Durante los meses del pasado verano Nicolás Rodríguez llegaba cada mañana a las oficinas del Sporting de Gijón en Mareo de Abajo, una localidad asturiana de 200 habitantes, sabiendo que su trabajo iba a ser complicado. Había que reforzar una plantilla que se había quedado en Primera División, pero que necesitaba chapa y pintura para sobreponerse a la salida de jugadores clave.

Tras muchos esfuerzos, el director deportivo del club gijonés consiguió todo un hito: incorporó a 13 jugadores con un gasto total de un millón de euros. Duje Cop, un delantero croata cuya cesión le ha costado al club 500.000 euros; el defensa Fernando Amorebieta, al que el Fulham inglés tasó en 300.000 euros, y el portero Diego Mariño, procedente del Levante a cambio de 200.000 euros, conformaron la factura en la que invertir esos seis ceros. El resto de fichajes, a coste cero.

Actualmente el Sporting ocupa la penúltima plaza de la clasificación, ha despedido al entrenador con el que comenzó la temporada y está a siete puntos de la salvación. Traducción: las cosas pintan mal. Es muy posible que, mientras, Rodríguez esté en su despacho echando de menos algo más de presupuesto para haber sumado algún otro jugador en posiciones clave.

Dinero, precisamente, es lo que sobra en un mundo diferente que está empezando a despuntar. Es muy posible que todo el que lea esto haya oído hablar del Sporting de Gijón, pero pocos reconocerán el nombre de FaZe Clan.

FaZe Clan es un equipo nortemaericano de videojuegos que, tras años dominando la escena del Call of Duty, lleva un par de temporadas despuntando en uno de los eSports más populares del mundo, el Counter Strike: Global Assault.

El dueño de Faze, Thomas Oliveira, no tiene que pasar por los mismos problemas que Nicolás Rodríguez para sumar jugadores a su equipo. Hace unas fechas, Temperr, que es el alias de Oliveira, sacó la chequera y pagó la cláusula de rescisión (sí, hay cláusulas de rescisión) de un jugador bosnio llamado Nikola Kovac, más conocido como NiKo, para incorporarlo a su alineación.

Oliveira desembolsó 500.000 dólares -más de 470.000 euros- y rubricó el fichaje más caro de toda la historia en esta modalidad.

Cifras de récord

No es sólo que un equipo de Counter Strike, que ni siquiera es el mejor del mundo -honor que corresponde a los daneses de Astralis-, pueda desembolsar tal cantidad por un sólo jugador, es que el músculo financiero llega más allá. En el verano de 2016 FaZe decidió renovar su equipo del popular videojuego y se compró el club G2, propiedad del español Carlos Ocelote Rodríguez, por 700.000 dólares, más de 660.000 euros.

No es la primera gran operación del ex jugador español, que ya vendió a Adil Benrlitom, más conocido como ScreaM, por 160.000 euros a Titán, un equipo con base en Singapur. Ocelote reconoció que se hizo con G2 por una cantidad de «seis cifras, pero bajas», por lo que la rentabilidad ha sido más que considerable. El acuerdo dictó que FaZe pagaría 300.000 dólares en el momento y luego abonaría los 400.000 restantes en dos plazos idénticos.

En apenas cuatro años de vida, el conjunto norteamericano ya se ha llevado casi un millón de euros en premios. El último cheque, en este caso de 40.000 dólares (más de 37.000 euros), surgió tras llegar a la final de Counter Strike del Intel Masters, celebrado en la ciudad polaca de Katowice el pasado fin de semana. Allí sólo doblaron la rodilla en una peleada final ante los muchachos de Astralis.

Aun así, la principal fuente de ingresos del equipo es su canal de YouTube. En él, sus jugadores cuelgan vídeos de cómo es su día a día y, por supuesto, de sus partidas de entrenamiento y de competición. Actualmente el canal cuenta con 4,38 millones de suscriptores y sus vídeos han superado los 428 millones de reproducciones totales.

Una industria muy rentable

El fichaje, cláusula de rescisión mediante, de NiKo no está hecho al azar. El bosnio es uno de los mejores jugadores del mundo de la modalidad, y el paso del tiempo ayudará a amortizar y rentabilizar su incorporación. De momento, FaZe ya ha conseguido esa segunda posición en Katowice, aunque los resultados en los torneos no sea la principal fuente de ingresos del equipo, ya que los patrocinadores aportan más dinero. Los jugadores de Astralis, por ejemplo, lucen en su pecho el logo de Audi tras un acuerdo valorado en 750.000 euros.

Pese a que los acuerdos de patrocinio son la verdadera llave para el éxito económico, lo cierto es que para lograr los resultados que atraigan a estas grandes empresas se necesita un quinteto de jugadores -al Counter Strike se juega cinco contra cinco- que sean élite. En apenas dos meses, el quinteto de FaZe ha ganado un total de 256.000 dólares, más de 240.000 euros, impulsados sobre todo por los 74.000 que ya ha sumado una de sus estrellas, el noruego Havard Rain Nygaard, y por los más de 67.000 del francés Fabien Kioshima Fiey.

Eso sólo en lo que llevamos de año. En sus carreras las cantidades son mucho mayores. Con apenas 22 años el galo Kioshima ya tiene ganancias superiores a los 250.000 dólares (más de 236.000 euros), mientras que el danés Finn Andersen, que juega bajo el nick Karrigan, ya se ha hecho con más de 272.000 dólares (más de 257.000 euros) a sus escasos 26 años.

Aún son superiores las de los muchachos de Astralis, que acabaron por derrotar a FaZe en la finalísima del torneo de Katowice. Entre las tropas danesas destacan Peter dupreeh Rassmussen y Nicolai dev1ce Reedtz, que a lo largo de sus carreras ya han ganado 391.000 y 388.000 euros respectivamente, sólo en premios de torneos. Tienen 23 y 21 años, respectivamente.

El jugador que más dinero ha conseguido reunir en lo que llevamos de año es Jun Tae Yang, que juega al Starcraft 2 bajo el nick TY y ya ha superado los 300.000 dólares, casi 285.000 euros. Las cifras, en este caso, sí que están algo desvirtuadas ya que se ha hecho con la victoria en el Campeonato del Mundo de la modalidad, celebrado el pasado 15 de enero en la localidad china de Changzhou.

Por clubes la comparación es más difícil de hacer, ya que algunos de ellos tienen equipos compitiendo en Counter Strike, en Call of Duty, en League of Legends… Eso les hace sumar más dinero en premios que otros más centrados en una sola disciplina. Aun así, el más rentable es EnVyUs, que ya se ha hecho con casi 850.000 dólares (más de 800.000 euros) en lo que llevamos de 2017.

Volvamos a terrenos conocidos. A comienzo de la temporada pasada la Liga de Fútbol Profesional (LFP) llegó a una acuerdo con los clubes para hacer una subida cercana al 20% en el sueldo mínimo de los futbolistas de Primera y Segunda División. Según lo publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE), los de la máxima categoría tienen que cobrar, al menos, 155.000 euros al año, mientras que los de la segunda categoría se embolsarán un mínimo de 77.500 euros al año.

Sólo en los primeros 70 días de 2017 ya hay 33 jugadores que han logrado ganancias por encima de los 77.500 euros jugando a eSports.