El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, pondrá el foco en la formación de la burbuja inmobiliaria durante la etapa en la que Jaime Caruana gobernaba el Banco de España (2000-2006), como factor de transmisión clave de la crisis, durante su comparecencia ante la comisión de investigación del rescate financiero, la crisis y las cajas de ahorro en el Congreso.

La labor de Caruana al frente del Banco de España ha sido cuestionada en el pasado. En mayo de 2006, los inspectores de la institución remitieron una misiva a Pedro Solbes, entonces Ministro de Economía y Hacienda, criticando la actitud del gobernador.

«Queremos distanciarnos de la complaciente lectura de la situación económica española que hace en sus últimas intervenciones el actual Gobernador del Banco de España, el señor don Jaime Caruana, y mostrar asimismo nuestra preocupación por su falta de voluntad para adoptar las medidas necesarias para hacer posible la reconducción de la delicada situación actual hasta hacerla más sostenible y segura», escribía la asociación de inspectores del Banco de España.

Se quejaban de que Caruana, «en sus más recientes intervenciones […], además de obviar algunas de las principales causas de los desequilibrios actuales y de minimizar la importancia del riesgo latente en el sistema financiero español, ignora las previsibles consecuencias que para una parte del sistema económico y para un número considerable de familias, podría tener una posible evolución adversa del entorno económico».

Caruana, actual gerente del Banco de Pagos Internacionales, fue nombrado gobernador de la institución en julio del 2000, durante el mandato de José María Aznar, con Cristobal Montoro como titular de la cartera de Economía, tomando el testigo de Luis Ángel Rojo.

El libro blanco de la crisis

Por otro lado, el libro blanco que ha elaborado el Banco de España para explicar la crisis financiera y bancaria en España entre 2008 y 2014 también hace hincapié, precisamente, en los síntomas de sobrecalentamiento del sector, que no fueron avistados por el supervisor bancario.

«La inversión en vivienda, en porcentaje del PIB, casi se dobló durante los años 2000-2007, hasta alcanzar un máximo del 12% (más de 5 puntos porcentuales por encima del registrado en el área del euro). La inversión en construcción no residencial (obra pública y obra civil) se incrementó en 1,4 puntos porcentuales, mientras que el número de trabajadores afiliados a la Seguridad Social en el sector de la construcción creció en más de un millón y las viviendas iniciadas en 2007 superaron las 600.000», recoge el informe.

«A pesar del notable aumento de la oferta, los precios de las viviendas (medidos con la estadística de valor tasado del Ministerio de Fomento) subieron con fuerza, multiplicándose por dos veces, en términos reales, y por 2,5 en términos nominales, durante ese período», añade.

«Esta dinámica expansiva del precio de la vivienda se acentuó en los años que precedieron al inicio de la crisis, hasta describir una senda coherente con la dinámica de un proceso de burbuja especulativa, de forma que el precio se habría situado por encima del valor que justificarían los determinantes fundamentales del mercado de la vivienda durante un período prolongado», explica el documento.

En este contexto, subraya que «la combinación de desequilibrios en el sector inmobiliario y de un nivel muy elevado de endeudamiento de la economía acabaría convirtiéndose en el principal mecanismo de transmisión de la crisis posterior».

Así, apunta, «el proceso de fuerte retroalimentación entre los precios de los inmuebles y el endeudamiento de ciertos segmentos en los sectores de hogares y de sociedades no financieras aumentó su vulnerabilidad -y la del propio sistema financiero- ante potenciales ajustes en los precios inmobiliarios y en las condiciones financieras».