La reedición de la crisis griega sigue sumando episodios que suenan a viejo. El Gobierno del país vuelve a mostrarse reticente a implementar algunas de las reformas que le exige Europa si quiere recibir su ayuda económica. Y una vez más, Alemania toma la voz cantante para recordarle que sólo tiene dos alternativas: reformas o salida del euro.

En esos términos se ha expresado este jueves el ministro de Finanzas germano, Wolfgang Schauble, en una entrevista para la televisión alemana ARD citada por el diario británico The Guardian. “La presión sobre Grecia para que lleve a cabo las reformas debe mantenerse para que el país pueda ser competitivo. De lo contrario no podría permanecer en la eurozona”, señaló Schauble, considerado el inspirador del actual programa de rescate de Grecia.

Un reciente informe del FMI, en el que aseguraba que la deuda griega es insostenible, ha vuelto a poner sobre la mesa la posibilidad de una nueva quita sobre los pasivos helenos. Para el ministro alemán, no obstante, esta opción resulta inasumible. “No podemos aceptar la reducción de las deudas para un miembro de la moneda común europea; esto está fuera de discusión en el marco del tratado de Lisboa. Es por eso que Grecia debería dejar la moneda común”, apuntó el ministro alemán.

El interés del bono griego a dos años alcanzó el 10,23%, su nivel más elevado desde junio de 2016

Estas palabras no han pasado desapercibidas para los inversores. El interés del bono griego a dos años escaló este jueves 74 puntos básicos y se situó en el 10,23%, su nivel más elevado desde junio de 2016. En poco más de dos semanas, esta tasa se ha incrementado en más de 420 puntos.

Este repunte, aunque aún lejano a los máximos alcanzados en episodios convulsos, como los del verano de 2015, es reflejo de las crecientes inquietudes de los inversores sobre la situación de Grecia, que debe recibir en los próximos meses el siguiente tramo del plan de rescate europeo.

Las diferencias entre los acreedores, agudizadas tras el reciente informe del FMI, la escasa disposición del gobierno heleno a asumir nuevas reformas ante la creciente contestación social y el cargado panorama electoral europeo, que dificulta que los gobiernos de la región suavicen las condiciones del rescate (por el poco apoyo que encontraría la medida entre sus electores), conforman un escenario de negociaciones muy complejo.

Evitar retrasos

El debate sobre las necesidades de Grecia se ha incrementado en los últimos días y, también este jueves, Klaus Regling, director gerente del fondo de rescate del Mecanismo Europeo de Estabilidad Financiera (MEEF), se mostró igualmente reacio a la posibilidad de una quita.

“La solución para Grecia no radica en un alivio adicional de la deuda, sino en que el gobierno implemente las reformas para evitar retrasos en el desembolso del siguiente tramo del préstamo del MEEF”, señaló.

Para defender su postura, Regling recordó que “la experiencia pasada demuestra que hacer préstamos a cambio de reformas funciona. No es una coincidencia que Irlanda y España tengan hoy en día una de las tasas de crecimiento más altas de Europa y muy bajos costes de financiación después de completar con éxito los programas de rescate con reformas exigentes”. El buen hacer de la economía griega en 2016 sería una muestra de esto, según su punto de vista, pero “retrasos adicionales podrían poner en peligro esta tendencia positiva”.

Aunque Grecia no afronta ningún vencimiento de deuda importante antes de julio, las necesidades de que parlamentos como el holandés, que debe disolverse antes de las elecciones del próximo 15 de marzo, de el visto bueno a un nuevo pago por parte de los acreedores, hace más apremiante la resolución de las diferencias actuales. La reunión que mantendrá el Eurogrupo el próximo 20 de febrero es vista como esencial para desactivar este nuevo conato de crisis.

Los expertos confían en que se alcance una solución a última hora, pero advierten de los riesgos

Los expertos son optimistas sobre la resolución de la situación. “Sospechamos que un camino a seguir será encontrado en el último minuto, como de costumbre, pero mientras tanto habrá una incertidumbre continua”, Nick Kounis, responsable de análisis macro de ABN Amro.

Como observa, Jan Von Gerich, analista de renta fija de Nordea, “ofrecer más concesiones a Grecia no es una perspectiva popular para ninguno de los gobiernos que se enfrenta a elecciones, aunque tampoco lo es otra crisis de la deuda”.

Y es que, en su opinión, el complejo escenario actual reviste de mayor gravedad al nuevo brote de crisis en torno a Grecia. “Grecia, por sí misma, probablemente no sería suficiente para desencadenar otra crisis amplia de la deuda en la eurozona. Sin embargo, al mismo tiempo que los riesgos políticos, especialmente en Francia, están causando temblores, las preocupaciones griegas tienen más potencial para intensificar el impacto en el mercado. Como resultado, los acontecimientos griegos claramente justifican una postura cautelosa sobre los mercados de bonos soberano europeos por ahora”.