Javier Alonso, subgobernador del Banco de España, ha cuestionado el proceso de resolución de Popular ya que, aunque ha funcionado según el manual en tiempo récord, asegurando la operativa del banco, parece estar más orientado a resolver bancos insolventes, que con problemas repentinos de liquidez.

Explica que, «en el proceso de resolución de Popular, se observó que la normativa europea está más solventada para resolver bancos que son insolventes, que para resolver bancos que se encuentran de repente con un problema de liquidez».

En este contexto, «parece lógico, que ya que eso se ha descubierto, se estudie. Y, cuando se estudie, veremos en qué consiste. Por lo tanto, no me atrevo a decir que retroactivamente vaya a ser considerado negativo para Popular. Pero estoy convencido de que lo que se haga, si es que se reforma, no sería aplicable al caso que hemos visto”.

El subgobernador del Banco de España ve lógico que el mecanismo europeo de resolución se revise

Por otro lado, el técnico ha cuestionado la práctica del equipo directivo de Popular, capitaneada por el entonces presidente Emilio Saracho. «Sospecho que el banco tenía potencialmente más garantías de las que presentó porque nos trajeron relativamente pocas. Pero como no las trajo, no las hemos visto y no puedo certificarlo», señaló el representante del supervisor de la banca.

Ha reconocido que desde el Banco de España preguntaron a la entidad que entonces presidía Emilio Saracho por qué no les llevaba más garantías. «Nos respondieron que a lo mejor esta noche», señaló.

En un seminario patrocinado por BBVA y la APIE, en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Alonso ha explicado que «la provisión de liquidez del BCE es ilimitada siempre que haya garantías», y ha señalado que «en los años 80 podíamos inyectar liquidez sin garantías, pero ahora nos debemos a Europa, al JUR (Junta Única de Resolución), a la Comisión Europea, la CNMV, el BCE, el FROB…»

En este nuevo marco, «hay procedimientos que se han cumplido a rajatabla. Y en la noche de autos funcionó la coordinación de todas las autoridades y el banco pudo operar con normalidad al día siguiente».

Popular había dotado 20.000 millones en cinco años y había sabido recomponer su situación

En cualquier caso, el técnico ha apuntado que aunque se puede calcular la liquidez que se puede lograr, «no se puede saber exactamente cuántos días de retiradas de depósitos podría haber resistido el banco».

A este respecto, manifiesta que «no sé si [los directivos de Popular] tiraron la toalla antes de tiempo o no, pero no daba la impresión de que hubiese mucho más tiempo».

En cualquier caso, «está claro que la causa inmediata que ha llevado al proceso de resolución es la iliquidez. Los clientes se estaban llevando los depósitos porque perdieron la confianza en la institución. Era un banco débil, sí».

Pero el técnico también ha recordado que Popular había dotado 20.000 millones en los últimos cinco años con cargo a ampliaciones de capital, por lo que considera que el banco «ha sabido hasta el final recomponer su situación».