Goldman Sachs cambia el chip. Mientras los últimos años de crisis la exposición de la banca al ladrillo ha supuesto un lastre para el negocio financiero, el gigante americano considera que el «viento en contra» se va a convertir en «viento de popa», de ahí que recomiende comprar dos de las entidades españolas con mayor cartera de activos adjudicados: CaixaBank y Santander.

Por el contrario, Bankinter, el banco con menor exposición inmobiliaria, es un valor a evitar. Goldman aconseja vender las acciones del banco que lidera María Dolores Dancausa y prevé una caída potencial del 5%. Se muestra neutral con Bankia, Sabadell e, incluso, Popular.

El gigante de la inversión señala que, tras ocho años de continua contracción del sector inmobiliario, los precios de la vivienda empezaron a crecer en 2016 y prevé incrementos adicionales de entre el 4% y 6% durante los próximos años, lo que supone un giro para la banca, ya que los mayores precios pueden reducir con fuerza sus provisiones.

Goldman Sachs confía en que los precios de la vivienda repunten entre un 4% y un 6% en los próximos años

«La exposición de los bancos españoles al sector inmobiliario sigue siendo grande y problemática, con los supervisores presionando a los bancos para que reduzcan significativamente sus activos improductivos en los próximos años. No obstante, esperamos que un fuerte impulso en el momentum del sector inmobiliario provoque un cambio de régimen para los bancos españoles», señala un informe claramente positivo con el devenir de las carteras tóxicas de la banca española.

Popular es, según los analistas de Goldman, el banco que más se beneficiaría de una rápida recuperación del sector inmobiliario en el país. En este escenario, la entidad, que cerró 2016 con pérdidas por valor de 3.500 millones de euros, podría ganar 1.000 millones de euros con la venta de activos problemáticos. Sin embargo, en un escenario desfavorable, sufriría pérdidas superiores a los 1.800 millones, según Goldman.

Es por tanto, el banco con mayor dispersión en términos de valoración. El informe le da un potencial de revalorización del 33% es el escenario más favorable, al tiempo que vislumbran un riesgo de caída del 62% si el sector inmobiliario no mantiene su tendencia positiva.

Confianza en CaixaBank

Por esta razón, se muestran más favorables con CaixaBank. En su opinión, se trata de un jugador enfocado en la recuperación macroeconómica e inmobiliaria española y, por ende, resultará especialmente beneficiado en el escenario previsto. «Con CaixaBank como el mayor banco nacional español (348.000 millones de euros en activos), esperamos que esta mejora en la calidad crediticia se traduzca en un aumento significativo de ROTE [retorno sobre el capital tangible], que vemos pasar de 6,6% en 2016 a más del 11% en 2019».

El banco español juega con otros puntos a su favor, como sería el repunte de los tipos en la zona euro, ante los que muestra una elevada sensibilidad; la reducción de los riesgos sistémicos en el sector bancario portugués, en plena adquisición de la entidad lusa BPI; y el potencial de revalorización de Repsol, del que controla un 10%.

Así, los analistas de Goldman Sachs le otorgan un potencial del 41% en doce meses y la han añadido a su lista compras convencidas.

La firma estadounidense también mantiene una visión favorable respecto Santander, al que otorga un potencial de hasta el 27%, al considerar que puede verse muy favorecido por la fuerte recuperación macro en España, la reducción de la presión reguladora y un posicionamiento geográfico preferible al de BBVA, por las mejores perspectivas de Brasil frente a México. No obstante, el banco presidido por Ana Botín es excluido de la lista de compras convincentes, dado su buen desempeño en los últimos tiempos.

La firma estadounidense prefiere a Santander frente a BBVA por su posicionamiento internacional

Precisamente la exposición exterior representa una rémora en la valoración de BBVA, al que da una recomendación de neutral, pese a su capacidad para beneficiarse de la mejora del escenario económico en España. «El impacto positivo de un menor coste de riesgo en España sólo es suficiente para compensar el impacto negativo de su exposición a México», advierte.

El mismo consejo ofrece la entidad respecto a Bankia y Sabadell. En el caso del primero, advierte de que su dependencia de la evolución de los tipos de interés en la eurozona seguirá presionando sus márgenes a corto plazo, pero cree que podría llegar a compensarlo por la dinámica de calidad de sus créditos, su fortaleza de capital o el mayor plazo con que cuenta el Estado para llevar a cabo la privatización.

En cuanto a Sabadell, Goldman destaca el atractivo de su dividendo, por encima de la media, que debe servir de apoyo ante las incertidumbres que generan cuestiones como la previsible ralentización de la actividad crediticia en Reino Unido.

Finalmente, la peor nota queda para Bankinter, a pesar de ser «un banco excepcionalmente bien administrado». Su buen desempeño durante la crisis ha estado basado, en gran medida, a su menor exposición al ladrillo. Ahora, que se espera que éste se convierta en un punto de apoyo para el sector, «su menor perfil de riesgo y su menor exposición al negocio inmobiliario limita su capacidad para capitalizar esta tendencia» y su elevada prima respecto a sus competidores podría reducirse.