Spotify anunció en la noche de este jueves que ha alcanzado los 50 millones de suscriptores, una marca que vuelve a demostrar que la compañía sueca dirigida por Daniel Ek domina con mano de hierro el sector de la música en streaming, pese a los diferentes intentos de sus rivales.

Ni el músculo financiero de Apple Music, ni la innovación de Amazon Prime Music, ni el glamour y las influencias de Jay Z con Tidal ni los bajos precios de SoundCloud. Nadie ha logrado mermar lo más mínimo la engrasada maquinaria escandinava, que sigue sumando usuarios de pago a un ritmo imparable.

En marzo del año pasado Spotify anunciaba que ya había roto la barrera de los 30 millones de usuarios, una cifra que quedó muy vieja para septiembre, cuando Ek utilizó su cuenta personal en Twitter para informar al mundo de que los 40 millones habían quedado ya atrás.

Si sumamos a los oyentes de su servicio de música gratuita, a los que monetizan a través de anuncios publicitarios, la cifra supera ampliamente los 100 millones de usuarios.

De hecho, el unicornio sueco está rompiendo sus propios tiempos. La barrera de los 10 millones de suscriptores fue la que más le costó romper, pues tardó hasta cuatro años, pero desde entonces las marcas han ido reduciéndose.

Desde que superara esa decena hasta que alcanzó los 20 millones apenas pasaron 13 meses, pero sólo hubo que retirar nueve hojas del calendario más para llegar a los 30 millones. Seis meses más tarde ya había 40 millones de personas pagando una cuota mensual por escuchar Spotify, y desde ese momento, que fue en septiembre del año pasado, sólo han pasado cinco meses hasta esta media centena.

Actualmente Spotify está presente en 60 países y tiene un catálogo que alcanza las 30 millones de canciones. La mayoría de ellas las proveen los sellos discográficos tradicionales, una partida que se come el 70% de los ingresos anuales del servicio de música en streaming.

Spotify raramente publica sus cuentas, dado que es una empresa de capital privado y no tiene obligación de hacerlo, pero las cifras de 2015 situaron los ingresos en 1.730 millones de euros, pero 1.430 millones de esa cantidad se fueron directos a pagar los derechos de los artistas.

Una batalla en desventaja

Cuando Apple decidió embarcarse en el mundo de la música en streaming el sector contuvo la respiración. No es una sorpresa, ya que la mayor empresa del mundo por capitalización tiene unos recursos financieros y una influencia como marca que es muy difícil de superar. Sólo por el hecho de ofrecer el servicio ya había millones de personas dispuestas a suscribirse por el hecho de llevar el sello de Cupertino.

Pero en este caso Apple va a remolque en una batalla que puede dar por perdida. En diciembre del año pasado Apple Music alcanzó los 20 millones de usuarios, una marca que para mediados de febrero ya había rebasado “holgadamente”, según el responsable del servicio, Eddy Cue.

En cualquier caso, la firma dirigida por Tim Cook no se va a rendir y ya ha prometido redoblar sus esfuerzos sin escatimar en recursos financieros. El modelo de artistas exclusivos que perseguía Apple Music ya ha demostrado sus carencias en el medio y largo plazo, tanto para los propios cantantes como para las plataformas, pero la firma estadounidense tiene capacidad más que de sobra para variar su rumbo en pleno vuelo. No es tarde para presentar pelea.