La donación de 320 millones de euros de Amancio Ortega a hospitales públicos para comprar material de diagnóstico y tratamiento del cáncer ha llegado hasta el Congreso de los Diputados.

Antes, la escalada de críticas y defensas al empresario gallego ha ido desde los que como el líder de Podemos en Baleares, Alberto Jarabo, la han calificado de “limosna”, hasta quien, como la enferma de cáncer Inma Escriche, la han considerado un acto ejemplar. Incluso en las redes sociales se ha cuestionado si el donativo de Amancio Ortega forma parte de una treta fiscal para pagar menos a Hacienda o incluso sacar réditos.

La donación tendrá un retorno económico para el empresario gallego gracias a que se ahorrará impuestos. Sin embargo, abogados y expertos fiscalistas consultados por El Independiente aseguran que en ningún caso será un jugoso negocio y en ningún momento superará la cantidad donada. La cifra alcanzará probablemente los 112 millones de euros, con lo que el gasto real para Ortega será de 208 millones de euros.

Las fuentes consultadas que han colaborado a hacer esta estimación teórica precisan que, sin conocer los detalles del donativo -momentos de pago, cuantías, etc.-, es difícil concretar la cifra, pero coinciden en el cálculo a realizar con los datos que hasta ahora se conocen.

De entrada hay que diferenciar entre el origen de la donación y quién la realiza. La Fundación Amancio Ortega será la encargada de realizar el donativo, no directamente Ortega. Sin embargo, la organización sin ánimo de lucro lo hará a partir de fondos transferidos por Pontegadea Inversiones, en la que Ortega es prácticamente el único accionista. Esta es la empresa que gestiona el patrimonio, sobre todo inmobiliario, del empresario por todo el mundo. De ahí que, de manera indirecta, se pueda decir que el donativo corre de su cuenta.

El ‘ahorro’ de Amancio Ortega

Amancio Ortega tiene derecho a una deducción en cuota por las cantidades depositadas en la Fundación. Esto quiere decir que de lo que le toca pagar a Hacienda por la declaración del Impuesto de Sociedades de Pontegadea, podrá restar una parte de esta donación.

De acuerdo con la Ley de Mecenazgo, este ahorro sería mayor si Amancio Ortega realizara la donación de su propio bolsillo. En ese caso se aplicaría sobre la cuota a pagar en la declaración de la renta (IRPF). En ese supuesto, se ahorraría un 75% de todo el donativo hasta los primeros 150 euros aportados y del 30% desde esa cantidad.

Sin embargo, los ingresos que recibe la Fundación son en su mayoría dividendos obtenidos por la sociedad Pontegadea. Al ser una empresa la que efectúa el ingreso en la Fundación, la donación da derecho a una deducción en la cuota en la declaración por el Impuesto de Sociedades que Pontegadea tiene que pagar cada año. Por esta vía, la deducción fiscal es del 35% del importe de la cantidad donada.

En la tributación por Sociedades se parte de lo que se llama base imponible que, a priori es el beneficio que obtiene una empresa tras comparar los ingresos y los gastos. Sobre este importe se pueden aplicar reducciones por diferentes conceptos. Y sobre esa cantidad resultante se aplica el tipo fijo del 25%. El resultado de estas operaciones es lo que se llama cuota liquidable, a la que se resta el 35% (la deducción) de la donación.

Pues bien, los fiscalistas calculan que, tomando la donación de 320 millones de euros y aplicando este porcentaje, Hacienda debe devolver 112 millones de euros a Amancio Ortega a través de Pontegadea.

Lo que no se sabe de la donación

Hasta aquí las certezas, porque hay otros ingredientes en la donación que podrían elevar, aunque no mucho más, el importe que Amancio Ortega podría recuperar.

La aportación a los hospitales no se realizará en un solo año. De hecho ya ha habido unos primeros acuerdos con los servicios de sanidad de Galicia o Andalucía suscritos desde 2015.

La normativa vigente contempla que si se produce una donación recurrente a lo largo de al menos tres años de igual o cada vez mayor cantidad, hay una fidelización y la Agencia Tributaria premia esa constancia con una deducción adicional del 5% desde el tercer año.

Esto significa que, de darse estas circunstancias, Amancio Ortega, tendría derecho a una devolución por el donativo del 35% del importe en los dos primeros años de aportaciones y del 40% desde el tercero.

Por el momento se conoce que la primera donación se ha dirigido a Galicia por 17 millones, tal y como se anunció en 2015. Un año después se formalizó otro donativo de 40 millones al servicio de salud andaluz, y ya en 2017, el benefactor ha sido el servicio de salud madrileño, con otros 46,5 millones de euros. Finalmente, la Fundación ha firmado acuerdos con todas las comunidades autónomas que faltaban, también con el Ministerio de Sanidad para extender la donación a Ceuta y Melilla.

Sin embargo, la Fundación recibe los ingresos de Pontegadea en el momento en el que debe realizar los donativos y estos, a su vez, se están realizando cuando los servicios públicos de salud beneficiados van sacando a concurso las compras de las máquinas.  Por tanto, las aportaciones a la Fundación no tienen una periodicidad fija y es difícil concretar por ello las deducciones correspondientes.

La aproximación que se puede realizar en un ejercicio teórico es que, suponiendo que se aplicara una deducción del 40% sobre todas las cantidades, la cifra no superaría los 128 millones de euros. Esto, obviamente, es un retorno económico, pero no un buen negocio.

El techo del 10% de la base imponible

Además, la Ley de Mecenazgo establece un cortafuegos que despeja toda duda de que la donación no es la vía para poder tributar menos a Hacienda. La posibilidad de deducirse en estos casos tiene como límite el 10% de la base imponible del Impuesto de Sociedades –los beneficios sobre los que se aplicaba el tipo del Impuesto de Sociedades–.

En todo caso, si las devoluciones a las que se tiene derecho una empresa superasen esa proporción, la diferencia podría deducirse en los 10 años siguientes. De esta forma se consigue que las sociedades reduzcan al extremo su base imponible a golpe de deducción.

Pontegadea presentó unos beneficios de 735 millones de euros en 2015, cuando comenzaron a realizarse las donaciones. Estas cifra hace pensar que de realizarse la donación de 320 millones de una sola vez, el holding inmobiliario podría alcanzar el tope de ese 10%. Sin embargo, las aportaciones se están realizando de forma escalonada, y esto hace posible que la deducción anual sea inferior y que, por tanto, Ortega pueda beneficiarse de ella íntegramente a lo largo del tiempo.