El secretario de Estado de Presupuestos, Alberto Nadal, admite en público que la previsión de Presupuestos para 2016 fue «excesivamente alta». Nada menos que 28.000 millones de más respecto a lo que finalmente entró en las arcas del Estado, según los cálculos de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF). Sin embargo, el Gobierno, con la boca algo más pequeña, habla ya de algunas de las consecuencias de este desfase.

Una de ellas es un sapo que el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, podría tener que tragar en 2018. En 2016, como cada año, el Presupuesto incluyó en el Presupuesto unas transferencias a las comunidades autónomas y ayuntamientos como adelanto de la previsión de ingresos de ese año. Como resultado, en medio de la alegría presupuestaria por el lado de la recaudación, las regiones ingresaron 9.700 millones de euros más respecto a 2015.

Sin embargo, si la previsión de ingresos es optimista, este avance supone, de hecho, una sobrefinanciación, puesto que más del 50% de la previsión de ingresos de cada año va a parar a las administraciones territoriales, que tienen cedidos el 50% del IVA y el IRPF, el 58% de los impuestos especiales y el 100% del impuesto sobre la electricidad.

El problema llegará en 2018. Cada año, Hacienda echa cuentas con las comunidades autónomas respecto a los transferido dos años antes, de forma que se produce una liquidación. El año que viene, cuando se revise el ejercicio 2016, resultará que los ingresos finalmente obtenidos no cuadrarán con el avance realizado y las comunidades autónomas podrían tener que devolver parte de esos 9.700 millones de euros.

Nadal lo ha dejado caer en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados de este martes. «Si cometimos un error de sobrestimación, también lo cometimos sobrefinanciando las comunidades autónomas», afirmó  Nadal.

Cautela en el Ministerio

Ahora bien, sobre si el Gobierno está abocado a reclamar una devolución de parte de esos ingresos, Nadal aseguró «habrá que verlo todo». Se refería al análisis que habrá que hacer de la aportación inicial o al efecto que podría tener las reformas de la financiación autonómica y local.

En esta ecuación habrá que valorar, por ejemplo, que el mayor desfase presupuestario por el lado únicamente de la recaudación tributaria, que fue de unos 7.200 millones de euros, no recayó en el IRPF o el IVA, los principales tributos transferidos, lo que podría minorar los ingresos de más que las comunidades autónomas tendrían que devolver.

En cualquier caso, Nadal no cerró la puerta a la posibilidad de que a las administraciones territoriales les salga a devolver en 2018 y lo vio como una posibilidad.  «Ya pasó en  2008 y 2009, cuando las comunidades autónomas tuvieron que devolver cerca de 26.000 millones de euros por desviaciones en el cálculo», recordó.

El Gobierno no infló, se equivocó

Nadal defiende al Gobierno y atribuye a la inflación negativa registrada durante parte del ejercicio en 2016 parte de la desviación en la previsión de ingresos procedentes de los impuestos.

«Se ha dado una circunstancia anómala de crecimiento económico e inflación negativa que no se había dado en el pasado, con lo cual es muy difícil analizar la elasticidad de las bases imponibles por parte de la Agencia Tributaria», esgrimió.

Asimismo, recordó que la reforma fiscal de 2015 tuvo un impacto superior al previsto por Hacienda –un total de 13.000 millones de euros, 6.000 millones en 2016–, y aseguró que prever el comportamiento de la recaudación por el Impuesto de Sociedades, el principal incumplidor, es muy difícil por su carácter volátil en tanto que depende del comportamiento de los beneficios empresariales.

«Ni la AIReF ni Hacienda tienen la bola de cristal», dijo, para añadir a renglón seguido que ningún Gobierno acierta con la previsión de ingresos: «Ninguno acertó, ni por arriba ni por abajo», dijo.

Confianza en la previsión de ingresos para 2017

De cara este año, Nadal lo afronta con confianza. «No estaremos muy desacertados en la previsión de ingresos para este año», enfatizó plantando cara a los que han criticado el Presupuesto de este año por estar supuestamente inflado de nuevo. Postura ésta que ha hermanado de manera involuntaria a instancias tan dispares como PSOE y FAES.

Como ya adelantó a El Independiente, la cifra de ingresos para este año se situará en niveles precrisis, de acuerdo con lo presupuestado y partiendo de unas previsiones de crecimiento que se están revelando conservadoras.

Este martes, el Fondo Monetario Internacional (FMI), que suele ser más pesimista que el Gobierno, ha elevado su previsión de crecimiento para España al 2,6% en 2017, una décimas más que el cuadro macroeconómico oficial. Asimismo, las últimas previsiones del Servicio de Estudios de BBVA también se han mostrado mucho más optimistas, con una tasa del 3% para este año.