El FMI advierte, en su informe semestral sobre la estabilidad financiera mundial (Global Financial Stability Report, GFSR), que la banca europea necesita tomar más medidas para ser viable y no suponer un riesgo sistémico para la economía.

“El sector bancario europeo progresó de manera considerable en los últimos años, y el optimismo en torno a una aceleración cíclica de las economías avanzadas ha empujado al alza los precios de las acciones de la banca europea. Sin embargo, es poco probable que una recuperación cíclica baste por sí sola para restablecer las utilidades de los bancos aquejados por una debilidad persistente”, explica la institución,

“En 2016, casi tres cuartas partes generaron escasa rentabilidad (definida como un rendimiento del capital inferior a 8%)”, advierte el FMI.

Tres cuartas partes de las entidades europeas generaron un retorno sobre el capital inferior al 8% en 2016

En el recién publicado informe, el organismo pone el foco en países como España, donde “los sistemas bancarios” tienen “un nivel de activos elevado en relación con la economía, con una cola de bancos larga y débil, o con demasiados bancos con intereses regionales o estrechos”. La banca española acumula cerca de 200.000 millones de euros en activos improductivos.

Añade que “aunque se están tomando medidas para solucionar las dificultades de rentabilidad, es necesario progresar más para subsanar la bancarización excesiva en los países que enfrentan mayores retos”.

Por otro lado, la institución que preside Christine Lagarde apunta que “las dificultades […] no sólo constituyen un problema dentro de los respectivos países, sino que pueden afectar a la rentabilidad de los grandes bancos de importancia sistémica en Europa”. Dentro de la banca española, sólo Santander es considerado una entidad de riesgo sistémico.

Insta a los reguladores a tomar medidas para resolver las instituciones no viables y a vigilar la asunción de riesgos

El FMI pide cambios estructurales para mejorar la rentabilidad, ya que, en su opinión, “es poco probable que una simple reestructuración de los modelos de negocio genere suficiente rentabilidad”. Y puntualiza: “Si la situación no se resuelve, la combinación de escasas utilidades, falta de acceso al capital privado y elevada morosidad impedirá la recuperación y podría reavivar los riesgos sistémicos”.

Por otro lado, Lagarde alienta a los reguladores a “encontrar los eslabones débiles de los sistemas bancarios que tienen activos de una calidad significativamente problemática”.

Pide a los países encontrar los eslabones débiles de los sistemas bancarios que tienen activos problemáticos

Plantea la posibilidad de “evaluaciones focalizadas en las instituciones que aún no las hayan organizado. Acto seguido, los reguladores deberían tomar medidas para resolver las instituciones no viables y así eliminar el exceso de capacidad. Las autoridades, a su vez, deberían concentrarse en eliminar los impedimentos sistémicos a la rentabilidad, abordando la cuestión de los préstamos en mora y elaborando marcos que permitan acelerar la recuperación”.

La institución considera que “los reguladores deberían anticiparse a abordar la asunción excesiva de riesgos financieros”. En este sentido, les insta a “adoptar medidas prudenciales y de supervisión si las políticas de estímulo conducen a un aumento de la inversión financiada con deuda y a una agudización de las vulnerabilidades empresariales”.

En su opinión, “las reformas tributarias que reducen los incentivos de financiamiento con deuda podrían
ayudar a atenuar los riesgos de que el apalancamiento aumente más e incluso a alentar a las empresas a reducir el apalancamiento que cuenta con ventajas tributarias”.