En el año 2007 Netflix emitió su primer contenido en streaming. No era el nacimiento de la plataforma, que ya llevaba 10 años haciendo las veces de vídeoclub por correo, enviando DVD a todos sus suscriptores en Estados Unidos. El despegue de la compañía fue lento, y hasta 2010 la importancia de internet no superó a la del negocio analógico.

Hoy en día la compañía de Los Gatos, en California, roza los 100 millones de usuarios de pago en todo el mundo, pero todavía mantiene a cinco millones de fieles que reciben periódicamente los sobres rojos con discos en su interior.

Desde ese 2010, y hasta hace bien poco, la compañía ha dedicado sus esfuerzos y sus recursos a entrar en millones de salones. Hasta ahora. Netflix ya no quiere aparecer en la televisión o el ordenador de sus clientes, quiere ser la protagonista en sus móviles.

«Estamos destinando recursos para conseguir que los contenidos en dispositivos móviles sean casi instantáneos»

Así lo ha deslizado el fundador y CEO de la empresa, Reed Hastings, durante su intervención en el Mobile World Congress de Barcelona. No ha admitido preguntas y apenas ha dejado titulares, pero los esfuerzos de sus tropas por colarse en nuestros móviles son patentes.

El primer paso lo dieron hace pocos meses, implementando la posibilidad  de que los usuarios descarguen contenidos para verlos sin conexión. Eso ahorra datos a sus clientes, que además pueden ver sus series y películas favoritas mientras están en el metro o viajan en avión. Punto para ellos.

“Netflix está por todas partes. El uso de los móviles ha crecido enormemente. La ambición es global y eso sólo te lo ofrece internet”, ha explicado Hastings. “Estamos dedicando muchos recursos para conseguir que los contenidos en dispositivos móviles sean casi instantáneos”.

Fuerte competición

La compañía, que acaba de ganar su primer Oscar por el documental sobre los cascos blancos, sí ve dificultad en conseguir que sus usuarios tengan la mejor experiencia en dispositivos móviles. “A veces descargar los datos para conseguir buena calidad es difícil. Sí que es importante el paso que están dando ciertas compañías en cuanto a ofrecer datos ilimitados a sus usuarios. En principio, con una velocidad de descarga baja ya deberían poder ver Netflix sin cortes”, ha recalcado.

En cuanto a la calidad que puedan soportar esos dispositivos móviles, Hastings no se ha mostrado preocupado y ha afirmado que “las pantallas hoy en día son muy, muy buenas. En un Smartphone se pueden ver bien los contenidos”.

También ha retado a sus competidores. “En unos años podremos ofrecer una calidad máxima en móviles. Poder ver sus series o películas en cualquier sitio y en cualquier momento le da a los usuarios la sensación de libertad. Eso es lo que queremos conseguir”.

Hastings no ha querido mojarse demasiado sobre sus competidores. De hecho, en la enumeración que ha hecho, se ha olvidado de su principal rival: HBO. «La competencia no intenta matarnos. YouTube Red, Amazon Prime, la BBC… cada uno intenta hacer su camino», ha dicho.

Contenidos y más contenidos

En cualquier caso, las palabras del CEO de Netflix han orbitado alrededor de los contenidos en todo momento. «La ambición es hacer los mejores contenidos del mundo. Tienen que ser, además, arriesgados», ha relatado mientras realizaba uno de los pocos anuncios de la velada: la plataforma estrenará en seis semanas una de sus series más polémicas, titulada 13 Razones, que está basada en un libro homónimo en el que una joven alemana da otros tantos motivos para suicidarse. «Tocará temas muy duros, pero no nos da miedo».

Hastings también se refirió a la primera producción propia de Netflix en España, Las Chicas del Cable, que verá la luz a nivel mundial el próximo 28 de abril. «Queremos hacer historias de todos los sitios». La serie narrará las desventuras de las cuatro primeras telefonistas de España, y su situará en el Madrid de 1928.

«Estamos creciendo mucho con alianzas a lo largo y ancho del globo. Series como 3% o Narcos, producida en español e inglés por una compañía francesa, nos han funcionado muy bien», ha explicado el fundador de la compañía.

De la misma manera, le ha recordado a los operadores tradicionales de televisión de pago que no son enemigos. «Tienen una relación rara con nosotros, creen que los robamos clientes. Sin embargo no es así. Sólo hay que ver el caso de Estados Unidos, donde pese al crecimiento de Netflix las cifras de esas plataformas siguen más o menos igual en cuanto a suscriptores», ha dicho.

Ni siquiera Hastings se atreve a pronosticar cómo será su criatura dentro de 10 o 20 años. «Si hace 10 años me cuentan cómo iban a ser ahora las cosas… Quién sabe lo que será en una década». Razón no le falta.