Santander se ha hecho con Popular por un simbólico euro, inmediatamente después de que las autoridades europeas hayan acordado el rescate del banco por su inviabilidad. En este punto, ¿cuál es la situación de los ahorradores, bonistas y accionistas de Popular?

Depositantes

Todo el dinero que tienen los clientes de Popular en depósitos (ahorro a plazo) y cuentas (ahorro a la vista) está completamente asegurado y en una entidad más sólida y solvente como es Santander.

Tal como ha señalado esta mañana el ministro Luis de Guindos, la operación “es una buena salida para la entidad, dada la situación a la que había llegado en las últimas semanas, ya que implica la máxima protección a los depositantes y la continuidad de la actividad”.

En cualquier caso, aunque Popular hubiese colapsado, todos los clientes tienen asegurados por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta 100.000 euros.

Partícipes de fondos de inversión

El dinero que tenían los clientes en fondos de inversión tampoco corre peligro, ya que los activos en los que invierten están completamente segregados del balance. Popular controla el 40% de Allianz Popular y tiene el acuerdo de la comercialización de los fondos a través de la red. Queda por ver cómo se modifica este acuerdo, pero todo parece indicar que lo más probable es que se rompa.

En cualquier caso, la gestora dará un plazo a los inversores, conocido como derecho de separación, para que, sin ningún coste, los partícipes de los fondos de Popular traspasen su patrimonio a otros productos.

Accionistas

Los tenedores de acciones sí van a sufrir pérdidas, ya que han sido amortizadas en la operación. Banco Popular tenía en circulación 4.196,8 millones de acciones, con un valor nominal de 0,50 céntimos y contaba con más de 305.000 accionistas, según datos a cierre del primer trimestre.

Los inversores en acciones lo pierden todo por la amortización de los títulos en la resolución

Al cierre de la sesión del martes, estos títulos contaban con una valoración de mercado de 0,317 euros, lo que suponía una capitalización de 1.330 millones de euros. La CNMV anunció este miércoles la suspensión de la cotización del banco, después de su resolución por parte de los organismos reguladores europeos y su traspaso a Santander.

La normativa de resolución bancaria europea establece la posibilidad de que en caso de resolución se amorticen las acciones para cubrir los agujeros en el balance de la entidad, tal y como ha procedido a hacer Santander en este caso, lo que implica que los poseedores de títulos de la entidad han perdido su inversión de forma íntegra.

Bonistas

Los tenedores de bonos pueden incurrir en pérdidas, en función de la calidad de su título. La deuda senior, primera en orden de prelación dentro de este tipo de activos, se salva, pero la subordinada va a generar pérdidas para los inversores.

Tal como explica el FROB en un comunicado, «como parte de la ejecución del proceso de resolución se ha llevado a cabo la amortización de la totalidad de las acciones ordinarias en circulación de Popular, así como de las acciones resultantes de la conversión de los instrumentos de capital adicional de Nivel 1 (instrumentos híbridos de capital). Al mismo tiempo, se ha procedido a convertir la totalidad de los instrumentos de capital regulatorio de Nivel 2 (deuda subordinada) emitidos por Banco Popular en acciones de nueva emisión del propio banco, que han sido adquiridas por Santander».

Popular tenía Cocos (bonos convertibles contingentes) en circulación por valor de 1.250 millones de euros. Sus inversores, todos institucionales, pierden su dinero. Además, tiene bonos de deuda subordinada, cuyo saldo se eleva a 358 millones, entre los que sí hay inversores particulares, que también van a pérdidas.