Miguel Blesa llevó a Caja Madrid a su máximo esplendor, al tiempo que abocaba a su fin a una entidad con 300 años de historia. El penúltimo presidente de la caja de los madrileños -ocupó el cargo entre 1996 y 2009- firmó en 2007 las mejores cuentas del que fuese el cuarto grupo financiero del país por tamaño. Estaban, eso sí, dopadas por los beneficios del ladrillo. Y la fiesta estaba a punto de terminar.

Caja Madrid logró durante ese ejercicio un beneficio récord de 2.860 millones de euros, tras la venta de su participación del 10% en Endesa. Descontando extraordinarios, ganó 1.442 millones, casi un 40% más que el año anterior.

Caja Madrid llegó a dar beneficios por 2.860 millones, siendo la cuarta entidad española por tamaño

La todopoderosa caja madrileña, controlada por el PP y tildada por la oposición como «cortijo de Blesa, Rato y los populares», tenía en 2007, en los albores de la crisis, activos por valor de 158.855 millones de euros y un volumen de negocio (crédito y recursos gestionados) de 258.622  millones. Presumía de un ROE (retorno sobre activos) del 24%, un ratio de eficiencia del 40% y una tasa de mora del 0,90%, que estaba a punto de dispararse -llegó al 7,6% en junio de 2009- con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Estalló un año después. Se llevó por delante a Martinsa-Fadesa, otros tantos proyectos ligados al ladrillo y puso en aprietos la viabilidad de la entidad. La histórica quiebra del grupo inmobiliario dejó un agujero de más de 1.200 millones de euros en las cuentas de la caja, a la que se le multiplicaron los frentes. La entidad perdió varios cientos de millones de euros en inversiones en Mecalux, Sos-Cuétara o Iberia. Y su participación en el Parque Warner de Madrid fue otro de los grandes fiascos.

Blesa fue responsable de la compra del City National Bank de Florida que causó pérdidas por 500 millones

Blesa puso la puntilla a la gestión de Caja Madrid con la compra del City National Bank de Florida en 2008 por 1.134 millones de dólares. La investigación de irregularidades en esta operación, que supuso pérdidas por valor de unos 500 millones, motivó que el juez Elpidio José Silva decretase el ingreso en prisión del directivo, también acusado de conceder un préstamo de 26,6 millones al entonces consejero de la caja y presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán.

Blesa, que entró en el consejo de Caja Madrid en 1993 y ascendió a la presidencia en el 1996 avalado por su amigo y ex presidente del Gobierno José María Aznar, llevó a la entidad a su máxima gloria al tiempo que la abocaba a su fin.

Estuvo al frente del grupo durante 13 años en los que la entidad se internacionalizó y su balance se multiplicó por cinco, desde los 33.000 millones de euros a los 190.000 millones del cierre del 2009. La cifra de clientes creció desde tres millones a 7,5 millones, mientras el número de sucursales pasó de 1.428 a 2.760. Sin embargo, sus últimas cuentas fueron también las que registraron el menor beneficio de su mandato, de 265,8 millones de euros.

Desmanes en la concesión de crédito

El fuerte crecimiento de la entidad se asentó sobre bases poco sólidas: desmanes en la concesión de créditos y laxitud en los criterios aplicados para refinanciarlos. El Banco de España realizó inspecciones sobre la caja, en las que quedó patente que los mimbres del fin de 300 años de historia que atesoraba Caja Madrid fueron armándose entre 2003 y 2007, ante el frenesí de la promoción inmobiliaria y a la adquisición de viviendas sin un correcto control de riesgos. Se concedían préstamos por un valor superior al 80% de la garantía y a clientes sin capacidad de pago.

Al cierre de 2008 el Banco de España indentificó que el riesgo de crédito a promotores inmobiliarios ascendía a 22.915 millones, que representaba el 18,4% del total riesgo crediticio. El ratio de morosidad alcanzaba el 10,92% frente al 5,50% general de la entidad y el 3,80% del grupo de comparación; si se incluyen los riesgos calificados como subestándar, el ratio de morosidad corregida que se obtendría será el 14%.

Aguirre y Gallardón se enfrentaron en 2009 por controlar la presidencia de la politizada Caja Madrid

La gestión de Caja Madrid, como la de la mayoría de las cajas, no fue profesional, sino que estaba completamente politizada, utilizada por el el gobierno regional como instrumento para hacer y deshacer a su antojo.

Los correos que Blesa se intercambió en los últimos años de su presidencia y que han salido a la luz en el marco de la investigación del Caso Bankia revelan cómo los dirigentes del PP imponían decisiones de negocio estratégicas, pedían tratos de favor y exigían a Caja Madrid inversiones interesadas, como que financiase una oferta de Telemadrid para comprar sus derechos de televisión del Real Madrid.

En este contexto, en 2009, fue sonada la polémica batalla que libraron dos facciones del PP para sustituir a Blesa al frente de la entidad. Esperanza Aguirre, entonces presidenta de la Comunidad, pretendía sustituir al banquero por Ignacio González, mientras el entonces entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, era partidario de mantener a Blesa. Finalmente Mariano Rajoy tuvo que intervenir y colocó al ex vicepresidente económico, Rodrigo Rato.

La fusión de Caja Madrid y Bancaja provocaría el mayor rescate financiero de la historia de España

A mediados de 2010, en medio de la reestructuración del sector financiero, Caja Madrid y Bancaja anunciaron su fusión y la integración de otras cinco pequeñas entidades para crear un nuevo grupo financiero con más de 300.000 millones en activos, que superaba en tamaño a La Caixa, gran rival de la caja madrileña.

La operación, impulsada desde el Banco de España para tratar de garantizar la pervivencia de entidades débiles muy expuestas al sector inmobiliario, dio lugar a la constitución de Bankia que, poco después, necesitaría un rescate público histórico cuantificado en 24.000 millones de euros.

Esperanza Aguirre acusó en mayo de 2012 durante la asamblea de Madrid al exgobernador del Banco de España Miguel Ángel Fernández Ordóñez de la nacionalización parcial de Bankia, al considerar que la operación de fusión «fue un matrimonio a punta de pistola». Hoy, 19 de julio, el expresidente de la caja ha sido hallado muerto con un disparo en el pecho.