La baronesa Ariane de Rothschild (El Salvador, 1965), máxima responsable del banco suizo Edmond de Rothschild, es una de las mujeres más influyentes del sector financiero en Europa. En 2015, fue nombrada presidenta del comité ejecutivo de una entidad que ha marcado el devenir de la historia de Europa desde que en el siglo XVIII, Mayer Amschel Rothschild, fundador de la dinastía, dio los primeros pasos para crear un imperio financiero que extendió su influencia por todo el viejo continente.

El barón Benjamin de Rothschild, presidente de la firma y marido de Ariane, representa la sexta generación de una familia que lleva el negocio bancario en las venas desde hace 250 años. Su ilustre apellido defiende tres valores: Concordia (unión), Integritas (honestidad) e Industria (trabajo).

Macron es un paso adelante para Europa y tiene mi apoyo frente al resto de fuerzas políticas en Francia”

Entre los episodios que la baronesa relata recurrentemente como una muestra elocuente de estos valores, con el acento en Integritas, figura la protagonizada por el Príncipe Guillermo I a principios del siglo XIX. El monarca confió a los Rothschild parte de su fortuna cuando Napoleón le forzó al exilio. Unos años más tarde, recobró su dinero y las plusvalías resultantes de las inversiones acometidas, como la financiación a la armada de Wellington durante las guerras napoleónicas.

Con estas credenciales, no sorprende que la baronesa Ariane de Rothschild se confiese fervientemente europeísta. Así, en relación a las elecciones francesas, la ejecutiva, ligada a la rama francesa de la familia, se muestra firme: “Soy una convencida del proyecto europeo tanto en política como en los negocios familiares y del propio banco. Emmanuel Macron es un paso adelante para Europa y tiene mi apoyo frente al resto de fuerzas políticas en Francia. Es una buena opción para hacer más Europa”, asegura en un encuentro con El Independiente, durante la presentación de la nueva bodega Benjamin de Rothschild & Vega Sicilia, en Samaniego (La Rioja), donde se elaborará vino bajo la marca Macán.

El vino Macán representa Europa; es fruto de la unión de fuerzas y experiencias de Francia y España”

“Macán representa Europa, fruto de la unión de fuerzas y experiencias de Francia y España. Un ejemplo de modelo de colaboración entre dos grupos familiares -Rothschild y, por la parte de Vega Sicilia, Álvarez-“, explica.

La ejecutiva se declara una enamorada de España, “un mercado duro y muy competitivo, pero con el que estamos comprometidos plenamente”. Es, de hecho, “el único país, además de Francia, en el que el grupo desarrolla sus tres líneas de negocio: banca, vinicultura y filantropía”.

España es un mercado duro y muy competitivo, pero con el que estamos comprometidos plenamente”

“Las tres actividades son sinérgicas”, opina. Y en las tres aplica una misma filosofía: “Primero es la calidad y, después, el precio, ya hablemos de vino o de servicios financieros. Esta premisa la comparte Vega Sicilia, de ahí que la alianza esté funcionando bien y que nos planteemos en el futuro seguir colaborando en nuevos proyectos”, sostiene.

Además, apunta que, “en el negocio del vino, como en el de la banca, es clave mantener una visión de largo plazo”. Y añade que, “en general, la inversión acometida en una bodega no se rentabiliza hasta pasados siete años”.

La compra de 12o hectáreas de viñedos y las instalaciones de la bodega, que suman 10.000 metros cuadrados, ha requerido una inversión de 22 millones de euros. Los técnicos de Vega Sicilia comenzaron a estudiar la calidad del terreno en 2002 y, de incógnito, para evitar que el precio se disparase si se conocía quién estaba detrás del proyecto, comenzaron a comprar suelos.

Buscamos oportunidades de inversión en el mundo de las plataformas digitales y las fintech

Más allá de su apuesta pro el vino, la baronesa señala que “siempre están valorando opciones de inversión” y ahora pone el foco, especialmente, en “incorporar talento para reforzar las divisiones de inversión, que incluye gestión activa y asesoramiento financiero.” Y es que, tal como subraya, “el valor de nuestra investment house (casa de inversiones) radica, precisamente, en el asesoramiento”.

En un momento de profunda reconversión del sector financiero, marcado por las nuevas tecnologías, la ejecutiva manifiesta su intención de buscar oportunidades de inversión en el mundo de las plataformas digitales y las fintech. 

En clave personal

Ariane de Rothschild, alta directiva en el sector financiero, un mundo eminentemente masculino, reconoce que, “por ser mujer, te ponen más a prueba”, pero matiza que “sólo sucede al principio, hasta que demuestras tu capacidad”. En su opinión, “el principal reto y desafío para conciliar su vida familiar y laboral es la falta de tiempo”. Y bromea sobre su rol como madre, frente al de ejecutiva: “Es más difícil lidiar con tres adolescentes que con los banqueros”.

Ciudadana francesa, nacida en El Salvador, su infancia y juventud transcurrió entre el citado país latinoamericano, Bangladesh, Colombia y El Congo. Tras terminar su formación universitaria -tiene un MBA por Pace University de Nueva York-, trabajó como trader en Nueva York, Australia y París.

Actualmente, además de presidir el comité ejecutivo del grupo Edmond de Rothschild, es la presidenta de las Fundaciones Edmond de Rothschild.

Los orígenes de los Rothschild

Los orígenes de los Rothschild se remontan al siglo XVI, pero no es hasta la década de 1760 cuando Mayer Amschel Rothschild pone la primera piedra para cimentar lo que se convertiría en un imperio bancario a lo largo y ancho de Europa.

A sus cinco hijos les encomendó construir una red bancaria en Europa. En 1809, el primogénito, Nathan Mayer Rothschild, instaló sus oficinas bancarias en Londres; en 1812, James, el menor, abrió sucursal en París. Benjamin de Rothschild, marido de la baronesa, procede de esta rama. Unos años después, en 1820, Salomon se instaló en Viena y Karl, en Nápoles, dejando a Amschel a la cabeza de uno de los bancos más influyentes de Fráncfort.