cargo en marzo y la Generalitat se moviliza para mantener su cuota de poder

Y es que, tal como recoge la Ley 13/1994, de 1 de junio, de Autonomía del Banco de España, los consejeros «serán designados por el Gobierno, a propuesta del Ministro de Economía y Hacienda, oído el Gobernador del Banco de España. Deberán ser españoles, con reconocida competencia en el campo de la economía o el derecho».

La defensa del independentismo catalán que López-Casanovas ha paseado por diferentes foros ha sido cuestionada por parte del sector financiero.

Entre sus intervenciones más sonadas, destaca un debate que mantuvo con el ex ministro socialista de Economía y Hacienda Carlos Solchaga en la Asociación de Periodistas Europeos y la Fundación Diario Madrid, unos meses antes del simulacro de referéndum de autodeterminación de Cataluña el 9-N de 2014.

López-Casasnovas rebatió los datos de las balanzas fiscales de Cataluña e incidió en que «no se pueden construir escenarios tremendistas», sino intentar ver cómo se «apaciguan los contras y se aprovechan los pros» de una posible independencia. Aseguró que los catalanes tienen «toda la información» para valorar el proceso y aseguró que la insuficiente financiación autonómica de Cataluña es una de las causas del creciente desafecto hacia España, aunque hay muchas más.

Citó, por ejemplo, el aeropuerto de Barcelona, por estar durante mucho tiempo «supeditado a intereses» de otros aeropuertos, así como el retraso en infraestructuras, el desbarajuste sobre el trazado del corredor mediterráneo o el espejo del concierto vasco, que «ha sido fatal».

En su opinión, «la sociedad catalana se ha cansado de tonterías» y «se enfada porque ve que hay un cierto ninguneo» hacia Cataluña en aspectos que van más allá de la economía, como la lengua o la cultura.

El catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, que fue nombrado consejero del Banco de España hace ya más de una década a propuesta de CiU, criticó abiertamente el comunicado que las patronales bancarias AEB y CECA lanzaron, a finales de 2015, advirtiendo de que una “ruptura unilateral del marco constitucional” por parte de las fuerzas independentistas catalanas les haría replantearse su presencia en la región.

Cambios en la cúpula de la institución

La próxima salida de López-Casasnovas no es el único cambio en la cúpula de la institución.  La semana pasada, el Gobierno propuso a Fernando Eguidazu como nuevo consejero del Banco de España, en sustitución de Ángel Luis López Roa, cuyo mandato expiró el 20 de enero.

La designación de Eguidazu, propuesto por Economía, será ratificada próximamente en Consejo de Ministros. Eguidazu, como López Roa, serán consejero ejecutivo y se sentará en el comité ejecutivo de la institución supervisora.

Paralelamente, el Ministerio que lidera Guindos ha propuesto la renovación de Carmen Alonso, que se mantendrá en el cargo durante seis años más.