Los actuales accionistas y tenedores de deuda del Banco Popular perderán el 100 % de su inversión tras la compra de la entidad por parte del Santander por un euro, en tanto que los titulares de cuentas y de depósitos, sin embargo, no sufrirán deterioro alguno, sea cual sea el importe de sus ahorros.

Es el caso por ejemplo del presidente del Círculo de Empresarios, Javier Vega de Seoane, quien en un acto público ha confirmado que está entre los afectados: “Yo tengo acciones del Popular y no estoy muy contento porque lo he perdido todo”, ha dicho. Sin embargo, ha señalado que, en este caso, se puede extraer “una buena lección”, que no es otra que “cuando alguien se equivoca tiene que pagar”.

Se refiere a que la pérdida por parte de los accionistas es fruto de una decisión inversora que no va a afectar ni a clientes ni ha contribuyentes. “No tienen que pagar el pato”.

Y es que la decisión del BCE de declarar inviable al Banco Popular, que había perdido casi un 50% de su valor en bolsa en pocas sesiones y acumulaba apenas 1.335 millones de euros en capitalización, se salda sin la necesidad de acudir a ayudas públicas, algo que han aplaudido las autoridades europeas y españolas.

No obstante, accionistas y bonistas del Popular podrán acudir a los tribunales, una eventualidad que ya ha tenido en cuenta el Santander, que podría destinar parte de su ampliación de capital de 7.000 millones de euros a cubrirse contra estas posibles contingencias.

La operación cerrada hoy supone la primera resolución (intervención y liquidación) de una entidad financiera en Europa en la que no ha sido necesaria la aportación de capital público.

La resolución de una entidad por medio de su venta es una posibilidad prevista en la directiva de recuperación y resolución bancaria que implica que las pérdidas han sido absorbidas en su totalidad por acciones y deuda subordinada.