Fomento volverá a sacar a concurso “alguna” de las nueve autopistas de peaje en concurso de acreedores cuando se resuelva el proceso de liquidación en el que están inmersas las nueve. Y cuando el Estado pague una cantidad que el ministro de Fomento ha estimado este lunes 17 de abril en menos de 3.000 millones de euros, que es en teoría la deuda financiera de estas carreteras quebradas en manos de fondos buitre. “[Las autopistas] son viables si no se considera su mochila“, ha declarado De la Serna en un hotel de Madrid en un encuentro organizado por El Economista.

Son viables si no se considera su mochila”, ha dicho Serna

La “mochila” es la deuda que soportan, y que Fomento tiene que abonar porque cuando se encargó la construcción de las nueve quebradas -durante el Gobierno de José María Aznar- se incluyó en los contratos la Responsabilidad Patrimonial de la Administración (RPA). La RPA es un aval estatal por el cual el Ejecutivo central debe indemnizar a los acreedores en caso de que las expectativas de tráfico se desplomen.

El ministro ha indicado que las expectativas ahora mejoran, y por eso pueden volver a ser gestionadas por concesionarias privadas tras abonarse la deuda con dinero público. “Tienen un beneficio bruto de explotación (Ebitda) positivo y alguna de ellas presenta aumentos de tráfico mensuales de casi el 20%”, ha asegurado De la Serna.

Evitar un rescate caro

Seittsa (la empresa pública creada para canalizar el rescate de las autopistas de peaje), ha añadido el ministro, está preparada para quedarse con alguna de las autopistas. “Y está preparada también para abordar su posterior relicitación”. Al sacarlas de nuevo a concurso, se podrían obtener de nuevo recursos para pagar el rescate y así evitar un impacto doloso en las arcas públicas, ha remachado. Según la patronal Seopan, cada vez más enfrentada con Fomento, la cantidad a abonar supera los 5.000 millones.

La empresa Seittsa “está preparada para la relicitación” de peajes en concurso

Las nueve autopistas de peaje en bancarrota -gestionadas por ocho concesionarias- son las radiales de Madrid R-2, R-3, R-4 y R-5, la AP-36, la AP-41, la M-12 Eje Aeropuerto de Barajas, la Circunvalación de Alicante Ciralsa y el tramo de peaje Cartagena-Vera. El ministro ha confirmado que las negociaciones con los fondos han concluido, ya que éstos rechazan el antiguo plan de 2014 según el cual la banca acreedora -fondos buitre- tenía que asumir una quita del 50% a la deuda financiera y titulizar en un bono el resto del pasivo.

Ahora todo queda en manos de los jueces, que están resolviendo cada caso individual con sentencias dispares. En algunos casos (como la AP-36 entre Ocaña y La Roda) se ha decretado la liquidación; en otros, se ha aceptado el recurso de Fomento y la liquidación se pospone. Sea como fuere, el lío de las carreteras de peaje en quiebra promete durar todavía.